Ensayo presentado en el coloquio Expresiones sonoras, diversidad musical. ENAH, 4 de septiembre de 2014.
https://www.academia.edu/8339826/Metal_y_politica
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lunes, 22 de septiembre de 2014
sábado, 16 de noviembre de 2013
Haikus varios
Aire de invierno gris
Veo tus ojos
Sonrío con el calor
*
Baño de luz en la noche
Camino de aventura
Estar contigo
*
Todo es inseguro
Pero te amo
Y soy muy feliz
*
Tu pie se balancea
Lo quisiera besar
*
Ahora es primavera
Siento la luz del sol
Como en mi infancia
*
Haikus metaleros
I
La gente quiere cosas dulces
aunque sean falsas o empalagosas,
son niños pervertidos.
II
El metal es contundente,
un mazazo, volar rápido,
eso a muchos no les gusta.
En el corazón de la Tierra hay vientos de metal.
*
En la tarde gris de viento fuerte
la llama de nuestro amor arde con brío.
*
Un trazo de fuego en el cielo azul
y los árboles oscurecen.
*
No pude evitar mojarme
por la suave lluvia
Disfruto sus besos
*
Sor Juana
Faetón femenino
radiante renaces
cual ángel caído.
*
Oyendo heavy metal
Del tubo del rápido metrobús
El viento en mi rostro
*
Virginia, mi madre,
Es una niña sonriente
A la que quiero imitar
*
Se mueven las plantas
por el viento.
Niños de pelo alborotado.
Algunos de estos haikus se publicaron, algunos en versiones anteriores, aquí:
http://cuadrivio.net/2011/12/el-haiku-hispanoamericano-entre-la-iluminacion-y-la-banalidad/
Abraham Sánchez Guevara
Veo tus ojos
Sonrío con el calor
*
Baño de luz en la noche
Camino de aventura
Estar contigo
*
Todo es inseguro
Pero te amo
Y soy muy feliz
*
Tu pie se balancea
Lo quisiera besar
*
Ahora es primavera
Siento la luz del sol
Como en mi infancia
*
Haikus metaleros
I
La gente quiere cosas dulces
aunque sean falsas o empalagosas,
son niños pervertidos.
II
El metal es contundente,
un mazazo, volar rápido,
eso a muchos no les gusta.
En el corazón de la Tierra hay vientos de metal.
*
En la tarde gris de viento fuerte
la llama de nuestro amor arde con brío.
*
Un trazo de fuego en el cielo azul
y los árboles oscurecen.
*
No pude evitar mojarme
por la suave lluvia
Disfruto sus besos
*
Sor Juana
Faetón femenino
radiante renaces
cual ángel caído.
*
Oyendo heavy metal
Del tubo del rápido metrobús
El viento en mi rostro
*
Virginia, mi madre,
Es una niña sonriente
A la que quiero imitar
*
Se mueven las plantas
por el viento.
Niños de pelo alborotado.
Algunos de estos haikus se publicaron, algunos en versiones anteriores, aquí:
http://cuadrivio.net/2011/12/el-haiku-hispanoamericano-entre-la-iluminacion-y-la-banalidad/
Abraham Sánchez Guevara
miércoles, 17 de julio de 2013
Adorno y Horkheimer sobre la censura inherente al campo intelectual
“El proceso al que es sometido un texto literario, si no es ya en la previsión automática del autor, de todos modos parte del staff de lectores, revisores, ghost writers, dentro y fuera de las editoriales, supera en perfección a toda censura.”
M. Horkheimer y T.W. Adorno, Dialéctica del iluminismo
M. Horkheimer y T.W. Adorno, Dialéctica del iluminismo
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cine,
literatura,
rock y metal,
sociedad
lunes, 1 de julio de 2013
Textos de la presentación del libro "Grietas" de Abraham Sánchez Guevara
28 de junio de 2013
Biblioteca Iberoamericana, México, D.F.
Laura Elisa Vizcaíno es doctorante en letras latinoamericanas en la UNAM, anteriormente realizó la maestría en letras mexicanas en la misma Universidad y la licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Sus tesis y trabajos académicos simpre la han llevado al estudio y reflexión del género de la minificción, lo que abarca la mitad de su cerebro y la otra mitad lo ocupa la creación de minificciones, las cuales ha publicado en páginas de internet y en algunas revistas y antologías de México y Sudamerica. Su tiempo libre también está dividido entre la danza, la alimentación del blog Ficción Mínima, y los talleres virtuales de Ficticia editorial.
Al hablar de una obra en conjunto, a mí me dan unas ganas enormes de desmenuzarla, de recorrerla, escudriñarla y entender el modo cómo está construida. Es así como me doy cuenta de algo muy interesante que tiene que ver con una construcción que habla de la Destrucción. Ahora que tengan el libro en sus manos se darán cuenta, primero, del título Grietas que ya alude a una hendidura, y para rematar está el epígrafe que parece un umbral incitando a la Destrucción, es de Vicente Huidobro y dice así:
“Destruir es fácil, lo difícil es construir. ¡Qué disparate! La verdad es que es más fácil construir que destruir; trata de destruir en el hombre la idea de patria, de religión, de familia, trata de destruir cualquiera idea, cualquier costumbre, y verás si hay algo más difícil”.
Además de esta provocación a la Destrucción hay un texto intermedio del mismo autor Sánchez Guevara, es sumamente breve y dice:
La perfección de los otros
Un día todo empezó a ir perfecto según yo-otros. Mi música de verdad les gustaba a otros, sobre todo a ella, al grado de que la ponía casi diario y se extasiaba al oírla. Mis textos se editaron en todo el mundo. Casi todos mis alumnos apreciaban mi clase y eran participativos y lectores. Etcétera. Entonces lo destruí todo. (32)
Es por estos aspectos que llego a la necesidad de preguntarme: ¿qué hace el autor para hablar de Destrucción, además del título y el epígrafe del libro? Para responderlo, me voy planteando varias hipótesis, y al final me quedaron cinco respuestas.
1.- Uno de los modos del autor para hablar de Destrucción es tratar ciertos temas de manera crítica y satírica, dejando en ridículo a la sociedad, la burocracia y cualquier tipo de convención. Por ejemplo, en el cuento “Anticenicienta” (empezando por el título), hay una burla, un ataque claro, y podría decir que una ganas de Destrucción hacia los roles mediocres de la mujer. Cito una pequeña parte: “En fin, después de algunos novios y muchas frustraciones, se casó. Logró salir de la casa donde su madrastra y hermanastras la oprimían. Ahora, bueno, seguiría haciendo el quehacer, pero al menos no la humillarían, y lo haría por alguien a quien amaba”. (23). Remarco esa parte cómica. Es chistoso el tono coloquial que utiliza el autor ante una situación ridícula e irremediable, que es seguir haciendo el quehacer cual Cenicienta. En el ridículo de la protagonista, está la intención de destruir esos roles arcaicos de la mujer.
2.- Otro modo que utiliza el autor para hablar de Destrucción son ciertos recursos de escritura, lejanos al canon y de toda convención literaria. Incluso, uno se pregunta si estarían permitidos en épocas antiguas. Por ejemplo el título del último cuento reza así: “Sesión apocalíptica muajaja”. O el final del cuento “Nacimiento”, cuya última línea dice: “aquí el lector que lo desee continuará el relato...” (14). O en “La conferencia de Pepito Pérez”: eghhhhhhhhhhhhhhiiiiiitooooooooooooooooooooo (61, ruido metalero). En estos casos, donde hasta la tipografía llama la atención, parece haber una forma de destruir y burlarse también de las formas rígidas de escritura, del acartonamiento que encarcela y no permite la libre expresión del autor, este acartonamiento es evidentemente destruido por el autor de Grietas.
3.- Otro modo de Destrucción que es demasiado claro es la crítica evidente hacia las religiones. La religión es vista como otra institución que acartona y aprisiona, por lo tanto también es atacada, burlada y satirizada. Por ejemplo, en el cuento “Las reliquias”:
“Como es sabido, las reliquias de los santos son muy apreciadas, por lo que varios del cristiano pueblo ansiaban la muerte del fraile, para así poder tener alguna parte de su cuerpo. Algunos de los frailes de su mismo convento fueron los primeros en emprender la labor de ayudar a este hombre a encontrarse con Dios. (16)
La sátira es entendida como un modo de mostrar las ineptitudes del ser humano. Y me parece que en este caso es claro y funcional el modo de reprobar e intentar destruir los errores de la sociedad y de la religión.
4. Otro aspecto que me hace percibir la Destrucción son los temas concretos de la muerte, lo oscuro, alimañas, vampiros (temas plásticos: seres desmembrados), pero también están los temas abstractos como la hipocresía, las mentiras y la violencia. No creo que estos temas busquen destruir, pero sí hablan de la Destrucción.
5.- Y por último, un asunto que también tiene que ver con romper los acartonamientos literarios y que tiene que ver con el lenguaje. El tono de estos cuentos utiliza un lenguaje natural y puro, un lenguaje neto sin pretensión alguna. Este último punto me interesa bastante. Y este tipo de lenguaje me ayuda a encontrar un narrador que juega, se divierte y se burla, de tantas leyes, instituciones, como del lenguaje o de la literatura en sí. Al final queda un sabor de boca de libertad y desfachatez. Y un narrador tan sincero y sencillo como un niño. Para explicar esto último quiero dar tres ejemplos:
-“Legada”: De pronto, cuando los vagones abren sus puertas en una estación, entra un olor a carne asada. Inevitablemente, empiezan a salivar. Sí, incluso las vegetarianas. (15)
-“Carta desde el futuro”: Hasta que llegaba el momento en que el agua les llegaba a la altura de la nariz y ya no podían respirar, o un tiburón se los comía, como de hecho le sucedió a un primo. (30)
-“Milagros de Nuestr@ Señor (A)”: Escuché metal y la ouija me dijo que efectivamente había un mensaje para mí: debía combatir el cristianismo, uno de los verdaderos males de esta tierra. Cené cereal con leche, me puse mi pijama y dormí, para al día siguiente emprender mi misión. (58)
Como lectora, no puedo evitar sonreír ante un personaje irónico y tan desenmascarado que escucha metal, juega la ouija, y después cena cereal con leche y se pone su pijama. Pero una vez más, se trata de un lenguaje que trata temas desagradables con sencillez y calma. Este tipo de lenguaje tan natural, construye personajes que a diferencia de lo que conocemos, aquí no usan máscara, aquí son libres y no pretenden ser otra cosa más que lo que son.
Por mi gusto personal hacia la brevedad encontré un texto que llamó mi atención no sólo por lo pequeñito, sino también por la contundencia de sus palabras. Lo leí varias veces porque la extensión me lo permitía, pero también porque encontraba algo fascinante en él. Y llegué a la conclusión de que éste es un ejemplo microscópico (desde mi punto de vista) de toda la obra de Grietas. Se titula “Fenómenos” y dice así:
Llegó el día en que, del mismo modo en que cualquiera podía tener acceso a un automóvil, internet y teléfono celular, muchísimos podían tener un cuerpo de modelo sin mayor esfuerzo. Pero él no quiso transformarse, aunque fuera fácil y aceptado: siguió con su cuerpo, bastante imperfecto. Llegó a conocer poquísima gente que no se hubiera sometido a esos cambios, y un día, conoció a una mujer así, y caminaron juntos, como dos fenómenos de debilidad y fealdad primitiva, en las calles pobladas de músculos. (22)
¿Por qué digo que este ejemplo es una muestra microscópica de toda la obra? Porque aquí encontré, por ejemplo, la crítica a la sociedad que es constante en todo el libro, y que en este caso critica a la masa que hace lo mismo que los otros. Después hay una variante que rompe con lo típico y monótono que en este caso son dos personajes fenómenos que se encuentran y van juntos, contracorriente. Por último un final, desde mi punto de vista muy literario, que termina en una estampa o una imagen sencilla, este modo de finalizar, también es muy común en todos los cuentos, pero además de la imagen, las palabras que la construyen son contundentes y fuertes: no dejan de criticar a la sociedad musculosa y no dejan de ser expresiones puras.
Y por supuesto, este también es un ejemplo de la Destrucción porque aquí no hay protagonistas heroicos ni musculosos, sino fenómenos. Los fenómenos que están al margen son los protagonistas ejemplares.
Por último, como lectora no me queda más que un antojo por la Destrucción, lo desacartonado y el desenmascaramiento.
*
Iliana Guajardo Sepúlveda estudió la licenciatura en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ejerció la docencia por 17 años y desarrolló los oficios de escritora y editora. Ha publicado libros de texto para diversos grados y niveles educativos, así como ensayo, relato, aforismo y notas de divulgación científica. Como músico ha participado en ensables de música barroca, sefardí, celta y grupos de trova.
Por su mediocridad, la humanidad no merece
a uno solo de sus héroes.
Pero, por sus grandes momentos, los merece a todos.
I. Sepúlveda
The old fashion way: speak the truth
and let the hurt feelings fall where they may.
Proverbio inglés
Desde Sesión apocalíptica, su anterior libro, Abraham Sánchez Guevara nos hizo partícipes de su habilidad para desmenuzar el instante y perseguir la interioridad de los personajes. Nos había invitado a ver atisbos del mundo, con mirada atenta y humor negro.
Ahora, en Grietas, asistimos de nuevo a ese espacio en su mente que, con excelente simultaneidad, observa desde palco y escena. Es común encontrar escritos donde lo relatado sea observado desde fuera (y generalmente desde arriba, pues comúnmente se acepta que el retratista es intelectual y espiritualmente superior al retratado, simplemente por haber notado el momento y haber elaborado dicho retrato –no quiere decir que el retratado no se percatara, sólo se sabe que no lo relató).
Pero en la obra de Abraham Sánchez no ocurre esto. Nuestro autor logra un delicado balance, consiguiendo la sensación de que, al menos en literatura, no sólo es válido ser juez y parte, sino que hay cierto imperativo ético en ello. No se le siente metafísicamente desligado de sus personajes, fundamentalmente porque, más allá de su capacidad de empatía, mantiene la plena conciencia de su irrenunciable humanidad.
De este modo, sin pretensiones narcisistas ni poses de visionario, nos hace sentir la cotidianidad y profunda normalidad que permean la existencia tanto de un vampiro como de un ama de casa que dilapida su vida mientras sueña que es un personaje de cuento. Seres en apariencia disímiles (al grado incluso de poder cuestionar la existencia de uno de ellos mientras no nos cabe la menor duda de la existencia del otro) nos muestran aspectos del ser humano. Esto nos hace comprender que, más allá de si podemos o no asimilar formalmente la existencia de un ser fantástico como el vampiro, o entidades que mantienen la incógnita de si son extraterrestres o deidades (como MROG o FNTAGN) todo lo retratado son aspectos del humano mismo, captados no sólo con el humor negro característico, sino con gran mordacidad y un fuerte, profundo eco, pues sin pena alguna nos deja ver cómo lo humano resuena en su interior, sea o no parte de su individualidad concreta.
Aún mucho más analítico y fluido en esta nueva obra, Sánchez Guevara nos señala tanto la necesidad de mantenernos en nuestros procesos vitales, sin ansiar necesariamente el punto de llegada (momento en que sólo quedaría destruir todo lo ganado, con tal de poder continuar viviendo, es decir, avanzando nuevamente), como la de deshacernos de patrones de comportamiento cuyo problema no es que nos hagan caer en errores, sino reincidir hasta la náusea.
Estudioso de múltiples culturas y amante de ciencias y artes, incorpora a su obra todo aquello con lo que entra en contacto. Puede sentirse el hálito tanto del Tao como de la sabiduría Lakota en su visión no del mundo sino de la Tierra, la naturaleza, el universo, el todo, y cómo la humanidad se ha divorciado y alejado de ello, es decir, de su propio ser.
No sataniza, por ejemplo, a la tecnología, sino que señala el triste uso al que la reducimos. Capta, como si fuera algo simple, cómo la humanidad no logra estar a la altura de sus propios avances, pues las carencias éticas, existenciales y espirituales la hunden hasta la verdadera estatura que tiene nuestra inteligencia. No es culpa de la especie humana, ella sólo es como es. Lo curioso es que se haya sentido tan superior a sí misma que, el alto contraste generado entre su autoimagen y su ser real, la haga caer en una severa depresión. Este estado de ánimo debería disiparse al aceptarnos tal cual somos (incluyendo nuestra inhabilidad para alcanzar nuestros propios ideales). Es tan estéril enojarse con la montaña porque no está en su naturaleza tener alas y volar como golondrina, como deprimirse porque la humanidad sea como es.
Abraham Sánchez nos recuerda que no somos la cúspide de la cadena evolutiva sino un eslabón más, y nos ayuda a querer desear que el próximo eslabón llegue a existir y sea más apto para coexistir consigo mismo y su ser natural.
Resulta, por tanto, no sólo interesante sino benéfico entrar en contacto con la obra aquí comentada. Nos señala tantos vicios de comportamiento, tanta costumbre nociva, esa mentalidad nuestra alienada hasta el absurdo, que funciona como una alarma. Seguramente el autor mantiene la esperanza de que dicha alarma active nuestras mentes, nos saque de la apatía, el ostracismo, el estatismo, el egocentrismo y la mediocridad… Y comencemos a hacer lo que haría todo ser vivo: moverse, aprender… vivir.
Pero, como señala elocuentemente en uno de sus relatos, desde el futuro que ha acontecido en nuestro presente, esa esperanza es una telita pequeña que no alcanza a cobijarnos. Posiblemente en un futuro cercano (dicen en la ONU que en menos de 30 años, vayamos nosotros a saber) la crecida del océano, mientras busca dónde acomodar toda el agua de los glaciares polares, se lleve lo que queda de esa telita… Y los tiburones nos coman a todos, mientras miramos absortos nuestro celular.
Biblioteca Iberoamericana, México, D.F.
Laura Elisa Vizcaíno es doctorante en letras latinoamericanas en la UNAM, anteriormente realizó la maestría en letras mexicanas en la misma Universidad y la licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Sus tesis y trabajos académicos simpre la han llevado al estudio y reflexión del género de la minificción, lo que abarca la mitad de su cerebro y la otra mitad lo ocupa la creación de minificciones, las cuales ha publicado en páginas de internet y en algunas revistas y antologías de México y Sudamerica. Su tiempo libre también está dividido entre la danza, la alimentación del blog Ficción Mínima, y los talleres virtuales de Ficticia editorial.
Al hablar de una obra en conjunto, a mí me dan unas ganas enormes de desmenuzarla, de recorrerla, escudriñarla y entender el modo cómo está construida. Es así como me doy cuenta de algo muy interesante que tiene que ver con una construcción que habla de la Destrucción. Ahora que tengan el libro en sus manos se darán cuenta, primero, del título Grietas que ya alude a una hendidura, y para rematar está el epígrafe que parece un umbral incitando a la Destrucción, es de Vicente Huidobro y dice así:
“Destruir es fácil, lo difícil es construir. ¡Qué disparate! La verdad es que es más fácil construir que destruir; trata de destruir en el hombre la idea de patria, de religión, de familia, trata de destruir cualquiera idea, cualquier costumbre, y verás si hay algo más difícil”.
Además de esta provocación a la Destrucción hay un texto intermedio del mismo autor Sánchez Guevara, es sumamente breve y dice:
La perfección de los otros
Un día todo empezó a ir perfecto según yo-otros. Mi música de verdad les gustaba a otros, sobre todo a ella, al grado de que la ponía casi diario y se extasiaba al oírla. Mis textos se editaron en todo el mundo. Casi todos mis alumnos apreciaban mi clase y eran participativos y lectores. Etcétera. Entonces lo destruí todo. (32)
Es por estos aspectos que llego a la necesidad de preguntarme: ¿qué hace el autor para hablar de Destrucción, además del título y el epígrafe del libro? Para responderlo, me voy planteando varias hipótesis, y al final me quedaron cinco respuestas.
1.- Uno de los modos del autor para hablar de Destrucción es tratar ciertos temas de manera crítica y satírica, dejando en ridículo a la sociedad, la burocracia y cualquier tipo de convención. Por ejemplo, en el cuento “Anticenicienta” (empezando por el título), hay una burla, un ataque claro, y podría decir que una ganas de Destrucción hacia los roles mediocres de la mujer. Cito una pequeña parte: “En fin, después de algunos novios y muchas frustraciones, se casó. Logró salir de la casa donde su madrastra y hermanastras la oprimían. Ahora, bueno, seguiría haciendo el quehacer, pero al menos no la humillarían, y lo haría por alguien a quien amaba”. (23). Remarco esa parte cómica. Es chistoso el tono coloquial que utiliza el autor ante una situación ridícula e irremediable, que es seguir haciendo el quehacer cual Cenicienta. En el ridículo de la protagonista, está la intención de destruir esos roles arcaicos de la mujer.
2.- Otro modo que utiliza el autor para hablar de Destrucción son ciertos recursos de escritura, lejanos al canon y de toda convención literaria. Incluso, uno se pregunta si estarían permitidos en épocas antiguas. Por ejemplo el título del último cuento reza así: “Sesión apocalíptica muajaja”. O el final del cuento “Nacimiento”, cuya última línea dice: “aquí el lector que lo desee continuará el relato...” (14). O en “La conferencia de Pepito Pérez”: eghhhhhhhhhhhhhhiiiiiitooooooooooooooooooooo (61, ruido metalero). En estos casos, donde hasta la tipografía llama la atención, parece haber una forma de destruir y burlarse también de las formas rígidas de escritura, del acartonamiento que encarcela y no permite la libre expresión del autor, este acartonamiento es evidentemente destruido por el autor de Grietas.
3.- Otro modo de Destrucción que es demasiado claro es la crítica evidente hacia las religiones. La religión es vista como otra institución que acartona y aprisiona, por lo tanto también es atacada, burlada y satirizada. Por ejemplo, en el cuento “Las reliquias”:
“Como es sabido, las reliquias de los santos son muy apreciadas, por lo que varios del cristiano pueblo ansiaban la muerte del fraile, para así poder tener alguna parte de su cuerpo. Algunos de los frailes de su mismo convento fueron los primeros en emprender la labor de ayudar a este hombre a encontrarse con Dios. (16)
La sátira es entendida como un modo de mostrar las ineptitudes del ser humano. Y me parece que en este caso es claro y funcional el modo de reprobar e intentar destruir los errores de la sociedad y de la religión.
4. Otro aspecto que me hace percibir la Destrucción son los temas concretos de la muerte, lo oscuro, alimañas, vampiros (temas plásticos: seres desmembrados), pero también están los temas abstractos como la hipocresía, las mentiras y la violencia. No creo que estos temas busquen destruir, pero sí hablan de la Destrucción.
5.- Y por último, un asunto que también tiene que ver con romper los acartonamientos literarios y que tiene que ver con el lenguaje. El tono de estos cuentos utiliza un lenguaje natural y puro, un lenguaje neto sin pretensión alguna. Este último punto me interesa bastante. Y este tipo de lenguaje me ayuda a encontrar un narrador que juega, se divierte y se burla, de tantas leyes, instituciones, como del lenguaje o de la literatura en sí. Al final queda un sabor de boca de libertad y desfachatez. Y un narrador tan sincero y sencillo como un niño. Para explicar esto último quiero dar tres ejemplos:
-“Legada”: De pronto, cuando los vagones abren sus puertas en una estación, entra un olor a carne asada. Inevitablemente, empiezan a salivar. Sí, incluso las vegetarianas. (15)
-“Carta desde el futuro”: Hasta que llegaba el momento en que el agua les llegaba a la altura de la nariz y ya no podían respirar, o un tiburón se los comía, como de hecho le sucedió a un primo. (30)
-“Milagros de Nuestr@ Señor (A)”: Escuché metal y la ouija me dijo que efectivamente había un mensaje para mí: debía combatir el cristianismo, uno de los verdaderos males de esta tierra. Cené cereal con leche, me puse mi pijama y dormí, para al día siguiente emprender mi misión. (58)
Como lectora, no puedo evitar sonreír ante un personaje irónico y tan desenmascarado que escucha metal, juega la ouija, y después cena cereal con leche y se pone su pijama. Pero una vez más, se trata de un lenguaje que trata temas desagradables con sencillez y calma. Este tipo de lenguaje tan natural, construye personajes que a diferencia de lo que conocemos, aquí no usan máscara, aquí son libres y no pretenden ser otra cosa más que lo que son.
Por mi gusto personal hacia la brevedad encontré un texto que llamó mi atención no sólo por lo pequeñito, sino también por la contundencia de sus palabras. Lo leí varias veces porque la extensión me lo permitía, pero también porque encontraba algo fascinante en él. Y llegué a la conclusión de que éste es un ejemplo microscópico (desde mi punto de vista) de toda la obra de Grietas. Se titula “Fenómenos” y dice así:
Llegó el día en que, del mismo modo en que cualquiera podía tener acceso a un automóvil, internet y teléfono celular, muchísimos podían tener un cuerpo de modelo sin mayor esfuerzo. Pero él no quiso transformarse, aunque fuera fácil y aceptado: siguió con su cuerpo, bastante imperfecto. Llegó a conocer poquísima gente que no se hubiera sometido a esos cambios, y un día, conoció a una mujer así, y caminaron juntos, como dos fenómenos de debilidad y fealdad primitiva, en las calles pobladas de músculos. (22)
¿Por qué digo que este ejemplo es una muestra microscópica de toda la obra? Porque aquí encontré, por ejemplo, la crítica a la sociedad que es constante en todo el libro, y que en este caso critica a la masa que hace lo mismo que los otros. Después hay una variante que rompe con lo típico y monótono que en este caso son dos personajes fenómenos que se encuentran y van juntos, contracorriente. Por último un final, desde mi punto de vista muy literario, que termina en una estampa o una imagen sencilla, este modo de finalizar, también es muy común en todos los cuentos, pero además de la imagen, las palabras que la construyen son contundentes y fuertes: no dejan de criticar a la sociedad musculosa y no dejan de ser expresiones puras.
Y por supuesto, este también es un ejemplo de la Destrucción porque aquí no hay protagonistas heroicos ni musculosos, sino fenómenos. Los fenómenos que están al margen son los protagonistas ejemplares.
Por último, como lectora no me queda más que un antojo por la Destrucción, lo desacartonado y el desenmascaramiento.
*
Iliana Guajardo Sepúlveda estudió la licenciatura en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ejerció la docencia por 17 años y desarrolló los oficios de escritora y editora. Ha publicado libros de texto para diversos grados y niveles educativos, así como ensayo, relato, aforismo y notas de divulgación científica. Como músico ha participado en ensables de música barroca, sefardí, celta y grupos de trova.
Por su mediocridad, la humanidad no merece
a uno solo de sus héroes.
Pero, por sus grandes momentos, los merece a todos.
I. Sepúlveda
The old fashion way: speak the truth
and let the hurt feelings fall where they may.
Proverbio inglés
Desde Sesión apocalíptica, su anterior libro, Abraham Sánchez Guevara nos hizo partícipes de su habilidad para desmenuzar el instante y perseguir la interioridad de los personajes. Nos había invitado a ver atisbos del mundo, con mirada atenta y humor negro.
Ahora, en Grietas, asistimos de nuevo a ese espacio en su mente que, con excelente simultaneidad, observa desde palco y escena. Es común encontrar escritos donde lo relatado sea observado desde fuera (y generalmente desde arriba, pues comúnmente se acepta que el retratista es intelectual y espiritualmente superior al retratado, simplemente por haber notado el momento y haber elaborado dicho retrato –no quiere decir que el retratado no se percatara, sólo se sabe que no lo relató).
Pero en la obra de Abraham Sánchez no ocurre esto. Nuestro autor logra un delicado balance, consiguiendo la sensación de que, al menos en literatura, no sólo es válido ser juez y parte, sino que hay cierto imperativo ético en ello. No se le siente metafísicamente desligado de sus personajes, fundamentalmente porque, más allá de su capacidad de empatía, mantiene la plena conciencia de su irrenunciable humanidad.
De este modo, sin pretensiones narcisistas ni poses de visionario, nos hace sentir la cotidianidad y profunda normalidad que permean la existencia tanto de un vampiro como de un ama de casa que dilapida su vida mientras sueña que es un personaje de cuento. Seres en apariencia disímiles (al grado incluso de poder cuestionar la existencia de uno de ellos mientras no nos cabe la menor duda de la existencia del otro) nos muestran aspectos del ser humano. Esto nos hace comprender que, más allá de si podemos o no asimilar formalmente la existencia de un ser fantástico como el vampiro, o entidades que mantienen la incógnita de si son extraterrestres o deidades (como MROG o FNTAGN) todo lo retratado son aspectos del humano mismo, captados no sólo con el humor negro característico, sino con gran mordacidad y un fuerte, profundo eco, pues sin pena alguna nos deja ver cómo lo humano resuena en su interior, sea o no parte de su individualidad concreta.
Aún mucho más analítico y fluido en esta nueva obra, Sánchez Guevara nos señala tanto la necesidad de mantenernos en nuestros procesos vitales, sin ansiar necesariamente el punto de llegada (momento en que sólo quedaría destruir todo lo ganado, con tal de poder continuar viviendo, es decir, avanzando nuevamente), como la de deshacernos de patrones de comportamiento cuyo problema no es que nos hagan caer en errores, sino reincidir hasta la náusea.
Estudioso de múltiples culturas y amante de ciencias y artes, incorpora a su obra todo aquello con lo que entra en contacto. Puede sentirse el hálito tanto del Tao como de la sabiduría Lakota en su visión no del mundo sino de la Tierra, la naturaleza, el universo, el todo, y cómo la humanidad se ha divorciado y alejado de ello, es decir, de su propio ser.
No sataniza, por ejemplo, a la tecnología, sino que señala el triste uso al que la reducimos. Capta, como si fuera algo simple, cómo la humanidad no logra estar a la altura de sus propios avances, pues las carencias éticas, existenciales y espirituales la hunden hasta la verdadera estatura que tiene nuestra inteligencia. No es culpa de la especie humana, ella sólo es como es. Lo curioso es que se haya sentido tan superior a sí misma que, el alto contraste generado entre su autoimagen y su ser real, la haga caer en una severa depresión. Este estado de ánimo debería disiparse al aceptarnos tal cual somos (incluyendo nuestra inhabilidad para alcanzar nuestros propios ideales). Es tan estéril enojarse con la montaña porque no está en su naturaleza tener alas y volar como golondrina, como deprimirse porque la humanidad sea como es.
Abraham Sánchez nos recuerda que no somos la cúspide de la cadena evolutiva sino un eslabón más, y nos ayuda a querer desear que el próximo eslabón llegue a existir y sea más apto para coexistir consigo mismo y su ser natural.
Resulta, por tanto, no sólo interesante sino benéfico entrar en contacto con la obra aquí comentada. Nos señala tantos vicios de comportamiento, tanta costumbre nociva, esa mentalidad nuestra alienada hasta el absurdo, que funciona como una alarma. Seguramente el autor mantiene la esperanza de que dicha alarma active nuestras mentes, nos saque de la apatía, el ostracismo, el estatismo, el egocentrismo y la mediocridad… Y comencemos a hacer lo que haría todo ser vivo: moverse, aprender… vivir.
Pero, como señala elocuentemente en uno de sus relatos, desde el futuro que ha acontecido en nuestro presente, esa esperanza es una telita pequeña que no alcanza a cobijarnos. Posiblemente en un futuro cercano (dicen en la ONU que en menos de 30 años, vayamos nosotros a saber) la crecida del océano, mientras busca dónde acomodar toda el agua de los glaciares polares, se lleve lo que queda de esa telita… Y los tiburones nos coman a todos, mientras miramos absortos nuestro celular.
viernes, 19 de abril de 2013
Sobre la importancia de las obras de arte para una cultura
"La cuestión de saber a quién me dirijo con mi música no se plantea en absoluto para mí. Como con la investigación científica, uno intenta resolver un problema por interés propio por el asunto mismo y no por la aplicación práctica. De tal manera que el asunto de saber si alguien necesita de lo que yo hago, es secundario. Vivo aquí y ahora, hago parte involuntariamente de una cultura y lo que hago se impondrá o no con el tiempo. No se puede juzgar la importancia de una obra de arte por una cultura, más que a posteriori."
György Ligeti (traducción de Amadeo Estrada)
György Ligeti (traducción de Amadeo Estrada)
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sábado, 6 de octubre de 2012
Guitarra
Guitarra
I
Un día te toco
Y danzas con las cuerdas de mi alma
No importa que hayan pasado siglos
Tu resonancia fluye en mi vacío
Agua que nace de las rocas
Madera que trae al bosque
II
Tocar
entre lo audible
y lo inaudible
Andar
entre el fuego y el viento rápido
y el adormecimiento
Sentir
entre la agilidad, la nota precisa y rica
y la torpeza de un simio conmovido
Soltar
y tomar
a la guitarra con los brazos y las piernas
Abraham Sánchez Guevara
I
Un día te toco
Y danzas con las cuerdas de mi alma
No importa que hayan pasado siglos
Tu resonancia fluye en mi vacío
Agua que nace de las rocas
Madera que trae al bosque
II
Tocar
entre lo audible
y lo inaudible
Andar
entre el fuego y el viento rápido
y el adormecimiento
Sentir
entre la agilidad, la nota precisa y rica
y la torpeza de un simio conmovido
Soltar
y tomar
a la guitarra con los brazos y las piernas
Abraham Sánchez Guevara
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Obra de Abraham S.G.,
rock y metal
viernes, 3 de agosto de 2012
Resurrection
Halford
I`m digging deep inside my soul
To bring myself out of this God-damned hole
I rid the demons from my heart
And found the truth was with me from the start
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I walked alone into a Fight
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I`ve faced the things I`ve said and done
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
http://www.youtube.com/watch?v=RtP4K8ihe3g
I`m digging deep inside my soul
To bring myself out of this God-damned hole
I rid the demons from my heart
And found the truth was with me from the start
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I walked alone into a Fight
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I`ve faced the things I`ve said and done
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
http://www.youtube.com/watch?v=RtP4K8ihe3g
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miércoles, 21 de marzo de 2012
Textos de la presentación del libro "Sesión apocalíptica" de Abraham Sánchez Guevara
17 de marzo de 2012
Café galería “La libélula”, México, D.F.
Isaura Contreras nació en Irapuato, Guanajuato, en 1982. Cursó la licenciatura en Letras Españolas en la Universidad de Guanajuato y la maestría en Literatura Latinoamericana en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Fue beneficiaria del Programa de Residencias Artísticas entre México y Canadá (FONCA-Centro Banff) en el 2009. Ha publicado la novela La casa al fin de los días (col. Anaquel. Universidad de Guanajuato, 2007). En 2010 obtuvo el premio nacional de novela breve Rosario Castellanos con la obra Cosecha de verano (CONACULTA-Chiapas, 2010).
Quiero comenzar esta presentación hablando de una de las dedicatorias de este libro: “A mis amigos que me curan y con quienes tengo aventuras maravillosas”, pues estoy segura que es una dedicatoria para todos los que estamos aquí. Yo me quiero sentir especialmente aludida porque he tenido el gusto de compartir con mi amigo Abraham muchas aventuras. Nuestro primer contacto fue hace cuatro años en la maestría en literatura de la UNAM donde cursamos la clase de vanguardias latinoamericanas. Allí descubriría yo la fascinación que tiene Abraham por esos autores que salen huyendo del canon literario, como Macedonio Fernández, Juan Emar, Maples Arce o Pablo Palacio, autores irreverentes que, en el mejor de los sentidos, asesinaron la literatura, autores de los márgenes, que como a Abraham les incomoda la idea de obra de arte con mayúsculas. Por esas fechas, Abraham me compartió uno de los cuentos que forman parte de este libro “La marca”, que habla de un niño al que sus padres llevan al parque, y allí le dibujan una torre Eiffel en el rostro, un dibujo que no desaparece con los años, y que constituye el signo extraño del autorreconocimiento del propio protagonista que escribe de ello. Para mí este cuento fue un eco y un guiño a los escritores de vanguardia, ese intento por negar el contrato mimético de la realidad para restituir la realidad de la ficción y de la escritura. Otra pista es su texto “Semimacedoniana”, en clara alusión al escritor argentino, en el que Abraham inscribe y nos regala su poética : ”La literatura para mí solo puede ser irónica, absurda, onírica o caprichosa. Y aun así lo es menos que la vida”. Los cuentos de Abraham, ironizan los mitos y la realidad, como cuando nos dice que los piñones fueron creados por Dios para contener el deseo de una monja que soñó que besaba unos pezones duros y encendidos. Abraham se burla también de la ciencia y de la realidad virtual que nos han hecho esclavos de la ilusión, se burla de la religión y la política. Y lo mejor, creo, es que también se burla de él como cuando nos cuenta la historia de Pepito Pérez, estudiante de letras. Que “Acabó la carrera, estudió un posgrado y dio clases de literatura. Es decir, supo, como siempre, que tendría que sobrevivir y alimentar su panza, que tenía por cierto una forma un poco redondita”, lo que no nos dice es que Pepito Pérez es también un gran escritor. Estos textos, a excepción de “La marca” forman parte de la primera parte de su libro, “El silencio de una voz”, para mí el título alude a todo lo que callan los pequeños fragmentos, pues en su mayoría son textos muy breves, que podrían inscribirse en la mini ficción o el aforismo, textos compactos de palabras exactas y precisas, casi epigramáticos, que en su brevedad imponen un silencio que hará hablar al lector.
Volviendo a las aventuras que tuvimos con Abraham, hay otra que quisiera recordar, fue hace tres años en Buenos Aires donde coincidimos haciendo estancias de investigación. Abraham fue allá a entrevistarse con César Aira, y generosamente nos invitó a Eli Vizcaíno y a mí a conocerlo. César Aira llegó con una playera de un súper héroe al café, (Abraham seguramente traía una de Heavy Metal). Aira es, creo, la antítesis del escritor, completamente antisolemne que hasta nos habló de caricaturas y nos llevó a pasear a un museo, su trabajo, como se sabe, cuestiona el concepto de Obra y se ha incorporado en la veta del posmodernismo, al ironizar los géneros y valerse de recursos como el pastiche y el collage o recodificar discursos como el comic y la telenovela. La primera pregunta que Abraham le hizo fue si concebía sus novelas como antinovelas, Aira las llamó simplemente novelitas. Creo que a Abraham le queda la palabra anti, tanto como a Aira, aunque lo nieguen. Los cuentos de Abraham podrían ser anticuentos, tiene una forma particularísima de abordar el género que involucra una gran variedad de registros, no le interesa el cuento clásico estilo Poe, que se complace en la trama y los finales epifánicos, aunque estoy segura que lo domina. No veremos un cuento borgiano de lógica argumental intrincada. En los relatos de Abraham oscilan dos o tres personajes, que se dirigen a develar la extrañeza absurda de lo cotidiano, su lógica apela mas al lenguaje y el retruécano que nos consume infinitamente en un espiral de palabras, como cuando dice: “Vendieron a su perro. Y todavía se lo contaron alegremente felices de compartir, la felicidad de compartir los planes que se tienen de comprar felicidad para compartir para ser felices y compartir”. La segunda parte de su libro, titulada “Soles urbanos”, incluye cuentos de extensión mayor que los de la primera parte, algunos ensayan el desenfado del relato oral como “María”, o la ironía del amor romántico en “El ciclo de las mariposas” donde una niña juega a que Barbie y Ken se casan , o son kafkianos como “Prisionero” el animal que se cuestiona el sentido de su cautiverio, pero también son oníricos casi siniestros, como el misterioso y foucoultiano cuadrito que Federica propone al narrador llevar a su maestra en lugar de un cuadro sinóptico. La soterrada sátira política de ir a la guerra está en el cuento “El juego en el puerto” donde, además, aparece el personaje de nombre Abraham, recordándonos ese tránsito metaficcional de su escritura en relatos que a simple vista parecen contarnos un evento íntimo o cotidiano para embarcarnos con toda naturalidad a la ficción más absurda.
Todos los que estamos aquí, sabemos que Abraham es, o podría ser, rojo, anarquista, y revolucionario, porque lo hemos visto con suma seriedad criticar el gobierno, la religión, las buenas costumbres y el buen gusto, en conversaciones encendidas por una que otra cerveza. Ese espíritu no desaparece en sus relatos, pero la sutileza, y la fina ironía por la cual todo lo que nos cuenta adquiere también un carácter simbólicamente contestatario hace que sus relatos sean más eficaces que cualquier panfleto. Pienso así en su cuento “Un buen tipo” que nos recuerda discretamente la indiferencia ante la explotación social o en “El ajedrez de los tontos” donde la ajedrecracia es un sistema político no muy lejano al nuestro.
La tercera parte, que además da título al libro, es: “Sesión apocalíptica”, que constituye una particular recodificación de los genero, el de ciencia ficción, el detectivesco o policiaco aquí la presencia de lo kafkiano está más acentuada, si pensamos en esos procesos absurdos como el de “El contribuyente” que no pagaba derechos de autor, o en su cuento “La metamorfosis” donde Georgina, suerte de Gregorio Samsa, niña mala convertida en insecto, encuentra su lugar en el mundo en un bosque de mangos. Los guiños al pensamiento filosófico, entreverado en las casi becketianas reflexiones de sus personajes, dejan al lector al borde de la risa y el cuestionamiento, buscan abrir una “Grieta”, como se llama uno de sus cuentos, que sacuda la opacidad de los prejuicios y las buenas costumbres. Creo que Sesión apocalíptica, puede remitir en algún sentido, a ese apocalipsis literario al que Abraham nos conduce, a un fin de esa literatura y pensamiento que pretende instaurar un canon unívoco. Me parece que a partir de ese fin es como se fragua el verdadero “Renacimiento”, así se llama otro de sus cuentos, que impele, al modo del Demian de Hesse: “Pero es necesario renacer. Romper placentas. Romper mundos. Andar en pies propios”.
Y ahora una última aventura con Abraham, que hasta anoté en un diario. Una ocasión nos hizo cruzar a Eli y a mi media ciudad para ir a un antro llamado Patagonia Rebelde. Yo nunca había oído un concierto de thrash metal, y recuerdo vivamente la música estridente y el lugar atiborrado de hombres con chamarras de piel en medio de lo que al principio me pareció solo ruido. Pero algo cambió. Recuerdo, como si de una transición al nirvana se tratara, el cuerpo contorsionado de Abraham y sus cabellos largos extendiéndose por el escenario del eslam. Entonces pensé que esa sería la misma extasiada sensación, aunque no expresada, de los que escuchan Bach o leen el Quijote. Y vuelvo a pensar en esa pugna de Abraham, por la alta cultura o la tradición frente a todo aquello, llámese arte o no, que nos provoca una emoción estética y delirante como la que le sucede a él con su música y nosotros con su libro, en el que no caben las etiquetas sobre su inserción en una tradición literaria ortodoxa, pero sí la sensación de estar ante una verdadera obra. Yo he intentado marcar cierta filiación de su escritura con las vanguardias, con César Aira o con Kafka pero creo que de seguir así Abraham me contestaría lo que Rubén Darío le contestó a alguien que le hablaba de sus influencias: “No sea usted pendejo, yo no tengo escuela”… Y es que en efecto la literatura de Abraham es suya, y es como él. Hay una inocencia diluida en sus relatos, una expresión juguetona como la de un niño. Hay, a pesar del clima apocalíptico que sugiere el titulo, un signo de esperanza en ese lenguaje fresco, balbuceante y onomatopéyico que nos arranca la risa. La escritura de Abraham, es pues como la vida, como el dice: “no tiene un fin último, no es una competencia ni un curriculum, debería ser libre y existir cuando sea deseada”.
A mí me alegra mucho que su libro exista. Y no me queda más que agradecer a mi amigo Abraham por esta otra maravillosa aventura que es leerlo.
*
María Cristina Hernández Escobar es editora, traductora, crítica literaria y cuentista. Algunos de sus relatos ganaron premios en su natal Sinaloa y fueron publicados en El Sol de Sinaloa, el suplemento “Sábado” de Unomásuno y la revista literaria Lenguaraz. En octubre pasado se publicó su traducción de la novela Mamma, son tanto felice del escritor brasileño Luiz Ruffato.
Forma parte del equipo editorial del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM y del seminario de traducción literaria del Centro de Estudios Brasil-México de la embajada de Brasil. Es maestra en literatura comparada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Los narradores de Sesión apocalíptica, todas las voces de quienes parecen sentarse a nuestro lado a hacernos la plática o a desahogarse con nosotros —destinatarios anónimos en los que ellos intuyen una comprensión previa de los temas tratados—, todas esas voces evidencian una lucha interior entre viejas, pero recurrentes formas de ver y mover el mundo; el hartazgo por la inercia personal y colectiva, o al menos lanzan la sospecha fundada de que algo habrá que romper o al menos fisurar para iniciar la tarea de socavar y derruir lo que imposibilita la construcción de una ciudadanía.
Cada uno de esos cuarenta relatos viene precedido de una mirada autocrítica —el narrador siempre se sitúa en el contexto en que todo ocurre—, mirada implicada en distintos grados que obliga a narrar con grandes dosis de humor negro cómo es que se atraviesan los pantanos y cómo se sobrevive en los escenarios de la discriminación de toda índole, al tiempo que se apartan del rostro, como se haría con las telarañas de una casa abandonada, los falsos argumentos de una “canallería” pesada, empoderada y soez, de todos conocida.
Los narradores, sin asumirse entidades puras ni mucho menos inocentes, no tienen pudor de confiar a sus oyentes, o en este caso sus lectores, episodios dolorosos y absurdos en los que ejercen de víctimas y/o victimarios, en un tono a un tiempo esperanzado y desesperanzado, lo que no resulta contradictorio si se recuerda el empleo del humor negro como un mecanismo de distanciamiento que opera mientras se está en el intestino de la bestia.
Paradójico, pero no contradictorio, como también lo es ese optimismo muy cercano al pesimismo, que mantiene la confianza en la fuerza de la narración y en la metáfora para motivar un conocimiento y una toma de conciencia; confianza mucho menos frágil que la que podría tenerse en la receptividad de la especie humana si se la dejara a su suerte, por lo que cada cuento tiene su destinatario, que, como se sabe, no es un lector cualquiera, sino uno al que se imagina consciente del proceso de degradación social comenzado hace miles de años, pero agudizado en nuestra realidad inmediata con la aparición de los imperios en la época prehispánica y con la sanguinaria experiencia del coloniaje y su consolidación posterior a 1821. Coloniaje que goza de cabal salud, al igual que sus taras y contradicciones. Coloniaje que ha configurado colectivos e individuos con personalidad ambigua, ambivalente, proclives al pacto con el poder antes que a cambiar aquello que los aniquila, donde quien está inconforme es un enemigo y quien denuncia lo es dos veces.
El narrador no se oculta, se muestra y revela muy profundamente aquello que lo acota y lo hace rebelarse. Se coloca en contexto, en medio de la balacera pues, al tiempo que se aleja para observar con agudeza desde el lunar en el rostro del otro y en el suyo hasta el medio donde se esfuerza por no soltar sus fichas y renunciar al derecho a jugar limpio. En este logro narrativo tiene todo que ver el oficio del escritor, quien, al ser “asaltado” por un tema, busca y encuentra la razón para este abordaje, así como aquel punto en el que sus preocupaciones personales se unen con las de su especie y con la historia que lo envuelve y que incluso lo precede. A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente y lo empujara a escribir, dice Julio Cortázar en "Algunos aspectos del cuento".
Este cuentario en tres partes: El silencio de una voz (11 cuentos), Soles urbanos (15 cuentos) y Sesión apocalíptica (14 cuentos) es un renovado y bastante portable “Libro de las revelaciones”, pues al igual que el Apocalipsis de Juan es un texto profético, con un trasfondo histórico, que refiere las persecuciones sufridas, no por los cristianos o no sólo por éstos, quizá sean éstos los únicos no perseguidos en este libro. Sesión apocalíptica permite vislumbrar lo que podría ocurrir en caso de aferrarse a mantener los sentidos apagados, pero no ofrece los consejos que Juan dio entonces a los cristianos que se mantenían en guerra con los creyentes de las antiguas religiones lo que, hasta antes del Concilio de Nicea, significaba estar en guerra con el imperio.
Los narradores de Sesión apocalíptica, cada cual a su manera y desde sus distintas perspectivas, de ninguna manera aconsejan, sino que en términos posmodernos presentan a los destinatarios la oportunidad de mirarse en ese espejo fragmentado que sin pretender ser ejemplar acaba siéndolo; sin pretender moralizar ni ofrecer una ruta a través de la cual llegar a la luz encendida por alguien más, no obstante despierta los sentidos, incitando a quien tenga ojos y sepa leer a hacer una reflexión postergada por una conciencia adormecida o atontada por los embates de la mencionada “canallería” pesada: una educación que desvincula a las personas de su identidad y del acceso a sus derechos humanos; unos medios desinformantes y al mismo tiempo adoctrinadores; un gobierno, ese extraño enemigo, al cual tendríamos que dedicar las estrofas más combativas del himno nacional, entre otros cientos o miles de “efectivos” con los que se enfrenta quien aspira a ser ciudadano y no sólo respirante, no a veces sino cada minuto de su existencia.
En palabras de Cortázar, el cuento quiebra el límite espacial que lo define y que lo diferencia de la novela, pero lo hace a través de su significación, “con esa explosión de energía espiritual que ilumina bruscamente algo que va mucho más allá de la pequeña y a veces miserable anécdota que cuenta.” Los cuentos de Abraham Sánchez Guevara, hermano ateo de Juan y colega escurridizo de Julio, darían a sus lectores la oportunidad no de mantener una fe sino de destruir todo vestigio de ella para elaborar sus propias iluminaciones paganas, individuales, para soportar las angustias no con entereza sino con una cierta hambre de empoderamiento, no para dominar ni humillar sino para ejercer la libertad de conciencia; tampoco para colocar la esperanza de una vuelta al reino de ningún dios como premio para los firmes.
En este libro no hay lugar para los fuertes, sino para los que procuran tercamente sacudir las escalas de valores, exhibiendo los paradigmas de misal y de misantropía con que se nos enseña a ser mansos y despiadados. El punto final o el nuevo eje que habrá de dotar de sentido a lo contado es asunto de los lectores, de nadie más.
*
Amadeo Estrada Nieto se ha desempeñado en áreas científicas y artísticas. Su formación de biólogo le ha llevado a trabajar en temas de filosofía de la ciencia, en donde postula una idea propia, llamada Ciencia Difusa. También ha hecho divulgación científica, durante 10 años en la radio, así como docencia en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Escribe y canta. Ha publicado cuentos y poemas y su interés por el canto hace que lo estudie y se haya presentado en ópera. Cercano al ámbito radiofónico, dirigió Opus 94, estación cultural del Instituto Mexicano de la Radio, IMER, y coordinó la programación musical de Radio Educación.
En tiempos en los que se sobrentiende o mal comprende que el arte y la literatura han de ser una “propuesta”, algo que siempre me ha parecido que carece de razón, puesto que la creación artística tiene un componente esencialmente propio, individual y no requiere ser una transacción, el libro Sesión apocalíptica de Abraham Sánchez Guevara posee precisamente esa característica principal de la que hablo: es el libro de un autor que nos afirma y duda desde lo auténtico de su infancia, desde la sexualidad referida al presente y frecuentemente al inicio de la misma, nos habla de sueños y los contrasta con una perspectiva crítica de la sociedad, en la que ésta a menudo es sórdida. Ya al inicio, en el primer texto, dice que en medio del estruendo de palabras, “nadie escucha nada” y en "Prisionero" hay un desencanto por una vasta sociedad, cada vez más miserable y sus repercusiones en la ilusión o en lo justo.
Abraham defiende el asombro en contraposición con la costumbre; los sueños, como escapatoria de esa realidad sinsorga y afirmación de aquella inherente a los mismos, tan real como cualquier otra. Vivir en ese mundo resulta más atractivo que terminar dándose cuenta demasiado tarde de la necesidad de haberlo hecho, como se descubre en uno de sus textos (". o ."). En Sesión apocalíptica nos encontramos con historias logradas y también en ocasiones con potentes imágenes casi estáticas, que quedan en la mente para ser digeridas con lentitud.
Sánchez Guevara conoce el mundo académico literario pero mantiene sus textos en una frescura y goce que se defiende de aquello que acaso la academia haría perder, como le ocurre a uno de sus personajes. Nos dice que la literatura ha de ser cotidiana y escribe particularmente lejos de las sublimaciones, quizás podemos ver igualmente un alejamiento de la idea de la “excepcionalidad”. A menudo incluso devela explícitamente al lector las técnicas del literato para lograr alguna finalidad y, al establecer así una relación franca con el mismo, muestra que hay maneras de hacerlas irrelevantes. Si esto bien es una constante en el libro, en el cuento "Si él pudo" queda explicitado.
Sesión apocalíptica tiene 3 grupos de textos: El silencio de una voz, Soles urbanos, y termina con la Sesión apocalíptica. Resalto del primero, con relatos muy cortos, imágenes, el ludismo que podemos encontrar en "La creación del piñón", la podredumbre "En las puertas de la iglesia" y la escasez de recovecos, pero acaso el único que queda está entre los amantes, en "Noches de día". Los Soles urbanos hacen nacer historias muy atractivas, como "Prisionero", "María" o "Cuadrito". Los últimos dos viven en el mundo onírico y "Cuadrito" se comunica con otro texto: "Metamorfosis", en donde la realidad puede ser una imagen quiral de la que se vive y lo aparentemente opuesto no es realmente una antípoda sino una parte más de uno mismo. "María" nos lleva por sueños dentro de sueños, las edades y los lugares se pierden. A lo largo de un descubrimiento, o redescubrimiento, de la sexualidad, dudamos sobre qué es la realidad. En "El ciclo de las mariposas", lo que precisamente no hacen esas mariposas anodinas es volar y resalta lo monstruoso de lo trivial y el gran atractivo de lo que habitualmente se toma por horror. En los dos textos que acabo de mencionar, "María" y "El ciclo de las mariposas", como en otros más, se evidencia la hipocresía social, las máscaras, tan caras que cuestan vidas en el sentido de la relevancia de las mismas, como sucede en el último, y la religión o la institución religiosa, siempre de la mano instruyendo los modos superficiales en las vidas vanas.
En "Pluma de cuervo", un temeroso monje quiere atrapar al ave, pero termina siendo cautivado y, en cierta forma, capturado por la misma. El religioso encuentra algún regocijo en la supuesta aventura y en una intuida metamorfosis, quizás, o al menos en el misterio sobre otro personaje; sin embargo, todo ello queda en un plano menor cuando el autor declara su intención diciendo: “Los temerosos pueden al menos imaginar que viven grandes aventuras”, lo que parece hacer escapar este cuento del contorno y meterlo en una alusión a la tradición oriental.
En estos tiempos, resalta la ajedrecracia, como Abraham renombra la partitocracia y el juego en el que quedamos sumidos la sociedad, dejada o con falta de valía para hacer algo relevante, como la describe en "El condimento de cada día". Surge el hastío y acaso la necesidad de la violencia extrema sólo para dormir, dice uno de los textos. En otro, lo único bueno que pudo tener "Un buen tipo" fue un roce ético de niño, que pronto la sociedad y la realidad -esa que no supo inventar, ensoñar, como sí hace el autor y afirma que es la única salida-, le devoran y sumergen en la imposibilidad, a pesar de, aparentemente, tenerlo todo. Este logrado texto se comunica con "Grieta", en donde las buenas descripciones muestran cómo la vida de la gente que se hace reflexiones desaparece casi sin rastro, frente a la permanencia de los insubstanciales. Esa misma prisión es la que parece un destino en "Los tres niños buenos", en donde vemos los orígenes de la injusticia, pero no la voluntad ni capacidad acaso para salir de ella en una sociedad sin mérito.
Aquellos con ideas purificantes, que abundan hoy, lean "Renacer", cuyas reflexiones aterrizan las burbujas de cristal. Son frecuentes las cavilaciones filosóficas. En "Bosque de noche" un revestimiento de delirios o de realidades pesadillescas, las que el autor nos dice constantemente que son, no sólo que pueden ser, sino que esas son, da paso a fantasías sexuales orgiásticas con ménages a quatre y la duda siempre sembrada. Un texto muy moderno o modernizante es "El silencio de una voz", que se encuentra involuntaria y afortunadamente con la película Stranger than fiction, en el que una voz lleva a un hombre anodino hasta volverlo más nimio aún y desproveerlo incluso de la libertad de pensar, para quedar en el mismo estado en el que quedan otros protagonistas bajo formas distintas en el libro.
En Sesión apocalíptica hay una riqueza y goces claros en la infancia, en la adolescencia, en la sexualidad, en los sueños, en la metamorfosis, todos ellos escapes posibles, reales, de lo que identifica como una evidente sombra apocalíptica y mezquina: la sociedad.
Las últimas palabras del libro defienden la importancia, acaso lo único relevante, incluso, en los individuos con sustento que viven la imaginación, la crítica y también el goce:
La realidad es
una piedra que se puede tocar en diferentes partes
un árbol que se puede oler en diferentes lugares
un pan que se puede probar con diferente hambre
unos pasos que se pueden oír
con diferente ánimo
una piel que se puede mirar en diferentes horas
*
Respuesta del autor a una pregunta.
Rodrigo Díaz: Bueno, pues antes que nada.
Abraham Sánchez Guevara: El metal no morirá (risas).
R.D.: El metal nunca morirá (risas). Antes que nada quiero decir que yo quiero mucho a Abraham. Antes de ser un gran escritor es una gran persona y creo que eso se refleja en sus textos. No te quiero porque escribas bien. Aunque no lo fueras yo te querría igual porque eres una persona que ha estado en los momentos más difíciles de mi vida. Hace rato tú dijiste que tus textos no tenían todas las cualidades que describieron cada uno de ellos. ¿Tú cuáles son las cualidades que crees que tienen tus textos?, ¿qué crees que expresan tus textos?
A.S.G.: Ay… Pues, estuve pensando, si alguien me hiciera una pregunta así qué podría responder. Casi no lo pensé. Solamente, durante estas dos semanas no dejé de pensar en eso. Voy a sonar… Bueno, no importa. A mí me interesa encontrar la verdad y decirla. No sé si la encontré ni si la digo. Pero eso es lo que a mí me interesa. Hay un interés ético en la literatura. No solamente me gustaría escribir bien, o bonito o interesante, o atractivo, sino me gustaría decir la verdad. Mucha gente dice, ¿y cuál es la verdad?, eso es relativo. Tal vez, y entonces yo diría, la verdad para mí, lo que yo creo, lo que yo observo de las cosas. Y que además son cosas que mucha gente observamos. Y la gente que no observa esas cosas, pues… No voy a anatemizarlos, a decir que no ven la verdad o que deben morir. Bueno, a veces sí lo pienso (risas). Pero, más bien pienso que están de otro lado. Yo estoy del otro lado que ellos. Y, muchos de los que estamos aquí, aunque suene muy gregario y muy bárbaro, estamos de un lado, del lado de la verdad. Hay algunas cosas que no se pueden relativizar tanto, ¿me explico? Hay algunas que sí pero hay otras que no. Esa es una de las cosas que a mí me interesan.
Creo que vivimos en un mundo de mucha mentira y mucha hipocresía. Es decir, todos mentimos. Y lo hacemos a veces, o más o menos seguido. Pero el mundo realmente está basado en mentiras y proclama que eso es la verdad, y te obliga a aceptarlo como verdad. Y si tú no aceptas su verdad que es una mentira entonces resulta que el que miente y el que está mal eres tú. Es decir, el sistema está organizado de una manera completamente anti ética. Y en ese sentido hay que señalar la mierda del sistema. Yo estoy traumado con la religión y con la autoridad y, las detesto. Me parece que son parte de la mentira. Parte del sistema que se basa en la mentira y que la ejerce todo el tiempo. Y que a veces dicen verdades, pues sí, a veces dicen verdades. Pero por lo general no. Y muchos dirán “¡Qué muchacho tan negativo, tan amargado!” Pero la verdad en lo personal cada vez soy más feliz, o no más feliz, me mantengo más o menos, pero desde que adopté esta actitud me siento muy bien. […]
Isaura decía que mis textos son anticuentos. Por un lado me gusta lo anti. Me gusta el Anticristo. Me gustan algunas cosas anti, me encantan. Pero el problema de la palabra anti, o más bien, del prefijo, es que le imprime negatividad a lo que sigue. Y yo no me considero un escritor negativo en ese sentido. Claro que estoy en contra y soy anti muchas cosas. Pero ese ser anti es afirmar otras, ¿me explico? Es decir, el sistema te va a llamar anti, pero lo que realmente es anti, es el sistema. El sistema es antihumano. Entonces ser antisistema es ser antianti. Bueno, eso es lo que yo creo.
Café galería “La libélula”, México, D.F.
Isaura Contreras nació en Irapuato, Guanajuato, en 1982. Cursó la licenciatura en Letras Españolas en la Universidad de Guanajuato y la maestría en Literatura Latinoamericana en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Fue beneficiaria del Programa de Residencias Artísticas entre México y Canadá (FONCA-Centro Banff) en el 2009. Ha publicado la novela La casa al fin de los días (col. Anaquel. Universidad de Guanajuato, 2007). En 2010 obtuvo el premio nacional de novela breve Rosario Castellanos con la obra Cosecha de verano (CONACULTA-Chiapas, 2010).
Quiero comenzar esta presentación hablando de una de las dedicatorias de este libro: “A mis amigos que me curan y con quienes tengo aventuras maravillosas”, pues estoy segura que es una dedicatoria para todos los que estamos aquí. Yo me quiero sentir especialmente aludida porque he tenido el gusto de compartir con mi amigo Abraham muchas aventuras. Nuestro primer contacto fue hace cuatro años en la maestría en literatura de la UNAM donde cursamos la clase de vanguardias latinoamericanas. Allí descubriría yo la fascinación que tiene Abraham por esos autores que salen huyendo del canon literario, como Macedonio Fernández, Juan Emar, Maples Arce o Pablo Palacio, autores irreverentes que, en el mejor de los sentidos, asesinaron la literatura, autores de los márgenes, que como a Abraham les incomoda la idea de obra de arte con mayúsculas. Por esas fechas, Abraham me compartió uno de los cuentos que forman parte de este libro “La marca”, que habla de un niño al que sus padres llevan al parque, y allí le dibujan una torre Eiffel en el rostro, un dibujo que no desaparece con los años, y que constituye el signo extraño del autorreconocimiento del propio protagonista que escribe de ello. Para mí este cuento fue un eco y un guiño a los escritores de vanguardia, ese intento por negar el contrato mimético de la realidad para restituir la realidad de la ficción y de la escritura. Otra pista es su texto “Semimacedoniana”, en clara alusión al escritor argentino, en el que Abraham inscribe y nos regala su poética : ”La literatura para mí solo puede ser irónica, absurda, onírica o caprichosa. Y aun así lo es menos que la vida”. Los cuentos de Abraham, ironizan los mitos y la realidad, como cuando nos dice que los piñones fueron creados por Dios para contener el deseo de una monja que soñó que besaba unos pezones duros y encendidos. Abraham se burla también de la ciencia y de la realidad virtual que nos han hecho esclavos de la ilusión, se burla de la religión y la política. Y lo mejor, creo, es que también se burla de él como cuando nos cuenta la historia de Pepito Pérez, estudiante de letras. Que “Acabó la carrera, estudió un posgrado y dio clases de literatura. Es decir, supo, como siempre, que tendría que sobrevivir y alimentar su panza, que tenía por cierto una forma un poco redondita”, lo que no nos dice es que Pepito Pérez es también un gran escritor. Estos textos, a excepción de “La marca” forman parte de la primera parte de su libro, “El silencio de una voz”, para mí el título alude a todo lo que callan los pequeños fragmentos, pues en su mayoría son textos muy breves, que podrían inscribirse en la mini ficción o el aforismo, textos compactos de palabras exactas y precisas, casi epigramáticos, que en su brevedad imponen un silencio que hará hablar al lector.
Volviendo a las aventuras que tuvimos con Abraham, hay otra que quisiera recordar, fue hace tres años en Buenos Aires donde coincidimos haciendo estancias de investigación. Abraham fue allá a entrevistarse con César Aira, y generosamente nos invitó a Eli Vizcaíno y a mí a conocerlo. César Aira llegó con una playera de un súper héroe al café, (Abraham seguramente traía una de Heavy Metal). Aira es, creo, la antítesis del escritor, completamente antisolemne que hasta nos habló de caricaturas y nos llevó a pasear a un museo, su trabajo, como se sabe, cuestiona el concepto de Obra y se ha incorporado en la veta del posmodernismo, al ironizar los géneros y valerse de recursos como el pastiche y el collage o recodificar discursos como el comic y la telenovela. La primera pregunta que Abraham le hizo fue si concebía sus novelas como antinovelas, Aira las llamó simplemente novelitas. Creo que a Abraham le queda la palabra anti, tanto como a Aira, aunque lo nieguen. Los cuentos de Abraham podrían ser anticuentos, tiene una forma particularísima de abordar el género que involucra una gran variedad de registros, no le interesa el cuento clásico estilo Poe, que se complace en la trama y los finales epifánicos, aunque estoy segura que lo domina. No veremos un cuento borgiano de lógica argumental intrincada. En los relatos de Abraham oscilan dos o tres personajes, que se dirigen a develar la extrañeza absurda de lo cotidiano, su lógica apela mas al lenguaje y el retruécano que nos consume infinitamente en un espiral de palabras, como cuando dice: “Vendieron a su perro. Y todavía se lo contaron alegremente felices de compartir, la felicidad de compartir los planes que se tienen de comprar felicidad para compartir para ser felices y compartir”. La segunda parte de su libro, titulada “Soles urbanos”, incluye cuentos de extensión mayor que los de la primera parte, algunos ensayan el desenfado del relato oral como “María”, o la ironía del amor romántico en “El ciclo de las mariposas” donde una niña juega a que Barbie y Ken se casan , o son kafkianos como “Prisionero” el animal que se cuestiona el sentido de su cautiverio, pero también son oníricos casi siniestros, como el misterioso y foucoultiano cuadrito que Federica propone al narrador llevar a su maestra en lugar de un cuadro sinóptico. La soterrada sátira política de ir a la guerra está en el cuento “El juego en el puerto” donde, además, aparece el personaje de nombre Abraham, recordándonos ese tránsito metaficcional de su escritura en relatos que a simple vista parecen contarnos un evento íntimo o cotidiano para embarcarnos con toda naturalidad a la ficción más absurda.
Todos los que estamos aquí, sabemos que Abraham es, o podría ser, rojo, anarquista, y revolucionario, porque lo hemos visto con suma seriedad criticar el gobierno, la religión, las buenas costumbres y el buen gusto, en conversaciones encendidas por una que otra cerveza. Ese espíritu no desaparece en sus relatos, pero la sutileza, y la fina ironía por la cual todo lo que nos cuenta adquiere también un carácter simbólicamente contestatario hace que sus relatos sean más eficaces que cualquier panfleto. Pienso así en su cuento “Un buen tipo” que nos recuerda discretamente la indiferencia ante la explotación social o en “El ajedrez de los tontos” donde la ajedrecracia es un sistema político no muy lejano al nuestro.
La tercera parte, que además da título al libro, es: “Sesión apocalíptica”, que constituye una particular recodificación de los genero, el de ciencia ficción, el detectivesco o policiaco aquí la presencia de lo kafkiano está más acentuada, si pensamos en esos procesos absurdos como el de “El contribuyente” que no pagaba derechos de autor, o en su cuento “La metamorfosis” donde Georgina, suerte de Gregorio Samsa, niña mala convertida en insecto, encuentra su lugar en el mundo en un bosque de mangos. Los guiños al pensamiento filosófico, entreverado en las casi becketianas reflexiones de sus personajes, dejan al lector al borde de la risa y el cuestionamiento, buscan abrir una “Grieta”, como se llama uno de sus cuentos, que sacuda la opacidad de los prejuicios y las buenas costumbres. Creo que Sesión apocalíptica, puede remitir en algún sentido, a ese apocalipsis literario al que Abraham nos conduce, a un fin de esa literatura y pensamiento que pretende instaurar un canon unívoco. Me parece que a partir de ese fin es como se fragua el verdadero “Renacimiento”, así se llama otro de sus cuentos, que impele, al modo del Demian de Hesse: “Pero es necesario renacer. Romper placentas. Romper mundos. Andar en pies propios”.
Y ahora una última aventura con Abraham, que hasta anoté en un diario. Una ocasión nos hizo cruzar a Eli y a mi media ciudad para ir a un antro llamado Patagonia Rebelde. Yo nunca había oído un concierto de thrash metal, y recuerdo vivamente la música estridente y el lugar atiborrado de hombres con chamarras de piel en medio de lo que al principio me pareció solo ruido. Pero algo cambió. Recuerdo, como si de una transición al nirvana se tratara, el cuerpo contorsionado de Abraham y sus cabellos largos extendiéndose por el escenario del eslam. Entonces pensé que esa sería la misma extasiada sensación, aunque no expresada, de los que escuchan Bach o leen el Quijote. Y vuelvo a pensar en esa pugna de Abraham, por la alta cultura o la tradición frente a todo aquello, llámese arte o no, que nos provoca una emoción estética y delirante como la que le sucede a él con su música y nosotros con su libro, en el que no caben las etiquetas sobre su inserción en una tradición literaria ortodoxa, pero sí la sensación de estar ante una verdadera obra. Yo he intentado marcar cierta filiación de su escritura con las vanguardias, con César Aira o con Kafka pero creo que de seguir así Abraham me contestaría lo que Rubén Darío le contestó a alguien que le hablaba de sus influencias: “No sea usted pendejo, yo no tengo escuela”… Y es que en efecto la literatura de Abraham es suya, y es como él. Hay una inocencia diluida en sus relatos, una expresión juguetona como la de un niño. Hay, a pesar del clima apocalíptico que sugiere el titulo, un signo de esperanza en ese lenguaje fresco, balbuceante y onomatopéyico que nos arranca la risa. La escritura de Abraham, es pues como la vida, como el dice: “no tiene un fin último, no es una competencia ni un curriculum, debería ser libre y existir cuando sea deseada”.
A mí me alegra mucho que su libro exista. Y no me queda más que agradecer a mi amigo Abraham por esta otra maravillosa aventura que es leerlo.
*
María Cristina Hernández Escobar es editora, traductora, crítica literaria y cuentista. Algunos de sus relatos ganaron premios en su natal Sinaloa y fueron publicados en El Sol de Sinaloa, el suplemento “Sábado” de Unomásuno y la revista literaria Lenguaraz. En octubre pasado se publicó su traducción de la novela Mamma, son tanto felice del escritor brasileño Luiz Ruffato.
Forma parte del equipo editorial del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM y del seminario de traducción literaria del Centro de Estudios Brasil-México de la embajada de Brasil. Es maestra en literatura comparada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Los narradores de Sesión apocalíptica, todas las voces de quienes parecen sentarse a nuestro lado a hacernos la plática o a desahogarse con nosotros —destinatarios anónimos en los que ellos intuyen una comprensión previa de los temas tratados—, todas esas voces evidencian una lucha interior entre viejas, pero recurrentes formas de ver y mover el mundo; el hartazgo por la inercia personal y colectiva, o al menos lanzan la sospecha fundada de que algo habrá que romper o al menos fisurar para iniciar la tarea de socavar y derruir lo que imposibilita la construcción de una ciudadanía.
Cada uno de esos cuarenta relatos viene precedido de una mirada autocrítica —el narrador siempre se sitúa en el contexto en que todo ocurre—, mirada implicada en distintos grados que obliga a narrar con grandes dosis de humor negro cómo es que se atraviesan los pantanos y cómo se sobrevive en los escenarios de la discriminación de toda índole, al tiempo que se apartan del rostro, como se haría con las telarañas de una casa abandonada, los falsos argumentos de una “canallería” pesada, empoderada y soez, de todos conocida.
Los narradores, sin asumirse entidades puras ni mucho menos inocentes, no tienen pudor de confiar a sus oyentes, o en este caso sus lectores, episodios dolorosos y absurdos en los que ejercen de víctimas y/o victimarios, en un tono a un tiempo esperanzado y desesperanzado, lo que no resulta contradictorio si se recuerda el empleo del humor negro como un mecanismo de distanciamiento que opera mientras se está en el intestino de la bestia.
Paradójico, pero no contradictorio, como también lo es ese optimismo muy cercano al pesimismo, que mantiene la confianza en la fuerza de la narración y en la metáfora para motivar un conocimiento y una toma de conciencia; confianza mucho menos frágil que la que podría tenerse en la receptividad de la especie humana si se la dejara a su suerte, por lo que cada cuento tiene su destinatario, que, como se sabe, no es un lector cualquiera, sino uno al que se imagina consciente del proceso de degradación social comenzado hace miles de años, pero agudizado en nuestra realidad inmediata con la aparición de los imperios en la época prehispánica y con la sanguinaria experiencia del coloniaje y su consolidación posterior a 1821. Coloniaje que goza de cabal salud, al igual que sus taras y contradicciones. Coloniaje que ha configurado colectivos e individuos con personalidad ambigua, ambivalente, proclives al pacto con el poder antes que a cambiar aquello que los aniquila, donde quien está inconforme es un enemigo y quien denuncia lo es dos veces.
El narrador no se oculta, se muestra y revela muy profundamente aquello que lo acota y lo hace rebelarse. Se coloca en contexto, en medio de la balacera pues, al tiempo que se aleja para observar con agudeza desde el lunar en el rostro del otro y en el suyo hasta el medio donde se esfuerza por no soltar sus fichas y renunciar al derecho a jugar limpio. En este logro narrativo tiene todo que ver el oficio del escritor, quien, al ser “asaltado” por un tema, busca y encuentra la razón para este abordaje, así como aquel punto en el que sus preocupaciones personales se unen con las de su especie y con la historia que lo envuelve y que incluso lo precede. A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente y lo empujara a escribir, dice Julio Cortázar en "Algunos aspectos del cuento".
Este cuentario en tres partes: El silencio de una voz (11 cuentos), Soles urbanos (15 cuentos) y Sesión apocalíptica (14 cuentos) es un renovado y bastante portable “Libro de las revelaciones”, pues al igual que el Apocalipsis de Juan es un texto profético, con un trasfondo histórico, que refiere las persecuciones sufridas, no por los cristianos o no sólo por éstos, quizá sean éstos los únicos no perseguidos en este libro. Sesión apocalíptica permite vislumbrar lo que podría ocurrir en caso de aferrarse a mantener los sentidos apagados, pero no ofrece los consejos que Juan dio entonces a los cristianos que se mantenían en guerra con los creyentes de las antiguas religiones lo que, hasta antes del Concilio de Nicea, significaba estar en guerra con el imperio.
Los narradores de Sesión apocalíptica, cada cual a su manera y desde sus distintas perspectivas, de ninguna manera aconsejan, sino que en términos posmodernos presentan a los destinatarios la oportunidad de mirarse en ese espejo fragmentado que sin pretender ser ejemplar acaba siéndolo; sin pretender moralizar ni ofrecer una ruta a través de la cual llegar a la luz encendida por alguien más, no obstante despierta los sentidos, incitando a quien tenga ojos y sepa leer a hacer una reflexión postergada por una conciencia adormecida o atontada por los embates de la mencionada “canallería” pesada: una educación que desvincula a las personas de su identidad y del acceso a sus derechos humanos; unos medios desinformantes y al mismo tiempo adoctrinadores; un gobierno, ese extraño enemigo, al cual tendríamos que dedicar las estrofas más combativas del himno nacional, entre otros cientos o miles de “efectivos” con los que se enfrenta quien aspira a ser ciudadano y no sólo respirante, no a veces sino cada minuto de su existencia.
En palabras de Cortázar, el cuento quiebra el límite espacial que lo define y que lo diferencia de la novela, pero lo hace a través de su significación, “con esa explosión de energía espiritual que ilumina bruscamente algo que va mucho más allá de la pequeña y a veces miserable anécdota que cuenta.” Los cuentos de Abraham Sánchez Guevara, hermano ateo de Juan y colega escurridizo de Julio, darían a sus lectores la oportunidad no de mantener una fe sino de destruir todo vestigio de ella para elaborar sus propias iluminaciones paganas, individuales, para soportar las angustias no con entereza sino con una cierta hambre de empoderamiento, no para dominar ni humillar sino para ejercer la libertad de conciencia; tampoco para colocar la esperanza de una vuelta al reino de ningún dios como premio para los firmes.
En este libro no hay lugar para los fuertes, sino para los que procuran tercamente sacudir las escalas de valores, exhibiendo los paradigmas de misal y de misantropía con que se nos enseña a ser mansos y despiadados. El punto final o el nuevo eje que habrá de dotar de sentido a lo contado es asunto de los lectores, de nadie más.
*
Amadeo Estrada Nieto se ha desempeñado en áreas científicas y artísticas. Su formación de biólogo le ha llevado a trabajar en temas de filosofía de la ciencia, en donde postula una idea propia, llamada Ciencia Difusa. También ha hecho divulgación científica, durante 10 años en la radio, así como docencia en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Escribe y canta. Ha publicado cuentos y poemas y su interés por el canto hace que lo estudie y se haya presentado en ópera. Cercano al ámbito radiofónico, dirigió Opus 94, estación cultural del Instituto Mexicano de la Radio, IMER, y coordinó la programación musical de Radio Educación.
En tiempos en los que se sobrentiende o mal comprende que el arte y la literatura han de ser una “propuesta”, algo que siempre me ha parecido que carece de razón, puesto que la creación artística tiene un componente esencialmente propio, individual y no requiere ser una transacción, el libro Sesión apocalíptica de Abraham Sánchez Guevara posee precisamente esa característica principal de la que hablo: es el libro de un autor que nos afirma y duda desde lo auténtico de su infancia, desde la sexualidad referida al presente y frecuentemente al inicio de la misma, nos habla de sueños y los contrasta con una perspectiva crítica de la sociedad, en la que ésta a menudo es sórdida. Ya al inicio, en el primer texto, dice que en medio del estruendo de palabras, “nadie escucha nada” y en "Prisionero" hay un desencanto por una vasta sociedad, cada vez más miserable y sus repercusiones en la ilusión o en lo justo.
Abraham defiende el asombro en contraposición con la costumbre; los sueños, como escapatoria de esa realidad sinsorga y afirmación de aquella inherente a los mismos, tan real como cualquier otra. Vivir en ese mundo resulta más atractivo que terminar dándose cuenta demasiado tarde de la necesidad de haberlo hecho, como se descubre en uno de sus textos (". o ."). En Sesión apocalíptica nos encontramos con historias logradas y también en ocasiones con potentes imágenes casi estáticas, que quedan en la mente para ser digeridas con lentitud.
Sánchez Guevara conoce el mundo académico literario pero mantiene sus textos en una frescura y goce que se defiende de aquello que acaso la academia haría perder, como le ocurre a uno de sus personajes. Nos dice que la literatura ha de ser cotidiana y escribe particularmente lejos de las sublimaciones, quizás podemos ver igualmente un alejamiento de la idea de la “excepcionalidad”. A menudo incluso devela explícitamente al lector las técnicas del literato para lograr alguna finalidad y, al establecer así una relación franca con el mismo, muestra que hay maneras de hacerlas irrelevantes. Si esto bien es una constante en el libro, en el cuento "Si él pudo" queda explicitado.
Sesión apocalíptica tiene 3 grupos de textos: El silencio de una voz, Soles urbanos, y termina con la Sesión apocalíptica. Resalto del primero, con relatos muy cortos, imágenes, el ludismo que podemos encontrar en "La creación del piñón", la podredumbre "En las puertas de la iglesia" y la escasez de recovecos, pero acaso el único que queda está entre los amantes, en "Noches de día". Los Soles urbanos hacen nacer historias muy atractivas, como "Prisionero", "María" o "Cuadrito". Los últimos dos viven en el mundo onírico y "Cuadrito" se comunica con otro texto: "Metamorfosis", en donde la realidad puede ser una imagen quiral de la que se vive y lo aparentemente opuesto no es realmente una antípoda sino una parte más de uno mismo. "María" nos lleva por sueños dentro de sueños, las edades y los lugares se pierden. A lo largo de un descubrimiento, o redescubrimiento, de la sexualidad, dudamos sobre qué es la realidad. En "El ciclo de las mariposas", lo que precisamente no hacen esas mariposas anodinas es volar y resalta lo monstruoso de lo trivial y el gran atractivo de lo que habitualmente se toma por horror. En los dos textos que acabo de mencionar, "María" y "El ciclo de las mariposas", como en otros más, se evidencia la hipocresía social, las máscaras, tan caras que cuestan vidas en el sentido de la relevancia de las mismas, como sucede en el último, y la religión o la institución religiosa, siempre de la mano instruyendo los modos superficiales en las vidas vanas.
En "Pluma de cuervo", un temeroso monje quiere atrapar al ave, pero termina siendo cautivado y, en cierta forma, capturado por la misma. El religioso encuentra algún regocijo en la supuesta aventura y en una intuida metamorfosis, quizás, o al menos en el misterio sobre otro personaje; sin embargo, todo ello queda en un plano menor cuando el autor declara su intención diciendo: “Los temerosos pueden al menos imaginar que viven grandes aventuras”, lo que parece hacer escapar este cuento del contorno y meterlo en una alusión a la tradición oriental.
En estos tiempos, resalta la ajedrecracia, como Abraham renombra la partitocracia y el juego en el que quedamos sumidos la sociedad, dejada o con falta de valía para hacer algo relevante, como la describe en "El condimento de cada día". Surge el hastío y acaso la necesidad de la violencia extrema sólo para dormir, dice uno de los textos. En otro, lo único bueno que pudo tener "Un buen tipo" fue un roce ético de niño, que pronto la sociedad y la realidad -esa que no supo inventar, ensoñar, como sí hace el autor y afirma que es la única salida-, le devoran y sumergen en la imposibilidad, a pesar de, aparentemente, tenerlo todo. Este logrado texto se comunica con "Grieta", en donde las buenas descripciones muestran cómo la vida de la gente que se hace reflexiones desaparece casi sin rastro, frente a la permanencia de los insubstanciales. Esa misma prisión es la que parece un destino en "Los tres niños buenos", en donde vemos los orígenes de la injusticia, pero no la voluntad ni capacidad acaso para salir de ella en una sociedad sin mérito.
Aquellos con ideas purificantes, que abundan hoy, lean "Renacer", cuyas reflexiones aterrizan las burbujas de cristal. Son frecuentes las cavilaciones filosóficas. En "Bosque de noche" un revestimiento de delirios o de realidades pesadillescas, las que el autor nos dice constantemente que son, no sólo que pueden ser, sino que esas son, da paso a fantasías sexuales orgiásticas con ménages a quatre y la duda siempre sembrada. Un texto muy moderno o modernizante es "El silencio de una voz", que se encuentra involuntaria y afortunadamente con la película Stranger than fiction, en el que una voz lleva a un hombre anodino hasta volverlo más nimio aún y desproveerlo incluso de la libertad de pensar, para quedar en el mismo estado en el que quedan otros protagonistas bajo formas distintas en el libro.
En Sesión apocalíptica hay una riqueza y goces claros en la infancia, en la adolescencia, en la sexualidad, en los sueños, en la metamorfosis, todos ellos escapes posibles, reales, de lo que identifica como una evidente sombra apocalíptica y mezquina: la sociedad.
Las últimas palabras del libro defienden la importancia, acaso lo único relevante, incluso, en los individuos con sustento que viven la imaginación, la crítica y también el goce:
La realidad es
una piedra que se puede tocar en diferentes partes
un árbol que se puede oler en diferentes lugares
un pan que se puede probar con diferente hambre
unos pasos que se pueden oír
con diferente ánimo
una piel que se puede mirar en diferentes horas
*
Respuesta del autor a una pregunta.
Rodrigo Díaz: Bueno, pues antes que nada.
Abraham Sánchez Guevara: El metal no morirá (risas).
R.D.: El metal nunca morirá (risas). Antes que nada quiero decir que yo quiero mucho a Abraham. Antes de ser un gran escritor es una gran persona y creo que eso se refleja en sus textos. No te quiero porque escribas bien. Aunque no lo fueras yo te querría igual porque eres una persona que ha estado en los momentos más difíciles de mi vida. Hace rato tú dijiste que tus textos no tenían todas las cualidades que describieron cada uno de ellos. ¿Tú cuáles son las cualidades que crees que tienen tus textos?, ¿qué crees que expresan tus textos?
A.S.G.: Ay… Pues, estuve pensando, si alguien me hiciera una pregunta así qué podría responder. Casi no lo pensé. Solamente, durante estas dos semanas no dejé de pensar en eso. Voy a sonar… Bueno, no importa. A mí me interesa encontrar la verdad y decirla. No sé si la encontré ni si la digo. Pero eso es lo que a mí me interesa. Hay un interés ético en la literatura. No solamente me gustaría escribir bien, o bonito o interesante, o atractivo, sino me gustaría decir la verdad. Mucha gente dice, ¿y cuál es la verdad?, eso es relativo. Tal vez, y entonces yo diría, la verdad para mí, lo que yo creo, lo que yo observo de las cosas. Y que además son cosas que mucha gente observamos. Y la gente que no observa esas cosas, pues… No voy a anatemizarlos, a decir que no ven la verdad o que deben morir. Bueno, a veces sí lo pienso (risas). Pero, más bien pienso que están de otro lado. Yo estoy del otro lado que ellos. Y, muchos de los que estamos aquí, aunque suene muy gregario y muy bárbaro, estamos de un lado, del lado de la verdad. Hay algunas cosas que no se pueden relativizar tanto, ¿me explico? Hay algunas que sí pero hay otras que no. Esa es una de las cosas que a mí me interesan.
Creo que vivimos en un mundo de mucha mentira y mucha hipocresía. Es decir, todos mentimos. Y lo hacemos a veces, o más o menos seguido. Pero el mundo realmente está basado en mentiras y proclama que eso es la verdad, y te obliga a aceptarlo como verdad. Y si tú no aceptas su verdad que es una mentira entonces resulta que el que miente y el que está mal eres tú. Es decir, el sistema está organizado de una manera completamente anti ética. Y en ese sentido hay que señalar la mierda del sistema. Yo estoy traumado con la religión y con la autoridad y, las detesto. Me parece que son parte de la mentira. Parte del sistema que se basa en la mentira y que la ejerce todo el tiempo. Y que a veces dicen verdades, pues sí, a veces dicen verdades. Pero por lo general no. Y muchos dirán “¡Qué muchacho tan negativo, tan amargado!” Pero la verdad en lo personal cada vez soy más feliz, o no más feliz, me mantengo más o menos, pero desde que adopté esta actitud me siento muy bien. […]
Isaura decía que mis textos son anticuentos. Por un lado me gusta lo anti. Me gusta el Anticristo. Me gustan algunas cosas anti, me encantan. Pero el problema de la palabra anti, o más bien, del prefijo, es que le imprime negatividad a lo que sigue. Y yo no me considero un escritor negativo en ese sentido. Claro que estoy en contra y soy anti muchas cosas. Pero ese ser anti es afirmar otras, ¿me explico? Es decir, el sistema te va a llamar anti, pero lo que realmente es anti, es el sistema. El sistema es antihumano. Entonces ser antisistema es ser antianti. Bueno, eso es lo que yo creo.
sábado, 21 de enero de 2012
Recuerda a los caídos
(Traducción de canción de Sodom)
Honra a los héroes caídos
Ve su última morada
Perecieron en la batalla de las naciones
Donde encontraron la paz eterna
¿Sabes el uso de sus condecoraciones?
Premiados por patriotismo
Dejaron su vida en el fuego
Pero ni siquiera supieron por qué
Recuerda a los caídos
Recuerda a los caídos
Bajo el mando de dictadores despóticos
Marcharon a luchar en una guerra sin sentido
La mayoría eran sólo títeres y niños
La batalla estaba perdida antes de empezar
Fraternales en corazón y mano
Sabemos que nunca regresan.
Con un esfuerzo combinado
Y la creencia en dios
Su único deber como carne de cañón
Kamikaze como bombas vivientes
Impulsados en la navaja abierta
Engañosa y maliciosa
Recuerda a los caídos
Recuerda a los caídos
Sus almas atormentadas nunca descansarán
Nos harán pagar por su muerte inocente
Derramarán nuestra sangre orgullosa
Represalias en pie de guerra
Original:
Remember the Fallen
Honour the fallen heroes
See their last resting place
Perished in the battle of nations
Where they found eternal peace
Do you know the use of their decorations?
Awarded for patriotism
They left their life in fire
But don't know even why
Remember the fallen
Remember the fallen
To the command of despotic dictators
They marched to fight in a senseless war
Most of them were just puppets and children
The battle was lost before it began
Brotherly in heart and hand
Know that they never come back
With combined effort
And the believe in god
Their duty only as cannon fodder
Kamikaze as living bombs
Driven into the open knife
Deceitful and malicious
Remember the fallen
Remember the fallen
Their tormented souls will never rest
To pay us back for their innocent death
No quarter she'd our proud blood
Retaliation on the warpath
Honra a los héroes caídos
Ve su última morada
Perecieron en la batalla de las naciones
Donde encontraron la paz eterna
¿Sabes el uso de sus condecoraciones?
Premiados por patriotismo
Dejaron su vida en el fuego
Pero ni siquiera supieron por qué
Recuerda a los caídos
Recuerda a los caídos
Bajo el mando de dictadores despóticos
Marcharon a luchar en una guerra sin sentido
La mayoría eran sólo títeres y niños
La batalla estaba perdida antes de empezar
Fraternales en corazón y mano
Sabemos que nunca regresan.
Con un esfuerzo combinado
Y la creencia en dios
Su único deber como carne de cañón
Kamikaze como bombas vivientes
Impulsados en la navaja abierta
Engañosa y maliciosa
Recuerda a los caídos
Recuerda a los caídos
Sus almas atormentadas nunca descansarán
Nos harán pagar por su muerte inocente
Derramarán nuestra sangre orgullosa
Represalias en pie de guerra
Original:
Remember the Fallen
Honour the fallen heroes
See their last resting place
Perished in the battle of nations
Where they found eternal peace
Do you know the use of their decorations?
Awarded for patriotism
They left their life in fire
But don't know even why
Remember the fallen
Remember the fallen
To the command of despotic dictators
They marched to fight in a senseless war
Most of them were just puppets and children
The battle was lost before it began
Brotherly in heart and hand
Know that they never come back
With combined effort
And the believe in god
Their duty only as cannon fodder
Kamikaze as living bombs
Driven into the open knife
Deceitful and malicious
Remember the fallen
Remember the fallen
Their tormented souls will never rest
To pay us back for their innocent death
No quarter she'd our proud blood
Retaliation on the warpath
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lunes, 17 de octubre de 2011
Sobre la estética conservadora
“Los hombres cultivados, que pertenecen a la cultura por lo menos tanto como la cultura les pertenece [¿la mayoría de los hombres pertenecientes a una sociedad?], se orientan siempre a aplicar a las obras de su época categorías heredadas y a ignorar al mismo tiempo la novedad irreductible de obras que aportan con ellas las categorías mismas de su propia percepción.”
Pierre Bourdieu, “Elementos de una teoría sociológica de la percepción artística”.
Pierre Bourdieu, “Elementos de una teoría sociológica de la percepción artística”.
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domingo, 9 de octubre de 2011
La censura de la indiferencia
Un autor no leído es un autor víctima de la peor censura: la de la indiferencia. Es una censura más efectiva que la del Índice eclesiástico.
Octavio Paz, Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe
Octavio Paz, Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe
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sábado, 20 de agosto de 2011
Ancha es Castilla
Mägo de Oz
Si crees que todo cuanto has escuchado
No tiene contigo nada que ver,
Estás amigo equivocado, párate a ver, párate a ver.
Todos soñamos con ser
Un caballero y tener
Algo por lo que luchar
Y un amor que defender.
Si tienes un ideal, un principio
Defiéndelo y aférrate a él,
Alguien escribió que la vida es sueño,
Y los sueños, sueños son.
Sé rebelde cómo el mar
Y sé noble porque al final
De ésta vida llevarás
Tu libertad.
No importa cuán loco te crean todos
Manténte firme, manténte en pie,
Buscar tu sitio,
Encontrarte a ti mismo
Es tu misión, es la razón.
Grítale al cielo que no
Quieres ser sólo uno más
Ancha es Castilla y el sol
Tu caminar guiará.
Si crees que todo cuanto has escuchado
No tiene contigo nada que ver,
Estás amigo equivocado, párate a ver, párate a ver.
Todos soñamos con ser
Un caballero y tener
Algo por lo que luchar
Y un amor que defender.
Si tienes un ideal, un principio
Defiéndelo y aférrate a él,
Alguien escribió que la vida es sueño,
Y los sueños, sueños son.
Sé rebelde cómo el mar
Y sé noble porque al final
De ésta vida llevarás
Tu libertad.
No importa cuán loco te crean todos
Manténte firme, manténte en pie,
Buscar tu sitio,
Encontrarte a ti mismo
Es tu misión, es la razón.
Grítale al cielo que no
Quieres ser sólo uno más
Ancha es Castilla y el sol
Tu caminar guiará.
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jueves, 26 de mayo de 2011
Rebotado
El color de mi piel es gris oscuro
y me encanta.
Me gustan también todos los colores del arco iris.
Pero a la gente no, a la gente no le gusta mi color.
Muchas veces he pensado que ni siquiera es gris oscuro
que "gris oscuro" es un concepto, un nombre,
pero que mi color es más incómodo para ellos que el gris oscuro.
El punto es que sé desde hace muchos años que a nadie le va a gustar.
Tal vez les agrade mi compañía o si bien resulta, mi forma de pensar,
tal vez no encontraron a nadie más agradable en ese momento,
pero cuando ven las cosas que hago,
es muy probable que prefieran voltear a otra parte.
Eso es una buena señal.
También lo he aprendido.
Si a nadie le gustas, significa que no estás tan hundido en la vulgaridad,
que tal vez tengas una propuesta nueva o en verdad diferente.
Por supuesto, no me cambiaría de color sólo para ser como alguien más,
porque sería un suicidio.
Sin embargo, no puede uno dejar de pensar a veces
que es un poco injusto recibir ese trato de rechazo,
y de querer impugnar.
En el fondo sé que eso casi siempre también será inútil.
y me encanta.
Me gustan también todos los colores del arco iris.
Pero a la gente no, a la gente no le gusta mi color.
Muchas veces he pensado que ni siquiera es gris oscuro
que "gris oscuro" es un concepto, un nombre,
pero que mi color es más incómodo para ellos que el gris oscuro.
El punto es que sé desde hace muchos años que a nadie le va a gustar.
Tal vez les agrade mi compañía o si bien resulta, mi forma de pensar,
tal vez no encontraron a nadie más agradable en ese momento,
pero cuando ven las cosas que hago,
es muy probable que prefieran voltear a otra parte.
Eso es una buena señal.
También lo he aprendido.
Si a nadie le gustas, significa que no estás tan hundido en la vulgaridad,
que tal vez tengas una propuesta nueva o en verdad diferente.
Por supuesto, no me cambiaría de color sólo para ser como alguien más,
porque sería un suicidio.
Sin embargo, no puede uno dejar de pensar a veces
que es un poco injusto recibir ese trato de rechazo,
y de querer impugnar.
En el fondo sé que eso casi siempre también será inútil.
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lunes, 2 de mayo de 2011
A nadie le gusta mucho lo que haces

Siguiendo la tradición de Michel de Montaigne, escribiré sobre mí mismo, como suelo hacer. Siendo muy pesimistas (como a veces soy), supongamos que a nadie le gusta, o a nadie le gusta mucho lo que uno hace. Lo ignoran o prefieren otras cosas y otras personas. No que eso suceda en todo o en lo más importante, pero sí quizá en algo. Puede surgir un sentimiento parecido a la envidia. No tanto que se envidie a otro por cómo es en sí, sino por la atención que recibe por x persona o personas. Si no surge la envidia, surge otra cosa igualmente nefasta, que es simplemente el enojo o la tristeza de no recibir la atención que uno consideraría necesaria. Por ejemplo este blog, que poquísima gente ha comentado jaja.
La otra cosa que podría suceder es que tal vez sí les guste, pero no reaccionan como nosotros creemos que deberían de reaccionar. Ahí el problema es querer adaptar la realidad a nuestra idea de lo que debe ser, y eso es ingenuo.
Aquí están presentes los 3 venenos del alma según los budistas: la ilusión, el ego y el enojo, como me decía mi amor el otro día.
La ilusión al darle importancia a algo que no debiera tenerla; el ego al querer llamar la atención; el enojo al no conseguirlo.
Dichas ideas y emociones deben entonces ser extinguidas si no se quiere sufrir más y aumentar los problemas.
Quizá no es fácil extinguirlas en el momento en que se presentan, pues por lo general son fuertes. Ayuda mucho el estar conscientes de ellas y de su maldad. Ayuda a evitar que crezcan, pero a veces no es suficiente para impedir del todo que surjan o para evitar que nos sintamos mal. Ayudaría no dejarlas hablar y tratar de ignorarlas, dejando que la emoción se vaya sola y recapacitar sobre eso en lugar de dejarse llevar.
Ayuda pensar en la soledad como algo positivo y en la indiferencia ajena como algo indiferente para uno. Esto tampoco es fácil, sobre todo cuando estamos hablando de la atención de un ser amado. Pero quizás hay que hacerlo en esos casos.
No sólo hay que hacer las cosas por convicción y gusto individuales, sino también sin mucha esperanza de que a alguien más le gusten.
Uno podría argumentar páginas sobre por qué lo nuestro es tan bueno o mejor que lo otro que les gusta, pero en el fondo es tonto, no porque no sea cierto, sino porque lo que mueve esa reflexión son los venenos.
Si nos gusta hacer algo, no deberíamos necesitar nada más para estar muy satisfechos. Deberíamos poder individualizar ese placer y no esperar que alguien más lo comparta (aunque pueda ser muy agradable que eso suceda), aunque seamos seres sociales.
Si tenemos en gran estima lo que hacemos y somos, no necesitamos que nadie lo reconozca, no debemos adoptar una postura lastimera ni tampoco una soberbia. A mí me gusta lo que hago, si a nadie le gusta o si le gusta a alguien más, a una persona en especial, a un grupo o a media humanidad, eso es en verdad secundario. No me interesa decir que lo que hago es mejor o peor que lo de otros, pues si pensara eso estaría compitiendo, además sobre algo absurdo y relativo, y le estaría dando importancia en el fondo al juicio de los demás, encubierto de la pseudo objetividad que determinaría qué es mejor. Es eso lo que debemos trabajar: la estima de lo que hacemos y somos, el andar alegre y despreocupado de esas nimiedades en las que nos han mal educado.
martes, 5 de abril de 2011
Haikus metaleros
I
La gente quiere cosas dulces
aunque sean falsas o empalagosas,
son niños pervertidos.
II
El metal es contundente,
un mazazo, volar rápido,
eso a muchos no les gusta.
En el corazón de la Tierra hay vientos de metal.
Abraham Sánchez Guevara
La gente quiere cosas dulces
aunque sean falsas o empalagosas,
son niños pervertidos.
II
El metal es contundente,
un mazazo, volar rápido,
eso a muchos no les gusta.
En el corazón de la Tierra hay vientos de metal.
Abraham Sánchez Guevara
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jueves, 17 de marzo de 2011
Wasted Years
Iron Maiden
From the coast of gold, across the seven seas,
I'm travelling on, far and wide,
But now it seems, I'm just a stranger to myself,
And all the things I sometimes do, it isn't me but someone else.
I close my eyes, and think of home,
Another city goes by, in the night,
Ain't it funny how it is, you never miss it til it's gone away,
And my heart is lying there and will be til my dying day.
So understand
Don't waste your time always searching for those wasted years,
Face up...make your stand,
And realise you're living in the golden years.
Too much time on my hands, I got you on my mind,
Can't ease this pain, so easily,
When you can't find the words to say, it's hard to make it through another day,
And it makes me wanna cry, and throw my hands up to the sky.
So understand
Don't waste your time always searching for those wasted years,
Face up...make your stand,
And realise you're living in the golden years.
From the coast of gold, across the seven seas,
I'm travelling on, far and wide,
But now it seems, I'm just a stranger to myself,
And all the things I sometimes do, it isn't me but someone else.
I close my eyes, and think of home,
Another city goes by, in the night,
Ain't it funny how it is, you never miss it til it's gone away,
And my heart is lying there and will be til my dying day.
So understand
Don't waste your time always searching for those wasted years,
Face up...make your stand,
And realise you're living in the golden years.
Too much time on my hands, I got you on my mind,
Can't ease this pain, so easily,
When you can't find the words to say, it's hard to make it through another day,
And it makes me wanna cry, and throw my hands up to the sky.
So understand
Don't waste your time always searching for those wasted years,
Face up...make your stand,
And realise you're living in the golden years.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010
Rich and Famous
Gamma Ray
I don't believe in fame, I believe in music.
I don't believe in money, I believe in the power of love.
I know I got a brain and I know how to use it.
I don't want no one to stick his finger in my pie.
You think you put your best foot forward,
But it is moved by someone else.
In blind belief you follow every path that says:
I lead you to a universe of fortune, fame and luck.
Do you really wanna be - rich and famous, rich and famous.
Do you really wanna be - rich and famous now.
I don't believe in Rock 'n' Roll illusions.
I don't believe that what they say must always be the truth.
I don't believe in good guys against bad guys.
I just might as well say I believe in Santa Claus.
Mr. Big shot: what is your game?
Mr. Big shot: what is your final aim?
Now you wonder who is to blame...
Mr. Big shot: what is your final aim in life?
Rich and famous, house with two bars, big jacuzzi, car with TV.
Private airplane, furs and diamonds, seafood cocktails;
CRAP AND BULLSHIT!
I don't believe in fame, I believe in music.
I don't believe in money, I believe in the power of love.
I know I got a brain and I know how to use it.
I don't want no one to stick his finger in my pie.
You think you put your best foot forward,
But it is moved by someone else.
In blind belief you follow every path that says:
I lead you to a universe of fortune, fame and luck.
Do you really wanna be - rich and famous, rich and famous.
Do you really wanna be - rich and famous now.
I don't believe in Rock 'n' Roll illusions.
I don't believe that what they say must always be the truth.
I don't believe in good guys against bad guys.
I just might as well say I believe in Santa Claus.
Mr. Big shot: what is your game?
Mr. Big shot: what is your final aim?
Now you wonder who is to blame...
Mr. Big shot: what is your final aim in life?
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sábado, 18 de septiembre de 2010
La sociedad del espectàculo
Guy Debord
10
(...) Considerado según sus propios términos, el espectáculo es la afirmación de la apariencia y la afirmación de toda vida humana, y por tanto social, como simple apariencia. Pero la crítica que alcanza la verdad del espectáculo lo descubre como la negación visible de la vida; como una negación de la vida que se ha hecho visible.
21
A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardián de este sueño.
25
La separación es el alfa y el omega del espectáculo. La institucionalización de la división social del trabajo, la formación de las clases, había cimentado una primera contemplación sagrada, el orden mítico en que todo poder se envuelve desde el origen. Lo sagrado ha justificado el ordenamiento cósmico y ontológico que correspondía a los intereses de los amos, ha explicado y embellecido lo que la sociedad no podía hacer. Todo poder separado ha sido por tanto espectacular (...)
30
La alienación del espectador en beneficio del objeto contemplado (que es el resultado de su propia actividad inconsciente) se expresa así: cuanto más contempla menos vive; cuanto más acepta reconocerse en las imágenes dominantes de la necesidad menos comprende su propia existencia y su propio deseo. La exterioridad del espectáculo respecto del hombre activo se manifiesta en que sus propios gestos ya no son suyos, sino de otro que lo representa. Por eso el espectador no encuentra su lugar en ninguna parte, porque el espectáculo está en todas.
36
Éste es el principio del fetichismo de la mercancía, la dominación de la sociedad por "cosas suprasensibles aunque sensibles" que se cumple de modo absoluto en el espectáculo, donde el mundo sensible se encuentra reemplazado por una selección de imágenes que existe por encima de él y que al mismo tiempo se ha hecho reconocer como lo sensible por excelencia.
57
(...) Así como presenta los seudobienes a codiciar (la sociedad moderna) ofrece a los revolucionarios locales los falsos modelos de la revolución. (...)
61
El agente del espectáculo puesto en escena como vedette es lo contrario al individuo, el enemigo del individuo en sí mismo tan claramente como en los otros. Desfilando en el espectáculo como modelo de identificación, ha renunciado a toda cualidad autónoma para identificarse con la ley general de la obediencia al curso de las cosas. La vedette del consumo, aun siendo exteriormente la representación de diferentes tipos de personalidad, muestra a cada uno de estos tipos teniendo igualmente acceso a la totalidad del consumo y encontrando una felicidad semejante. La vedette de la decisión debe poseer el stock completo de lo que ha sido admitido como cualidades humanas. (...) Las personalidades admirables en quienes se personifica el sistema son bien conocidas por no ser lo que son; han llegado a ser grandes hombres descendiendo por debajo de la más mínima vida individual, y todos lo saben.
64
(...) Si cada chino debe aprender a Mao, y ser así Mao, es porque no puede ser otra cosa. Allí donde domina lo espectacular concentrado domina también la policía.
67
(...) Quien colecciona los llaveros que han sido fabricados para ser coleccionados acumula las indulgencias de la mercancía, un signo glorioso de su presencia real entre sus fieles. El hombre reificado exhibe con ostentación la prueba de su intimidad con la mercancía. Como en los éxtasis de las convulsiones o los milagros del viejo fetichismo religioso, el fetichismo de la mercancía alcanza momentos de excitación ferviente. El único uso que se expresa aquí también es el uso fundamental de la sumisión.
114
(...) Sin embargo, cuando el proletariado descubre que su propia fuerza exteriorizada contribuye al fortalecimiento permanente de la sociedad capitalista, ya no solamente bajo la forma de su trabajo, sino también bajo la forma de los sindicatos, los partidos o el poder estatal que él había construido para emanciparse, descubre también por la experiencia histórica concreta que él es la clase totalmente enemiga de toda exteriorización fijada y de toda especialización del poder. Es portador de la revolución que no puede dejar nada fuera de sí misma, la exigencia de la dominación permanente del presente sobre el pasado y la crítica total de la separación; y es aquí donde debe encontrar la forma adecuada en la acción. Ninguna mejora cuantitativa de su miseria, ninguna ilusión de integración jerárquica son un remedio durable contra su insatisfacción, porque el proletariado no puede reconocerse verídicamente en una injusticia particular que haya sufrido ni tampoco en la reparación de una injusticia particular, ni de un gran número de injusticias, sino solamente en la absoluta injusticia de ser arrojado al margen de la vida.
116
"La forma política por fin descubierta bajo la cual la emancipación económica del trabajo podría realizarse" ha tomado en este siglo una nítida figura en los Consejos obreros revolucionarios, concentrando en ellos todas las funciones de decisión y ejecución, y federándose por medio de delegados responsables ante la base y revocables en todo momento. Su existencia efectiva no ha sido hasta ahora más que
un breve esbozo, enseguida combatido y vencido por la diferentes fuerzas de defensa de la sociedad de clases, entre las cuales a menudo hay que contar su propia falsa conciencia. Pannekoek insistía justamente sobre el hecho de que la elección de un poder de los Consejos obreros "plantea problemas" más que aporta una solución. Pero es precisamente en este poder donde los problemas de la revolución del proletariado pueden tener su verdadera solución. Es el lugar donde las condiciones objetivas de la conciencia histórica se reúnen; donde se da la realización de la comunicación directa activa, donde terminan la especialización, la jerarquía y la separación, donde las condiciones existentes han sido transformadas "en condiciones de unidad". Aquí el sujeto proletario puede emerger de su lucha contra la contemplación: su conciencia equivale a la organización práctica que ella se ha dado, porque esta misma conciencia es inseparable de la intervención coherente en la historia.
119
Una organización revolucionaria existente ante el poder de los Consejos – deberá encontrar su propia forma luchando - sabe ya por todas estas razones históricas que no representa a la clase. Debe reconocerse a sí misma solamente como una separación radical del mundo de la separación.
121
La organización revolucionaria no puede ser más que la crítica unitaria de la sociedad, es decir, una crítica que no pacta con ninguna forma de poder separado, en ningún lugar del mundo, y una crítica pronunciada globalmente contra todos los aspectos de la vida social alienada. En la lucha de la organización revolucionaria contra la sociedad de clases, las armas no son otra cosa que la esencia de los propios combatientes: la organización revolucionaria no puede reproducir en sí misma las condiciones de escisión y de jerarquía de la sociedad dominante. Debe luchar permanentemente contra su deformación en el espectáculo reinante. El único límite de la participación en la democracia total de la organización revolucionaria es el reconocimiento y la autoapropiación efectiva, por todos sus miembros, de la coherencia de su crítica, coherencia que debe probarse en la teoría crítica propiamente dicha y en la relación entre ésta y la actividad práctica.
122
Mientras la realización cada vez más instalada de la alienación capitalista a todos los niveles hace cada vez más difícil a los trabajadores reconocer y nombrar su propia miseria, los pone en la alternativa de rechazar la totalidad de su miseria o nada, la organización revolucionaria ha debido aprender que no puede ya combatir la alienación bajo formas alienadas.
123
La revolución proletaria se halla enteramente supeditada a esta necesidad de que, por primera vez, la teoría como inteligencia de la práctica humana sea reconocida y vivida por las masas. Exige que los obreros lleguen a ser dialécticos e inscriban su pensamiento en la práctica; así pide a los hombres sin cualificar mucho más de lo que
la revolución burguesa exigía a los hombres cualificados en quienes delegó su puesta en práctica: pues la conciencia ideológica parcial edificada por una parte de la clase burguesa tenía su base en esta parte central de la vida social, la economía, sobre la que esta clase tenía ya el poder. El desarrollo mismo de la sociedad de clases hasta la organización espectacular de la no-vida lleva al proyecto revolucionario a ser visiblemente lo que ya era esencialmente.
160
(...) Bajo el resto de bombardeos publicitarios está rotundamente prohibido envejecer. Se trataría de administrar cada uno en su caso un "capital-juventud" que, por haber estado mediocremente empleado, no puede sin embargo pretender adquirir la realidad durable y acumulativa del capital financiero. Esta ausencia social de la muerte es idéntica a la ausencia de la vida.
168
Subproducto de la circulación de mercancías, la circulación humana considerada como un consumo, el turismo, se reduce fundamentalmente al ocio de ir a ver aquello que ha llegado a ser banal.
172
(...) La integración en el sistema debe recuperar a los individuos en tanto que individuos aislados en conjunto: tanto las fábricas como las casas de cultura, los pueblos de veraneo como "las grandes urbanizaciones" están especialmente organizados para los fines de esta seudocolectividad que acompaña también al individuo aislado en la célula familiar: el empleo generalizado de receptores del mensaje espectacular hace que su aislamiento se encuentre poblado de imágenes dominantes, imágenes que solamente por este aislamiento adquieren su pleno poder.
189
(...) Las artes de todas las civilizaciones y de todas las épocas, por primera vez, pueden ser todas conocidas y admitidas en conjunto. Es una "colección de recuerdos" de la historia del arte que, al hacerse posible, es también el fin del mundo del arte. En esta época de los museos, cuando ya ninguna comunicación artística puede existir, todos los momentos antiguos del arte pueden ser igualmente admitidos, pues ninguno de ellos padece ya ante la pérdida de sus condiciones de comunicación particulares en la pérdida actual de las condiciones de comunicación en general.
197
197
La sociología que ha comenzado a poner en discusion, sobre todo en los Estados Unidos, las condiciones de existencia que entraña el desarrollo actual, aunque ha podido aportar muchos datos empíricos, no conoce de ningún modo la verdad de su propio objeto, porque no encuentra en sí misma la crítica que le es inmanente. De suerte que la tendencia sinceramente reformista de esta sociología no se apoya más que sobre la moral, el sentido común, los llamamientos a la mesura totalmente sin sentido, etc. Tal manera de criticar, como no conoce lo negativo que es el corazón de su mundo, no hace más que insistir en la descripción de una especie de excedente negativo que considera que le estorba deplorablemente en su apariencia exterior, como una proliferación parasitaria irracional. Esta buena voluntad indignada, que ni siquiera como tal consigue reprobar más que las consecuencias exteriores del sistema, se cree crítica olvidando el carácter esencialmente apologético de sus presuposiciones y de su
método.
201
(...) El punto de vista en que se sitúa el pensamiento anti-histórico del estructuralismo es el de la eterna presencia de un sistema que nunca fue creado y jamás tendrá fin. El sueño de la dictadura de una estructura previa inconsciente sobre toda praxis social ha podido ser abusivamente extraido de los modelos de estructuras elaborados por la lingüística y la etnología (ver el análisis del funcionamiento del capitalismo), modelos ya abusivamente comprendidos en sus circunstancias, simplemente porque un pensamiento universitario de cuadros medios, pronto colmados, pensamiento integralmente inmerso en el elogio maravillado del sistema existente, remite llanamente toda realidad a la existencia del sistema.
202
Como en toda ciencia social histórica, siempre es necesario tener en cuenta para la comprensión de las categorías "estructuralistas" que las categorías expresan formas de existencia y condiciones de existencia. Así como no se aprecia el valor de un hombre según el concepto que él tiene de sí mismo, no se puede evaluar - y admirar – esta sociedad determinada tomando como indiscutiblemente verídico el lenguaje que se habla a sí misma. "No se pueden considerar tales épocas de transformación según la conciencia que de ellas tiene la época; muy por el contrario, se debe explicar la conciencia recurriendo a las contradicciones de la vida material..." La estructura es hija del poder presente. El estructuralismo es el pensamiento garantizado por el Estado, que piensa las condiciones presentes de la "comunicación" espectacular como un absoluto. Su forma de estudiar el código de mensajes en sí misma no es sino el producto y el reconocimiento de una sociedad donde la comunicación existe bajo la forma de una cascada de señales jerárquicas. De forma que no es el estructuralismo
quien sirve para probar la validez trans-histórica de la sociedad del espectáculo; por el contrario es la sociedad del espectáculo imponiéndose como realidad masiva la que sirve para probar el sueño frío del estructuralismo.
204
La teoría crítica debe comunicarse en su propio lenguaje. Es el lenguaje de la contradicción, que debe ser dialéctico en su forma como lo es en su contenido. Es crítica de la totalidad y crítica histórica. No es un "grado cero de la escritura", sino su inversión. No es una negación del estilo, sino un estilo de la negación.
205
Incluso en su estilo la exposición de la teoría dialéctica es un escándalo y una abominación según las reglas del lenguaje dominante y para el gusto que ellas han educado, porque en el empleo positivo de los conceptos existentes incluye a la vez la inteligencia de su fluidez recobrada, de su necesaria destrucción.
207
Las ideas se mejoran. El sentido de las palabras participa en ello. El plagio es necesario. El progreso lo implica. Da más precisión a la frase de un autor, se sirve de sus expresiones, elimina una idea falsa, la reemplaza por la idea justa.
212
La ideología es la base del pensamiento de una sociedad de clases en el curso conflictual de la historia. Los hechos ideológicos no han sido jamás simples quimeras, sino la conciencia deformada de las realidades, y como tales factores reales ejerciendo a su vez una real acción deformante; con mayor razón la materialización de la ideología que entraña el éxito concreto de la producción económica autonomizada, en la forma del espectáculo, confunde prácticamente con la realidad social una ideología que ha podido rehacer todo
lo real según su modelo.
215
(...) "La necesidad del dinero es pues la verdadera necesidad producida por la economía política, y la única necesidad que ella produce" (Manuscritos económico-filosóficos). El espectáculo extiende a toda la vida social el principio que Hegel en la Realfilosofía de Iena concibe como el del dinero; es "la vida de lo que está muerto, moviéndose en sí misma."
217
(...) En una sociedad donde nadie puede ser reconocido por los demás, cada individuo se vuelve incapaz de reconocer su propia realidad. La ideología se encuentra en su medio; la separación ha establecido su mundo.
218
(...) La conciencia espectacular, prisionera en un universo degradado, reducido por la pantalla del espectáculo detrás de la cual ha sido deportada su propia vida, no conoce más que los interlocutores ficticios que le hablan unilateralmente de su mercancía y de la política de su mercancía. El espectáculo en toda su extensión es su "indicio en el espejo". Aquí se pone en escena la falsa salida de un autismo generalizado.
219
(...) La necesidad de imitación que experimenta el espectador es precisamente la necesidad infantil, condicionada por todos los aspectos de su desposesión fundamental. Según los términos que Gabel aplica a un nivel patológico totalmente distinto "la necesidad anormal de representación compensa aquí un sentimiento torturante de estar al margen de la existencia".
221
Emanciparse de las bases materiales de la verdad invertida, he aquí en qué consiste la autoemancipación de nuestra época. Esta "misión histórica de instaurar la verdad en el mundo" no pueden cumplirla ni el individuo aislado ni la muchedumbre automatizada y sometida a las manipulaciones, sino ahora y siempre la clase que es capaz de ser la disolución de todas las clases devolviendo todo el poder a la forma desalienante de la democracia realizada, el Consejo, en el cual la teoría práctica se controla a sí misma y ve su acción. Únicamente allí donde los individuos están "directamente ligados a la historia universal"; únicamente allí donde el diálogo se ha armado para hacer vencer sus propias condiciones.
10
(...) Considerado según sus propios términos, el espectáculo es la afirmación de la apariencia y la afirmación de toda vida humana, y por tanto social, como simple apariencia. Pero la crítica que alcanza la verdad del espectáculo lo descubre como la negación visible de la vida; como una negación de la vida que se ha hecho visible.
21
A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardián de este sueño.
25
La separación es el alfa y el omega del espectáculo. La institucionalización de la división social del trabajo, la formación de las clases, había cimentado una primera contemplación sagrada, el orden mítico en que todo poder se envuelve desde el origen. Lo sagrado ha justificado el ordenamiento cósmico y ontológico que correspondía a los intereses de los amos, ha explicado y embellecido lo que la sociedad no podía hacer. Todo poder separado ha sido por tanto espectacular (...)
30
La alienación del espectador en beneficio del objeto contemplado (que es el resultado de su propia actividad inconsciente) se expresa así: cuanto más contempla menos vive; cuanto más acepta reconocerse en las imágenes dominantes de la necesidad menos comprende su propia existencia y su propio deseo. La exterioridad del espectáculo respecto del hombre activo se manifiesta en que sus propios gestos ya no son suyos, sino de otro que lo representa. Por eso el espectador no encuentra su lugar en ninguna parte, porque el espectáculo está en todas.
36
Éste es el principio del fetichismo de la mercancía, la dominación de la sociedad por "cosas suprasensibles aunque sensibles" que se cumple de modo absoluto en el espectáculo, donde el mundo sensible se encuentra reemplazado por una selección de imágenes que existe por encima de él y que al mismo tiempo se ha hecho reconocer como lo sensible por excelencia.
57
(...) Así como presenta los seudobienes a codiciar (la sociedad moderna) ofrece a los revolucionarios locales los falsos modelos de la revolución. (...)
61
El agente del espectáculo puesto en escena como vedette es lo contrario al individuo, el enemigo del individuo en sí mismo tan claramente como en los otros. Desfilando en el espectáculo como modelo de identificación, ha renunciado a toda cualidad autónoma para identificarse con la ley general de la obediencia al curso de las cosas. La vedette del consumo, aun siendo exteriormente la representación de diferentes tipos de personalidad, muestra a cada uno de estos tipos teniendo igualmente acceso a la totalidad del consumo y encontrando una felicidad semejante. La vedette de la decisión debe poseer el stock completo de lo que ha sido admitido como cualidades humanas. (...) Las personalidades admirables en quienes se personifica el sistema son bien conocidas por no ser lo que son; han llegado a ser grandes hombres descendiendo por debajo de la más mínima vida individual, y todos lo saben.
64
(...) Si cada chino debe aprender a Mao, y ser así Mao, es porque no puede ser otra cosa. Allí donde domina lo espectacular concentrado domina también la policía.
67
(...) Quien colecciona los llaveros que han sido fabricados para ser coleccionados acumula las indulgencias de la mercancía, un signo glorioso de su presencia real entre sus fieles. El hombre reificado exhibe con ostentación la prueba de su intimidad con la mercancía. Como en los éxtasis de las convulsiones o los milagros del viejo fetichismo religioso, el fetichismo de la mercancía alcanza momentos de excitación ferviente. El único uso que se expresa aquí también es el uso fundamental de la sumisión.
114
(...) Sin embargo, cuando el proletariado descubre que su propia fuerza exteriorizada contribuye al fortalecimiento permanente de la sociedad capitalista, ya no solamente bajo la forma de su trabajo, sino también bajo la forma de los sindicatos, los partidos o el poder estatal que él había construido para emanciparse, descubre también por la experiencia histórica concreta que él es la clase totalmente enemiga de toda exteriorización fijada y de toda especialización del poder. Es portador de la revolución que no puede dejar nada fuera de sí misma, la exigencia de la dominación permanente del presente sobre el pasado y la crítica total de la separación; y es aquí donde debe encontrar la forma adecuada en la acción. Ninguna mejora cuantitativa de su miseria, ninguna ilusión de integración jerárquica son un remedio durable contra su insatisfacción, porque el proletariado no puede reconocerse verídicamente en una injusticia particular que haya sufrido ni tampoco en la reparación de una injusticia particular, ni de un gran número de injusticias, sino solamente en la absoluta injusticia de ser arrojado al margen de la vida.
116
"La forma política por fin descubierta bajo la cual la emancipación económica del trabajo podría realizarse" ha tomado en este siglo una nítida figura en los Consejos obreros revolucionarios, concentrando en ellos todas las funciones de decisión y ejecución, y federándose por medio de delegados responsables ante la base y revocables en todo momento. Su existencia efectiva no ha sido hasta ahora más que
un breve esbozo, enseguida combatido y vencido por la diferentes fuerzas de defensa de la sociedad de clases, entre las cuales a menudo hay que contar su propia falsa conciencia. Pannekoek insistía justamente sobre el hecho de que la elección de un poder de los Consejos obreros "plantea problemas" más que aporta una solución. Pero es precisamente en este poder donde los problemas de la revolución del proletariado pueden tener su verdadera solución. Es el lugar donde las condiciones objetivas de la conciencia histórica se reúnen; donde se da la realización de la comunicación directa activa, donde terminan la especialización, la jerarquía y la separación, donde las condiciones existentes han sido transformadas "en condiciones de unidad". Aquí el sujeto proletario puede emerger de su lucha contra la contemplación: su conciencia equivale a la organización práctica que ella se ha dado, porque esta misma conciencia es inseparable de la intervención coherente en la historia.
119
Una organización revolucionaria existente ante el poder de los Consejos – deberá encontrar su propia forma luchando - sabe ya por todas estas razones históricas que no representa a la clase. Debe reconocerse a sí misma solamente como una separación radical del mundo de la separación.
121
La organización revolucionaria no puede ser más que la crítica unitaria de la sociedad, es decir, una crítica que no pacta con ninguna forma de poder separado, en ningún lugar del mundo, y una crítica pronunciada globalmente contra todos los aspectos de la vida social alienada. En la lucha de la organización revolucionaria contra la sociedad de clases, las armas no son otra cosa que la esencia de los propios combatientes: la organización revolucionaria no puede reproducir en sí misma las condiciones de escisión y de jerarquía de la sociedad dominante. Debe luchar permanentemente contra su deformación en el espectáculo reinante. El único límite de la participación en la democracia total de la organización revolucionaria es el reconocimiento y la autoapropiación efectiva, por todos sus miembros, de la coherencia de su crítica, coherencia que debe probarse en la teoría crítica propiamente dicha y en la relación entre ésta y la actividad práctica.
122
Mientras la realización cada vez más instalada de la alienación capitalista a todos los niveles hace cada vez más difícil a los trabajadores reconocer y nombrar su propia miseria, los pone en la alternativa de rechazar la totalidad de su miseria o nada, la organización revolucionaria ha debido aprender que no puede ya combatir la alienación bajo formas alienadas.
123
La revolución proletaria se halla enteramente supeditada a esta necesidad de que, por primera vez, la teoría como inteligencia de la práctica humana sea reconocida y vivida por las masas. Exige que los obreros lleguen a ser dialécticos e inscriban su pensamiento en la práctica; así pide a los hombres sin cualificar mucho más de lo que
la revolución burguesa exigía a los hombres cualificados en quienes delegó su puesta en práctica: pues la conciencia ideológica parcial edificada por una parte de la clase burguesa tenía su base en esta parte central de la vida social, la economía, sobre la que esta clase tenía ya el poder. El desarrollo mismo de la sociedad de clases hasta la organización espectacular de la no-vida lleva al proyecto revolucionario a ser visiblemente lo que ya era esencialmente.
160
(...) Bajo el resto de bombardeos publicitarios está rotundamente prohibido envejecer. Se trataría de administrar cada uno en su caso un "capital-juventud" que, por haber estado mediocremente empleado, no puede sin embargo pretender adquirir la realidad durable y acumulativa del capital financiero. Esta ausencia social de la muerte es idéntica a la ausencia de la vida.
168
Subproducto de la circulación de mercancías, la circulación humana considerada como un consumo, el turismo, se reduce fundamentalmente al ocio de ir a ver aquello que ha llegado a ser banal.
172
(...) La integración en el sistema debe recuperar a los individuos en tanto que individuos aislados en conjunto: tanto las fábricas como las casas de cultura, los pueblos de veraneo como "las grandes urbanizaciones" están especialmente organizados para los fines de esta seudocolectividad que acompaña también al individuo aislado en la célula familiar: el empleo generalizado de receptores del mensaje espectacular hace que su aislamiento se encuentre poblado de imágenes dominantes, imágenes que solamente por este aislamiento adquieren su pleno poder.
189
(...) Las artes de todas las civilizaciones y de todas las épocas, por primera vez, pueden ser todas conocidas y admitidas en conjunto. Es una "colección de recuerdos" de la historia del arte que, al hacerse posible, es también el fin del mundo del arte. En esta época de los museos, cuando ya ninguna comunicación artística puede existir, todos los momentos antiguos del arte pueden ser igualmente admitidos, pues ninguno de ellos padece ya ante la pérdida de sus condiciones de comunicación particulares en la pérdida actual de las condiciones de comunicación en general.
197
197
La sociología que ha comenzado a poner en discusion, sobre todo en los Estados Unidos, las condiciones de existencia que entraña el desarrollo actual, aunque ha podido aportar muchos datos empíricos, no conoce de ningún modo la verdad de su propio objeto, porque no encuentra en sí misma la crítica que le es inmanente. De suerte que la tendencia sinceramente reformista de esta sociología no se apoya más que sobre la moral, el sentido común, los llamamientos a la mesura totalmente sin sentido, etc. Tal manera de criticar, como no conoce lo negativo que es el corazón de su mundo, no hace más que insistir en la descripción de una especie de excedente negativo que considera que le estorba deplorablemente en su apariencia exterior, como una proliferación parasitaria irracional. Esta buena voluntad indignada, que ni siquiera como tal consigue reprobar más que las consecuencias exteriores del sistema, se cree crítica olvidando el carácter esencialmente apologético de sus presuposiciones y de su
método.
201
(...) El punto de vista en que se sitúa el pensamiento anti-histórico del estructuralismo es el de la eterna presencia de un sistema que nunca fue creado y jamás tendrá fin. El sueño de la dictadura de una estructura previa inconsciente sobre toda praxis social ha podido ser abusivamente extraido de los modelos de estructuras elaborados por la lingüística y la etnología (ver el análisis del funcionamiento del capitalismo), modelos ya abusivamente comprendidos en sus circunstancias, simplemente porque un pensamiento universitario de cuadros medios, pronto colmados, pensamiento integralmente inmerso en el elogio maravillado del sistema existente, remite llanamente toda realidad a la existencia del sistema.
202
Como en toda ciencia social histórica, siempre es necesario tener en cuenta para la comprensión de las categorías "estructuralistas" que las categorías expresan formas de existencia y condiciones de existencia. Así como no se aprecia el valor de un hombre según el concepto que él tiene de sí mismo, no se puede evaluar - y admirar – esta sociedad determinada tomando como indiscutiblemente verídico el lenguaje que se habla a sí misma. "No se pueden considerar tales épocas de transformación según la conciencia que de ellas tiene la época; muy por el contrario, se debe explicar la conciencia recurriendo a las contradicciones de la vida material..." La estructura es hija del poder presente. El estructuralismo es el pensamiento garantizado por el Estado, que piensa las condiciones presentes de la "comunicación" espectacular como un absoluto. Su forma de estudiar el código de mensajes en sí misma no es sino el producto y el reconocimiento de una sociedad donde la comunicación existe bajo la forma de una cascada de señales jerárquicas. De forma que no es el estructuralismo
quien sirve para probar la validez trans-histórica de la sociedad del espectáculo; por el contrario es la sociedad del espectáculo imponiéndose como realidad masiva la que sirve para probar el sueño frío del estructuralismo.
204
La teoría crítica debe comunicarse en su propio lenguaje. Es el lenguaje de la contradicción, que debe ser dialéctico en su forma como lo es en su contenido. Es crítica de la totalidad y crítica histórica. No es un "grado cero de la escritura", sino su inversión. No es una negación del estilo, sino un estilo de la negación.
205
Incluso en su estilo la exposición de la teoría dialéctica es un escándalo y una abominación según las reglas del lenguaje dominante y para el gusto que ellas han educado, porque en el empleo positivo de los conceptos existentes incluye a la vez la inteligencia de su fluidez recobrada, de su necesaria destrucción.
207
Las ideas se mejoran. El sentido de las palabras participa en ello. El plagio es necesario. El progreso lo implica. Da más precisión a la frase de un autor, se sirve de sus expresiones, elimina una idea falsa, la reemplaza por la idea justa.
212
La ideología es la base del pensamiento de una sociedad de clases en el curso conflictual de la historia. Los hechos ideológicos no han sido jamás simples quimeras, sino la conciencia deformada de las realidades, y como tales factores reales ejerciendo a su vez una real acción deformante; con mayor razón la materialización de la ideología que entraña el éxito concreto de la producción económica autonomizada, en la forma del espectáculo, confunde prácticamente con la realidad social una ideología que ha podido rehacer todo
lo real según su modelo.
215
(...) "La necesidad del dinero es pues la verdadera necesidad producida por la economía política, y la única necesidad que ella produce" (Manuscritos económico-filosóficos). El espectáculo extiende a toda la vida social el principio que Hegel en la Realfilosofía de Iena concibe como el del dinero; es "la vida de lo que está muerto, moviéndose en sí misma."
217
(...) En una sociedad donde nadie puede ser reconocido por los demás, cada individuo se vuelve incapaz de reconocer su propia realidad. La ideología se encuentra en su medio; la separación ha establecido su mundo.
218
(...) La conciencia espectacular, prisionera en un universo degradado, reducido por la pantalla del espectáculo detrás de la cual ha sido deportada su propia vida, no conoce más que los interlocutores ficticios que le hablan unilateralmente de su mercancía y de la política de su mercancía. El espectáculo en toda su extensión es su "indicio en el espejo". Aquí se pone en escena la falsa salida de un autismo generalizado.
219
(...) La necesidad de imitación que experimenta el espectador es precisamente la necesidad infantil, condicionada por todos los aspectos de su desposesión fundamental. Según los términos que Gabel aplica a un nivel patológico totalmente distinto "la necesidad anormal de representación compensa aquí un sentimiento torturante de estar al margen de la existencia".
221
Emanciparse de las bases materiales de la verdad invertida, he aquí en qué consiste la autoemancipación de nuestra época. Esta "misión histórica de instaurar la verdad en el mundo" no pueden cumplirla ni el individuo aislado ni la muchedumbre automatizada y sometida a las manipulaciones, sino ahora y siempre la clase que es capaz de ser la disolución de todas las clases devolviendo todo el poder a la forma desalienante de la democracia realizada, el Consejo, en el cual la teoría práctica se controla a sí misma y ve su acción. Únicamente allí donde los individuos están "directamente ligados a la historia universal"; únicamente allí donde el diálogo se ha armado para hacer vencer sus propias condiciones.
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viernes, 27 de agosto de 2010
Hijos de Caín
Barón Rojo
La biblia cuenta una historia
que un dios terrible dictó
la historia de dos hermanos
el justo y el traidor.
Abel, mezquino y cobarde
el siervo de su señor
Caín que no entró en el juego
y que se rebeló
Te maldigo
truena la voz de su juez
Padre nuestro
que nos privó del Edén.
Caín rompió con un gesto
su yugo de esclavitud
huyó del ojo insaciable
llevó su propia cruz
Perseguido
por quebrantar una ley
que no entiende
y que no cuenta con él
Sufrirás, morirás
esta es su voluntad
pero aún hay aquí
hijos de Caín...
La estirpe del fugitivo
creció y se multiplicó
el signo que los margina
ya nunca se borró
Te maldigo
claman los hijos de Abel
a la diestra
de su señor, el poder.
Quizás los hombres seamos
a un tiempo Abel y Caín
Quizás algún día descubra
lo oscuro que hay en mí
El destino
no está marcado en la fe
Yo he elegido
ser lo que siempre seré...
Hijo de Caín
Hijos de Caín
La biblia cuenta una historia
que un dios terrible dictó
la historia de dos hermanos
el justo y el traidor.
Abel, mezquino y cobarde
el siervo de su señor
Caín que no entró en el juego
y que se rebeló
Te maldigo
truena la voz de su juez
Padre nuestro
que nos privó del Edén.
Caín rompió con un gesto
su yugo de esclavitud
huyó del ojo insaciable
llevó su propia cruz
Perseguido
por quebrantar una ley
que no entiende
y que no cuenta con él
Sufrirás, morirás
esta es su voluntad
pero aún hay aquí
hijos de Caín...
La estirpe del fugitivo
creció y se multiplicó
el signo que los margina
ya nunca se borró
Te maldigo
claman los hijos de Abel
a la diestra
de su señor, el poder.
Quizás los hombres seamos
a un tiempo Abel y Caín
Quizás algún día descubra
lo oscuro que hay en mí
El destino
no está marcado en la fe
Yo he elegido
ser lo que siempre seré...
Hijo de Caín
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sábado, 21 de agosto de 2010
Tears of the Dragon

Bruce Dickinson
For too long now
There were secrets in my mind
For too long now
There were things I sould have said
In the darkness
I was stumbling for the door
To find a reason
To find the time, the place, the hour
Waiting for the winter sun
And the cold light of day
The misty ghost of childhood fears
The pressure is building
And I can't stay away
I throw myself into the sea
Release the wave
Let it wash over me
To face the fear
I once believed
The tears of the dragon
For you and for me
Where I was
I had wings that couldn't fly
Where I was
I had tears I couldn't cry
My emotions
Frozen in an icy lake
I couldn't feel them
Until the ice began to break
I have no power over this
You know I'm afraid
The walls I built are crumblig
The water is moving
I'm slipping away
I throw myself into the sea
Release the wave
Let it wash over me
To face the fear
I once believed
The tears of the dragon
For you and for me
Slowly I awake
Slowly I rise
The walls I built are crumblig
The water is moving
I'm slipping away
I throw myself into the sea
Release the wave
Let it wash over me
To face the fear
I once believed
The tears of the dragon
For you and for me...
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