sábado, 8 de mayo de 2010

Arte y poder, micropolítica y posmodernidad

Fragmentos de
Terry Eagleton, Una introducción a la teoría literaria, F.C.E., México, 2001.

El arte institucional y el poder.

"El poder del discurso crítico se mueve en varios niveles. Existe el poder que realiza con el lenguaje labores "policiacas", que determina que ciertas afirmaciones deben quedar excluidas porque no se adaptan a lo que resulta aceptable decir. Existe el poder que vigila lo que se escribe y lo clasifica en "literario" y "no literario" [esto es aplicable a muchísimos campos de la actividad humana], en permanentemente grandioso y efímeramente popular. Existe el poder de la autoridad frente a los demás, las relaciones de poder entre quienes definen y preservan el discurso y entre quienes, debidamente sleccionados, pueden ingresar al discurso. Existe el poder de dar un certificado -o de negarlo- a quienes se considera capaces de emplear el discurso bien o mal. En fin, se trata de las relaciones de poder entre la institución académico-literaria, en cuyo seno ocurre todo lo anterior, y los intereses de poder dominantes en la sociedad en general, cuyas necesidades ideológicas resultan beneficiadas y cuyo personal se reproduce gracias a la preservación y extensión controlada del discurso en cuestión."
p. 241

La micropolítica o el peor es nada de la izquierda

"Como el poder del Estado había resultado demasiado fuerte para desmantelarlo, el orden del día era ahora la llamada micropolítica. [...] La era de la revolución había cedido su lugar a la época del posmodernismo, y en lo sucesivo "revolución" sería un término estrictamente reservado a la publicidad. Había nacido una nueva generación de estudiantes y teóricos de la literatura, fascinada por la sexualidad pero harta de clase social, atraída por la cultura popular pero ignorante de la historia laboral, hipnotizada por la otredad exótica pero apenas enterada del funcionamiento del imperialismo."
p. 264

lunes, 26 de abril de 2010

Ego (ideas sueltas)

Sobre la imagen en el espejo...

Para Lacan, el ego es el proceso narcisista por el cual fomentamos una individualidad unitaria encontrando en el mundo algo con lo cual podemos identificarnos.
Terry Eagleton

Que suena muy parecido a esto:
La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo.
Friedrich Nietzsche

Y a la negación budista del yo (¿o falso yo?)

viernes, 2 de abril de 2010

Hexagrama 11. T'ai - Paz (I Ching)

No hay llanura que no esté seguida por una pendiente.
Todo sobre la tierra está sujeto a cambios. La prosperidad está seguida de decadencia: esta es la ley eterna sobre la tierra. El mal puede mantenerse refrenado, pero no puede ser abolido permanentemente. Siempre regresa. Esta convicción puede inducir a la melancolía, pero no debe ser así; sólo debe protegernos de sucumbir ante una ilusión cuando la buena fortuna nos llegue. Si permanecemos conscientes del peligro, continuamos perseverando y no cometemos errores. En tanto que la naturaleza interna de un hombre siga siendo más fierte y más rica que cualquier cosa ofrecida por una fortuna exterior, y mientras permanezca interiormente superior al destino, la fortuna no lo abandonará.

Y esta cita, muy relacionada:
"Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos."
Confucio

jueves, 1 de abril de 2010

Crepúsculo, estereotipos rosas



"Lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de no aprobarlo."
Charles Baudelaire


Ya sé que critico muchas cosas, y que es fastidioso, porque pareciera que todo lo arruino. Y además, eso, dirán algunos, es sólo una pose intelectual de exquisitez (y aquí el epígrafe de Baudelaire viene como anillo al dedo), pero es que hay cosas que sencillamente no me parecen jaja, y en realidad no es que me guste estropear todo, sino que considero que merecemos mejores cosas.

Ahora hablaré de la película Crepúsculo (pues no pienso leer el libro, de hecho vi la película apenas hoy, pues no se me ocurrió otra cosa qué hacer y quería saber por qué mis alumnas hablaban tanto de ella). Cumplió mis expectativas: cursi, estereotipada y con grandiosas locaciones boscosas.

Los vampiros de las películas ya siempre están al último grito de la moda en autos y ropa (marca de clase social, ¿se imaginan a un vampiro en microbús? De hecho, no necesitarían eso, pues se pueden transportar más rápido volando...), y hasta caminan como modelos de pasarela mientras suena una música adecuada. Nada parecido al Nosferatu de Murnau, pensado en causar repulsión. Pero era lógico que eso sucediera. En un mundo neoliberal consumista donde los hombres se convierten en metrosexuales y las mujeres también exigen su "taco de ojo" y esto significa poder y libertad en el mundo "democrático". Y digo, ¿quién se puede quejar de la apariencia de los protagonistas? Aunque les pudiéramos encontrar defectos o cosas que no nos gusten, la mercadotecnia y promoción de su imagen a lo largo de la cinta y en todo el entorno en que vivimos, terminan por convertirlos en deseables. Es rarísimo que un director, más de una superproducción de Hollywood, escoja para los papeles protagónicos de este tipo de películas a actores que no sean tan atractivos, con el cuerpo poco ejercitado o rasgos faciales que no son tan aceptados.

El amor, que Ford Coppola ya había convertido en elemento central de su película de Drácula, debe ser, por supuesto, entre un hombre y una mujer a la moda y con una apariencia aceptable. Y además, debe ser eterno. Bella (ah, los nombres de los protagonistas no podían ser también más estereotipados), una chava de 16 años que casi acaba de conocer al superpoderoso vampiro Edward dice que quiere ser vampira y estar para toda la ETERNIDAD con él, ¡sin pensar en lo fastidiosa que podría ser la misma eternidad! Fantasías de adolescente occidental que recuerdan a Madame Bovary.

El contacto físico entre los protagonistas es reducido y al mismo tiempo intenso, pues para él entre más cerca esté de ella, más se arriesga a quererla morder, cosa que no quiere. No hay que haber estudiado mucho psicoanálisis para ver que "no querer morderla y volverla vampira" está sustituyendo y simbolizando el coito.

Si a esto le agregamos que los enemigos de la pareja son:
1) Los indios (el exotismo racista no podía ser más obvio...), de entre quienes destaca un joven que también desea a Bella (es decir, es un rival sexual). Siempre indios contra blancos, como si fueran enemigos naturales... Los indios viven en una reserva, por supuesto. En este caso los blancos son muy blancos, son vampiros, con lo que los blancos pueden identificarse rápidamente con la superioridad física y mental de los vampiros... y con su estilo a la moda (a pesar de que haya un vampiro negro también a la moda, personaje completamente de relleno). Además son vampiros MUY estadounidenses, que juegan baseball. Sólo falta que persigan irakíes o indocumentados. Nazismo neoliberal.
2) Un vampiro y una vampira que de un modo u otro quieren interferir en la relación de los protagonistas. El primero es aniquilado, y predeciblemente, la segunda aparecerá en una continuación de la película... De este modo tenemos más rivales para ambos, sin considerar a los simples humanos (los indios no son humanos, por supuesto...) que no constituyen ninguna amenaza.

De este modo se genera una narrativa erótica para las adolescentes y al mismo tiempo se conserva una moral y se educa como siempre dentro del amor idealizado, sobre todo a las mujeres.

Continúan los paradigmas, aunque nos digan lo contrario.

viernes, 26 de marzo de 2010

Esa idiotez llamada moda, de Rius

Esta es una paráfrasis y fragmentos del libro mencionado. Es claro que si a Rius le quitamos los monitos y algunas palabras coloquiales, queda un texto que sigue teniendo profundidad y fuerza argumentativa. La reflexión sobre la opresión de la mujer, en concreto a través de la moda, no ha sido suficientemente abordada por quienes dicen defender a las mujeres... De hecho, muchas veces ni siquiera la han advertido.

Antes de la Revolución francesa, en el siglo XVIII, el atuendo femenino era muy recatado, al contrario del masculino, lo cual es congruente con una sociedad pensada para los privilegios masculinos. Después llega el puritanismo de la Inglaterra victoriana.
"Es a partir de esa época que el hombre renuncia al viejo privilegio de 'exhibidor' de su cuerpo vestido y cede a la mujer ese papel que, con más o menos modificaciones, sigue llevando hasta la fecha. (...) Empieza el siglo con la discreta exhibición de media pantorrilla." (334) Y poco a poco se va descubriendo más.
"La mujer ha así conquistado el derecho a exhibirse gratis y a utilizarse como objeto. Pero también su cuerpo ha pasado a ser -gracias a la moda- un medio de vida. ¿Cuántas actrices no se han hecho millonarias con su cuerpo? ¿Cuántas mujeres analfabetas, pobres e ignorantes (no) han pescado marido gracias a la correcta exhibición de su cuerpo? Pero, liberada del corsé y la represión religiosa, la mujer pasa, sin darse cuenta, a otro tipo de opresión que es la esclavitud de la moda."(336) "La mujer -y en ciertos casos también el hombre- vive enajenada por la moda impuesta por la sociedad de consumo por medio de los medios de comunicación."(338)
"Ex-esclava de la religión, la mujer ha caído en una esclavitud peor de la sociedad de consumo (la nueva religión) vendiendo baratísimo su cuerpo para anunciar toda clase de artículos, desde estufas hasta cigarros y alcohol"
"Ya no sólo la mujer, sino el cuerpo de la mujer se ha convertido en objeto de consumo: la mujer al servicio del hombre... y de la sociedad de consumo..." (341) "La moda no es, ni ha sido, ni será nunca revolucionaria. Por el contrario, solo es símbolo e instrumento de alienación" (346)

Rius, Esa idiotez llamada moda, en Todo Rius, Tomo 2, Grijalbo, México, 2006.

Alicia de Tim Burton: guerrera, capitalista, de Disney...

Tim Burton se ha dedicado cada vez más a hacer películas para darks y emos gringos o agringados, con una mínima conciencia crítica y muchos clichés. Su versión de Alicia en el país de las Maravillas es de los mejores ejemplos. El genial humor absurdo de la novela de Lewis Carroll sólo aparece de manera ocasional. Y el punto no es que la película deba imitar al libro, pues todo artista es independiente. El punto es que la cinta es mediocre, excepto por sus efectos visualees.
Esta Alicia es una heroína épica más que una niña curiosa, el amor platónico del Sombrerero... y finalmente una imperialista británica que extenderá su poder en Asia. Es decir, tiene el discurso dominante de la mujer neoliberal que el sistema promueve como parte de su "liberación" (en este caso, claramente definida al rechazar un matrimonio impuesto).

domingo, 21 de febrero de 2010

El veneno al lavabo

Me di cuenta de que tenía mucho veneno. ¡Y cómo no! Todos tenemos. Pero hay que sacarlo, aunque también tenga cierto sabor adictivo. Cierto tipo de metal y ciertas ideas me atrajeron porque me ayudaban a sacarlo, aunque al mismo tiempo me lo provocaban más. Ya fue demasiado. "Sacar" al veneno estimulando el placer malsano no es sacarlo del todo, sino regenerarlo. Ya no los voy a odiar, no vale la pena. Que se pudran ellos solos. Es hora de purificar, de que haya más congruencia.

viernes, 12 de febrero de 2010

El cambio de vida del señor Verdoux

Acabo de ver la película Monsieur Verdoux de Chaplin. Después de un buen rato de verlo hacerla de villano chistoso, viene la parte genial. Cuando conversa con la vagabunda a la que quería matar para experimentar un nuevo veneno. Hablan del amor, en el cual Verdoux no cree, pues él sólo seducía a las mujeres para quedarse con su dinero. Al ver que ella sí cree, ver que puede haber alguien en este mundo que viva y piense diferente, y sea noble y más pleno que él, con todo su dinero e inteligencia, decide quitarle la copa envenenada, pretextando que tiene un pedazo de corcho.
Cuando se va a retirar, él le da mucho dinero. Ella llora porque queda conmovida por su generosidad. Le dice que ya que había dejado de tener fe y de creer en el ser humano, lo encuentra a él y entonces vuelve a creer. A lo que él responde, sabiendo que es un criminal:

—Do not believe too much. This is a ruthless world and one must be ruthless to cope with it.
—That isn’t true. It’s a blundering world and a very sad one, yet kindness can make it beautiful.
—You’d better go before your philosophy corrupts me.

(—No creas demasiado. Este es un mundo despiadado y uno debe ser despiadado para sobrellevarlo.
—Eso no es cierto. Es un mundo tremendamente equivocado y muy triste, pero la amabilidad lo puede hacer hermoso.
—Mejor vete antes de que tu filosofía me corrompa.)

Con el paso del tiempo, Verdoux no puede detener la inercia de su forma de vida, pero sus crímenes ya no le salen tan bien como antes. Llega el momento en que decide dejarse atrapar por la policía. Es juzgado. El fiscal dice que su cerebro lo usó para matar mujeres en masa y es un ser abominable que merece morir. Él responde que, en efecto, tiene cerebro, y lo usó honestamente durante los treinta y cinco años en que sirvió a un banco, contando el dinero de otros. Después lo despidieron cuando consideraron que ya no querían seguir pagándole y que ya no era tan necesario, y entonces se dedicó a hacer lo que sus patrones hacían: quedarse con el dinero de otros aprovechándose de su confianza. En cuanto a los crímenes en masa, ¿no es algo que la sociedad alienta?, se pregunta. ¿Qué no se construyen bombas para matar a miles de personas inocentes, con toda la inteligencia de la ciencia? Los últimos momentos, en la celda, los pasa tranquilamente y con una actitud cínica, reconociendo su culpa pero al mismo tiempo señalando la hipocresía de la sociedad que lo condena. Quienes quieren redimirlo o beneficiarse de algún modo de su tragedia resultan retratados por las palabras irónicas de Verdoux: el reportero, el sacerdote y los policías.
En realidad, la vida de este personaje es como la de muchas personas: llena de insatisfacciones y banal. La diferencia es que fue más descarado, más honesto consigo mismo en esa carrera estúpida. Al final se da cuenta de esto y renuncia a esa vida. La consecuencia de sus actos será que no sólo renunciará a esa vida, sino desgraciadamente a toda la vida. Es el resultado lógico de las muchas vidas que él quitó sin consideración y de un sistema estricto con los de abajo. Además, en esta película Chaplin no mantiene ni inicia un romance. Está solo. No obstante, los últimos días parece sereno y purificado. Ya no es una sonrisa de triunfo egoísta la de su rostro, sino la de alguien que ha descubierto un saber realmente precioso.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Arte y vida

El arte es un sistema burgués, como lo puede ser la ciencia. En sociedades no burguesas no se tenían estos conceptos, aunque hubiera música, poesía, inventos, conocimientos, no se concebían como arte o ciencia. En realidad, a estas alturas, es imposible volver atrás, además de que hacerlo no sería necesariamente provechoso.

Así pues, nos encontramos con el arte que es un sistema burgués, de dominación, donde el culto de la academia sobre todo en el canon occidental, ejerce el poder y determina qué es y qué no es arte. Las vanguardias de principios del siglo XX se opusieron a esto en mayor o menor medida. Algunos vanguardistas querían sacar al arte de las definiciones burguesas, instalarlo en las vidas de los no iniciados. Arte podía ser un mingitoro firmado, algo cotidiano y no solemne ni bello en el sentido clásico. Aprendieron también de los niños, que son creadores por naturaleza, para quienes la creación es parte del juego.

Pienso que ya que se entiende aún hoy en día al arte como producir algo bello, podríamos hacer arte y belleza más allá de las concepciones burguesas. De hecho eso sucede frecuentemente, pero no estamos concientes. Arte puede ser hacer de comer para un ser amado, aunque el platillo no sea una obra maestra de la gastronomía, aunque nadie lo considere así, no se le tome fotos ni quede ningún rastro de él. Es arte en tanto que es algo que crea belleza y es una experiencia que conmueve a los participantes. Si muchas veces no se valora, es otra cosa. Uno puede estar frente a una pintura de Picasso y no valorarla por no tener el decodificador, el contexto, o simplemente el gusto e interés. Pero esa obra es arte de cualquier modo.

Si nos dedicáramos a hacer arte de todos o muchos de nuestros actos más cotidianos, el mundo se convertiría en una especie de paraíso, descubriríamos que podemos ser genios aunque no hagamos un soneto, no toquemos un instrumento o no usemos pinceles. Y lo seríamos sin pretenciosidad, por amor al arte, al acto mismo. Sé que eso no sucederá a nivel masivo. Eso es una utopía. Pero sí puede despertarse poco a poco esa conciencia creadora y transformadora de la realidad.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Mata la navidad, celebra el existir

No necesito de la navidad, ni del 14 de febrero,
para decirte que te quiero,
de hecho no los necesito para nada más tampoco.

No necesito comprarte nada.
No necesito vestirme como dicen que debo hacerlo,
ni ir a París o algo parecido,
ni ser musculoso, eso creo,
o hacer muchos chistes y tener una barbilla determinada
y unos ojos determinados.
Eso creo.

Mata la navidad, celebra el existir.

¿Es que el ser humano es tan fácil de domesticar,
y le dicen todo lo que debe hacer, hasta cuándo, cómo y a quién querer?
La respuesta es obvia, pero quería preguntar de todos modos.

Para decirlo en términos que todos entendamos (espero):
para mí siempre es navidad y 14 de febrero.

Con la DIFERENCIA
de que no puedo creer en ese tipo de celebraciones,
inventadas por unos comerciantes
(la iglesia es una gran comerciante también, y de las peores),
que en los millones de esclavos que las practican,
a veces expresan amor
y muchas veces, varias toneladas de hipocresía y simplemente moda.

Mata la navidad, celebra el existir.

La gracia
El amor
La paz
se ofrecen
y se cultivan
no se compran.

Sus ritmos son como los de las aves migratorias o las canciones honestas:
No esperan que otros les digan cuándo empezar.
Y su fuerza puede ser más grande que la de todos los volts de un mall,
y hacer florecer en plena oscuridad.

*Por cierto, veo que en 2007 publiqué otra cosa antinavideña jaja.
** Por cierto, todos los abrazos de buena fe son siempre bien recibidos.

sábado, 10 de octubre de 2009

Declaración de los derechos del hombre (¡y de la mujer!)

Tiene derecho a permanecer en silencio
Tiene derecho a decir cosas cómodas
Tiene derecho a ser normal y creerse especial
Tiene derecho a sentirse superior a los de otro color, país o forma de nariz
Tiene derecho a imitar lo que todos hacen
Tiene derecho a trabajar mucho
Tiene derecho a comprar
Tiene derecho a vender
Tiene derecho legítimo a tratar de abusar del otro
Tiene derecho a consumir drogas legales
Tiene derecho a portarse bien
Tiene derecho a votar
Tiene derecho a casarse, tener hijos y celebrar eso
Tiene derecho a creer en dios e idolatrar cosas y personas
Tiene derecho a tratar de complacer siempre a los demás
Tiene derecho a sentirse noble
Tiene derecho a sentirse insatisfecho de sí mismo
Tiene derecho a sentirse culpable y deprimido si no obedece perfectamente

miércoles, 7 de octubre de 2009

La enfermedad de Madame Bovary

Había escuchado tantas tonterías sobre esta novela que no tenía ganas de leerla. Es increíble cómo la crítica (tanto académica como ordinaria, aunque la primera también puede ser muy ordinaria) puede tergiversar tanto un libro con sus interpretaciones banales, al grado de que realiza una especie de censura y de difamación de obras literarias que valen la pena, o al contrario, de promoción de verdadera basura.
Me animé a leerla porque Michel Onfray critica el bovarismo. Antes sólo había escuchado reivindicaciones de esta dama: que era una mujer valiente que se había atrevido a serle infiel a su esposo y era una especie de mártir de las feministas. Añadámosle a eso la extensión y minuciosidad de las novelas realistas del siglo XIX...
Cuando se genera controversia de un asunto sobre el cual todas las opiniones parecían coincidir, se genera necesariamente interés. Además, el tema de la moral y la libertad, en específico en su relación con el erotismo, es fundamental.
¿Es Emma Bovary una mujer valiente, atrevida y liberada? No lo suficiente. No se distingue mucho del resto de la sociedad, que también es crudamente criticada por Flaubert. Quizá la diferencia esencial entre ella y los demás consiste en su mayor desprecio por la vida y su tendencia a buscar el sufrimiento.
Todos los personajes son en mayor o menor grado farsantes, frívolos y cobardes.
Emma recuerda a otro personaje del escritor: Felicidad, de “Un corazón simple”: una chica abandonada que termina por aferrarse al amor de un perico e imaginar que le habla, aunque esté muerto. El caso de Emma es aún más grave, porque es abandonada en primer y último lugar por ella misma. Y teniendo todos los recursos, los desperdicia hasta quedar en la ruina económica y emocional.
El bovarismo consiste en estar permanentemente insatisfecho, anhelando lo que no se tiene y despreciando lo que se tiene, aunque antes haya sido muy deseado. Es una idealización de lo deseado, muy acorde, valga la redundancia, con las filosofías idealistas, que exaltan mundos ficticios y “superiores” en detrimento de lo inmanente y material (la “filosofía” perfecta para el consumismo y la sumisión). Al mismo tiempo, es frívola. Su hombre perfecto no sólo debe ser guapo y romántico, sino también rico y con maneras artistócratas.
El cristianismo es parte de la decoración grandilocuente y de la exaltación narcisista de imaginarse a uno mismo como mártir a pesar de su egoísmo. El amor cortés, que glorificaba el adulterio a finales de la Edad Media, y que era practicado por las élites (de hecho era obligatorio tener amantes en la herejía cátara, de donde parte, según una hipótesis), se vulgarizó en Occidente, como observa Denis de Rougemont, y ahora hasta la clase dominada puede darse esos lujos tortuosos y telenovelescos. Es necesario aclarar que este no es un comentario moralista contra el adulterio. La monogamia es en principio un orden “funcional” en la propiedad privada. No obstante, esa exaltación cortés y romántica del adulterio que sufre Emma sólo la lleva al ascetismo. Paradójico: que el erotismo se convierta en una forma de castigo al cuerpo y de vacío interior. El erotismo que practica Emma nunca la libera, sino que la esclaviza.
Por eso nada puede ser más descabellado que decir que Flaubert defendía el adulterio de Emma y que lo consideraba una forma de liberación femenina. Flaubert no lo condena, pues no es un escritor conservador, al menos en ese aspecto, pero tampoco lo exalta por sí mismo. Es capaz de comprender que tanto el matrimonio como el adulterio son sistemas de sumisión de los integrantes que, de hecho, son interdependientes.
La hija de Emma y Carlos crece en el abandono, mientras sus padres van muriendo presas de la estupidez y la ruina y el resto de los vecinos del pueblo vive en sus ilusiones mezquinas.

martes, 6 de octubre de 2009

Neta de saber e ignorar

Hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe y saber lo que no debiera saberse.

François de La Rochefoucauld

jueves, 17 de septiembre de 2009

Hundidos en la descomposición corporativa. Pero de la podredumbre también nace la vida

El documental The Corporation (Mark Achbar, Jennifer Abbott y Joel Bakan, 2003) explica claramente cómo las empresas capitalistas pasaron, de ser limitadas por los gobiernos y restringidas a una zona, a ser transnacionales prácticamente intocables y con el control de muchísimos recursos.
Hoy en día es fácil darse cuenta de cómo las grandes compañías son las que mandan en casi todos los aspectos de la vida: alimentación, salud, entretenimiento, vestido, comunicaciones, vivienda, política, sexualidad, arte, etcétera. Lo grave de la situación, y de lo que por desgracia mucha gente no se ha percatado, es
1) la manera terrible en la que obtienen los recursos y el poder,
2) el daño que causan en sí mismos muchos de los productos que nos venden y
3) que devolverle a la vida un poco de la dignidad que han ultrajado implica combatir todo el aparato social en el que estamos inmersos.
Todos estos aspectos ya han sido estudiados ampliamente por filósofos, sociólogos, economistas y científicos que han querido llegar al fondo de los problemas. Han dado varias alternativas, algunas de las cuales son utópicas (Marx así llamó a algunas propuestas socialistas de filósofos como Saint-Simon y Owen; ahora que para muchos el mismo Marx también es utópico).
Por supuesto, la pregunta ya no es por qué el mundo está tan mal ni por causa de quiénes, sino qué hacer para remediarlo. Y esa ha sido una buena pregunta desde hace mucho mucho tiempo.
El ser humano, sabiendo hablar y escribir, siendo supuestamente inteligente, teniendo memoria y objetos para conservar la memoria (libros, computadoras, fotografías, películas, edificios, esculturas...), parece no aprender de su historia colectiva, y a veces ni siquiera aprende de su historia individual.
De este modo, temas que para algunos ya están obsoletos y se han discutido desde hace siglos, siguen apareciendo como interrogantes, por el simple hecho de que la realidad demuestra no haber superado esa condición de miseria que tiene desde hace milenios.
Podría criticarse del documental el no dar una alternativa clara ante el sistema capitalista actual. Pero esa es una exigencia mayúscula, pues ¿quién la tiene ahora? Eso sí, la cinta parece indicar que es posible un capitalismo “humano”, preocupado sinceramente (hay que subrayar esta palabra ante la moda pseudoecológica y orgánica que han adoptado las corporaciones y los gobiernos como una simple máscara bonachona) por los seres humanos y la naturaleza. Un capitalismo moderado. Eso, que se parece mucho a la socialdemocracia (impracticable por cierto en gran parte del planeta), es una falsa solución, una evasión. Una trampa para dar después la puñalada por la espalda. El capitalismo tiene un lado humano, porque está hecho por humanos, pero es justamente el lado monstruoso del ser humano. No ha habido un capitalismo no monstruoso. Y no lo puede haber. No nos hagamos ilusiones ni compremos su publicidad.
Me gustó, sobre todo, la última entrevista a Michael Moore, quien se ha merecido el respeto de la gente con sus programas y películas que siempre van mucho más allá del entretenimiento o la información, que pasan o buscan pasar a la acción social. Dice que pudiera parecer contradictorio que él haga películas donde ataque constantemente a las grandes empresas y lo que representan y que grandes empresas produzcan y distribuyan sus películas. Sabe perfectamente que lo financian porque hace productos vendibles y a ellos lo único que les interesa es vender. Además, creen que no habrá mayores consecuencias y que la gente se quedará en su sillón al terminar la película. A pesar de eso dice que está convencido de que mucha gente no se quedará solamente en su sillón. Algo pasa en sus cabezas, la indignación se acumula y crece, la chispa de la rebelión, aunque débil aún, no está apagada y es peligrosa para el sistema. Creo que esa es la meta que debe tener todo crítico del sistema en la actualidad. Una meta realista, pues no estamos en un momento de mucha fuerza del proletariado como para hacer la revolución que quisiéramos. Una meta que aunque parezca corta, es una grieta que crecerá.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Cambios

Yes there are two paths you can go by
But in the long run
There's still time to change the road you're on

Led Zeppelin, "Stairway to Heaven"