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viernes, 29 de diciembre de 2017
Star Wars y la resistencia a pesar de Disney
Mickey Mouse da instrucciones sobre todos los aspectos de lo que considera sus películas, y Star Wars es una carta fuerte que trata de usar lo mejor que puede para sus intereses. Sin embargo, no le es fácil conseguirlo siempre. The Last Jedi me deja, más que otras películas de la saga, con una mezcla de tristeza y esperanza. No sé si porque no puedo evitar pensar en nuestra situación nacional. Algunas de las varias escenas que más rescato son en la que Rey es guiada al meditar por Luke, cuando descubre el significado de la Fuerza; y cuando, al final, unos niños juegan, repitiendo las hazañas de Luke, y son reprendidos por su patrón, que sabemos que no puede acallar la fuerza de ese gran mito rebelde. Es ahí donde ni toda la industria mediática puede controlar la resistencia que se llega a colar a algunas mentes.
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miércoles, 10 de mayo de 2017
El discurso de la imposibilidad
El discurso de la imposibilidad es hoy aplastante, por eso ahora más que nunca tenemos que ir hacia todas esas experiencias del siglo y de los siglos anteriores en los que hubo hombres que supieron decidir qué era un hombre, es decir, ir contra aquello que siempre se declaraba imposible. Somos nosotros mismos los que tenemos que decidir lo que es posible y lo que es imposible, no tenemos que permitir que ningún poder decida esto en nuestro lugar. La gran cuestión de la política es saber de qué es capaz un sujeto y en todos los grandes episodios de la política se ven sujetos que se muestran capaces de mucho más que de lo que ellos mismos se creían capaces. Es esta capacidad suplementaria que nosotros tenemos que poder despertar y, antes que nada, despertarla en nosotros mismos, porque con frecuencia todos nosotros estamos sometidos y dormidos. El enemigo de la libertad es el cansancio y la apatía.
Alain Badiou, "La ética y los derechos humanos"
Alain Badiou, "La ética y los derechos humanos"
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viernes, 1 de enero de 2016
Eduardo Galeano en Quijotes
"Yo siempre decía, discutiendo con mis amigos en Venezuela, que (Rafael) Vargas era un pintor realista porque uno no sólo es realista cuando pinta la realidad que conoce y padece, sino que también es realista cuando pinta la realidad que necesita, porque en la barriga de este mundo hay otro mundo posible."
Eduardo Galeano
Eduardo Galeano
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Tesis "Lo salvaje en la poesía de Francisco Hernández"
http://132.248.9.195/pd2007/0616378/Index.html
Reseña de "Cucos"
Elisa me preguntó qué pienso cuando oigo Cucos (Ficticia, México, 2015). Pienso en animalitos, como cucús, cuyos o cocuyos. Cada uno de estos cuentos cortos tiene vida propia, es tan orgánico que cada palabra, incluso cada letra (como cuando dice que las palab se las llev el…), tiene una función, mucho más que en la mayoría de los libros. Y es que las pocas y certeras palabras (que también debería aplicarse a los grandes discursos…), con el peso de un balín, con la intensidad de una granada, deben hacer estallar el lenguaje y la misma sociedad, derrumbando las ilusiones (particularmente las palabras ilusorias) o disparando instantáneas del momento en el que la realidad resplandece más, a través del acto ilusionista de la literatura.
La brevedad como negatividad nos acerca al vacío, el no ser, la muerte o el ser inacabado, malhecho, ya sea por el ego, el conformismo, la impostura, la crueldad, la misma vulnerabilidad humana, y que Elisa nos los muestra con dureza, pero también con humor, ternura y erotismo. Ese vacío e imperfección, señalados por Homero, Cervantes, Nietzsche, Rulfo, Samperio, entre otros que la autora invita, es precisamente lo que, si enfrentamos y valoramos debidamente, nos puede permitir transfigurarnos en cualquier aspecto.
No quisiera tropezar, más de lo que quizá ya hice, por lo que me despido recomendando la lectura de los Cucos.
La brevedad como negatividad nos acerca al vacío, el no ser, la muerte o el ser inacabado, malhecho, ya sea por el ego, el conformismo, la impostura, la crueldad, la misma vulnerabilidad humana, y que Elisa nos los muestra con dureza, pero también con humor, ternura y erotismo. Ese vacío e imperfección, señalados por Homero, Cervantes, Nietzsche, Rulfo, Samperio, entre otros que la autora invita, es precisamente lo que, si enfrentamos y valoramos debidamente, nos puede permitir transfigurarnos en cualquier aspecto.
No quisiera tropezar, más de lo que quizá ya hice, por lo que me despido recomendando la lectura de los Cucos.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Booktrailer de novela Boceto de mar ennegrecido
https://youtu.be/ZnEm2BzAyyc
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miércoles, 8 de abril de 2015
Boceto de mar ennegrecido
Link de mi novela:
http://es.scribd.com/doc/261314809/Boceto-de-Mar-Ennegrecido#scribd
Boceto de mar ennegrecido es el hilarante esbozo de un absurdo paisaje detectivesco trazado desde la irónica lectura de la tradición literaria. Jonás Suárez, profesor de preparatoria y aspirante a novelista, desaparece misteriosamente. Carmen Garza, estudiante de sociología con experiencia en investigación académica, es contratada para encontrarlo. La pesquisa descubrirá los secretos vicios de un sistema: desde la cofradía del sindicato escolar hasta el sabotaje de una investigación científica sobre los búhos.
Jonás Suárez desafía la lógica artificiosa del género policial para exhibir una auténtica poética literaria que hace del escritor un “artista del vivir”. Si la novela policial pone de manifiesto la imposibilidad de descifrar el enigma que es la existencia, Boceto de mar ennegrecido demostrará, con humor descabellado, lo contrario: la posibilidad de perderse y encontrarse. Aquí, cada pista es el fragmento de un mundo inasible donde se articula improvisadamente la política, la literatura y la realidad. Jonás Suárez se pierde y, en el periplo de su búsqueda, los lectores encontramos, con un poco de astucia y ahogados en un mar de risa, a Abraham Sánchez.
ISAURA CONTRERAS RÍOS.
http://es.scribd.com/doc/261314809/Boceto-de-Mar-Ennegrecido#scribd
Boceto de mar ennegrecido es el hilarante esbozo de un absurdo paisaje detectivesco trazado desde la irónica lectura de la tradición literaria. Jonás Suárez, profesor de preparatoria y aspirante a novelista, desaparece misteriosamente. Carmen Garza, estudiante de sociología con experiencia en investigación académica, es contratada para encontrarlo. La pesquisa descubrirá los secretos vicios de un sistema: desde la cofradía del sindicato escolar hasta el sabotaje de una investigación científica sobre los búhos.
Jonás Suárez desafía la lógica artificiosa del género policial para exhibir una auténtica poética literaria que hace del escritor un “artista del vivir”. Si la novela policial pone de manifiesto la imposibilidad de descifrar el enigma que es la existencia, Boceto de mar ennegrecido demostrará, con humor descabellado, lo contrario: la posibilidad de perderse y encontrarse. Aquí, cada pista es el fragmento de un mundo inasible donde se articula improvisadamente la política, la literatura y la realidad. Jonás Suárez se pierde y, en el periplo de su búsqueda, los lectores encontramos, con un poco de astucia y ahogados en un mar de risa, a Abraham Sánchez.
ISAURA CONTRERAS RÍOS.
lunes, 17 de noviembre de 2014
El pueblo silencioso en "La dictadura perfecta"
En la película "La dictadura perfecta" dirigida por Luis Estrada aparecen, tan grotescos y cínicos como en la realidad, casi todos los poderes: representantes de diferentes partidos y grandes empresarios, entre los que se encuentran los de la industria de las telecomunicaciones, la droga y principalmente de los medios masivos, cuyo influjo en la vida nacional es para nuestra desgracia casi omnipresente. Casi todos los poderes aparecen representados, menos uno, el más importante y ciertamente el más difícil de representar: el pueblo.
Si bien es cierto que el pueblo es muy variado cultural y sobre todo políticamente, también es cierto que se ha hecho notar siempre, sobre todo en los últimos meses; tan es así que los otros poderes, que ejercen su dominación sobre él, siempre hacen todo lo posible por adormecerlo, como quien trata de controlar a una bestia salvaje. Pareciera incluso que el director tiene la misma intención al no mostrarlo nunca a pesar de que el abuso que sufre es el tema principal. Esta es sin duda otra razón por la cual Televisa colaboró intensamente en esta película: ellos son los grandes triunfadores y el pueblo el gran derrotado, cuya actitud es pasiva. Pero, aunque así parece haber sido, ¿realmente no puede cambiar la situación? Por supuesto que sí.
Ya han ocurrido cambios radicales en la historia del pueblo mexicano y de cualquier otro, y parece que nos encontramos en uno de esos momentos. Las reformas estructurales que los gobiernos y los partidos, obedeciendo a los grandes capitalistas nacionales y extranjeros, han aprobado y están aplicando con variada fortuna, a la par que la brutal represión a la gente organizada, en su mayoría estudiantes y profesores, ha generado una indignación inaudita que se manifiesta en cada vez más implacables protestas, protestas que pueden no sólo incomodar a estos poderes y a parte de la población, sino que incluso pueden derrocar el régimen. Esto no sale en el cine ni en la tele, pero está en las calles.
Si bien es cierto que el pueblo es muy variado cultural y sobre todo políticamente, también es cierto que se ha hecho notar siempre, sobre todo en los últimos meses; tan es así que los otros poderes, que ejercen su dominación sobre él, siempre hacen todo lo posible por adormecerlo, como quien trata de controlar a una bestia salvaje. Pareciera incluso que el director tiene la misma intención al no mostrarlo nunca a pesar de que el abuso que sufre es el tema principal. Esta es sin duda otra razón por la cual Televisa colaboró intensamente en esta película: ellos son los grandes triunfadores y el pueblo el gran derrotado, cuya actitud es pasiva. Pero, aunque así parece haber sido, ¿realmente no puede cambiar la situación? Por supuesto que sí.
Ya han ocurrido cambios radicales en la historia del pueblo mexicano y de cualquier otro, y parece que nos encontramos en uno de esos momentos. Las reformas estructurales que los gobiernos y los partidos, obedeciendo a los grandes capitalistas nacionales y extranjeros, han aprobado y están aplicando con variada fortuna, a la par que la brutal represión a la gente organizada, en su mayoría estudiantes y profesores, ha generado una indignación inaudita que se manifiesta en cada vez más implacables protestas, protestas que pueden no sólo incomodar a estos poderes y a parte de la población, sino que incluso pueden derrocar el régimen. Esto no sale en el cine ni en la tele, pero está en las calles.
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miércoles, 22 de enero de 2014
El sabio peripatético no está exento de conturbaciones, pero las modera.
XII
Michel de Montaigne
XII
Michel de Montaigne
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domingo, 1 de diciembre de 2013
1968, resignación o resurrección
En mi experiencia, y creo que en la de muchos mexicanos, cuando se recuerda el 68 necesariamente se habla de la masacre del 2 de octubre y prácticamente sólo eso, sin ahondar mucho.
Esto nos genera, lógicamente, una actitud de enojo y tristeza que hace que mucha gente prefiera evadir el tema, como el de otras tragedias que se van olvidando. Otros salen a las calles o de diversas maneras expresan su repudio a la represión estudiantil siempre latente.
Sin embargo, ¿eso es todo?, ¿insultar a los poderosos de antes y ahora, hacer pintas y carteles, ponernos "de pechito" muy cristianamente, flagelarnos, hacer altares y tzompantlis, idolatrar a los sobrevivientes, despreciar a quienes no se unen a este ritual? ¿No hubo otra cosa en 1968 en México, como parte del clima que venía de Praga y París? ¿Qué querían las víctimas, lograron algo además de ser sacrificados? Más aún, ¿cómo podemos recuperar lo que dejaron inconcluso ahora y resucitar la revolución en este siglo?
Esto nos genera, lógicamente, una actitud de enojo y tristeza que hace que mucha gente prefiera evadir el tema, como el de otras tragedias que se van olvidando. Otros salen a las calles o de diversas maneras expresan su repudio a la represión estudiantil siempre latente.
Sin embargo, ¿eso es todo?, ¿insultar a los poderosos de antes y ahora, hacer pintas y carteles, ponernos "de pechito" muy cristianamente, flagelarnos, hacer altares y tzompantlis, idolatrar a los sobrevivientes, despreciar a quienes no se unen a este ritual? ¿No hubo otra cosa en 1968 en México, como parte del clima que venía de Praga y París? ¿Qué querían las víctimas, lograron algo además de ser sacrificados? Más aún, ¿cómo podemos recuperar lo que dejaron inconcluso ahora y resucitar la revolución en este siglo?
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sábado, 16 de noviembre de 2013
lunes, 1 de julio de 2013
Textos de la presentación del libro "Grietas" de Abraham Sánchez Guevara
28 de junio de 2013
Biblioteca Iberoamericana, México, D.F.
Laura Elisa Vizcaíno es doctorante en letras latinoamericanas en la UNAM, anteriormente realizó la maestría en letras mexicanas en la misma Universidad y la licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Sus tesis y trabajos académicos simpre la han llevado al estudio y reflexión del género de la minificción, lo que abarca la mitad de su cerebro y la otra mitad lo ocupa la creación de minificciones, las cuales ha publicado en páginas de internet y en algunas revistas y antologías de México y Sudamerica. Su tiempo libre también está dividido entre la danza, la alimentación del blog Ficción Mínima, y los talleres virtuales de Ficticia editorial.
Al hablar de una obra en conjunto, a mí me dan unas ganas enormes de desmenuzarla, de recorrerla, escudriñarla y entender el modo cómo está construida. Es así como me doy cuenta de algo muy interesante que tiene que ver con una construcción que habla de la Destrucción. Ahora que tengan el libro en sus manos se darán cuenta, primero, del título Grietas que ya alude a una hendidura, y para rematar está el epígrafe que parece un umbral incitando a la Destrucción, es de Vicente Huidobro y dice así:
“Destruir es fácil, lo difícil es construir. ¡Qué disparate! La verdad es que es más fácil construir que destruir; trata de destruir en el hombre la idea de patria, de religión, de familia, trata de destruir cualquiera idea, cualquier costumbre, y verás si hay algo más difícil”.
Además de esta provocación a la Destrucción hay un texto intermedio del mismo autor Sánchez Guevara, es sumamente breve y dice:
La perfección de los otros
Un día todo empezó a ir perfecto según yo-otros. Mi música de verdad les gustaba a otros, sobre todo a ella, al grado de que la ponía casi diario y se extasiaba al oírla. Mis textos se editaron en todo el mundo. Casi todos mis alumnos apreciaban mi clase y eran participativos y lectores. Etcétera. Entonces lo destruí todo. (32)
Es por estos aspectos que llego a la necesidad de preguntarme: ¿qué hace el autor para hablar de Destrucción, además del título y el epígrafe del libro? Para responderlo, me voy planteando varias hipótesis, y al final me quedaron cinco respuestas.
1.- Uno de los modos del autor para hablar de Destrucción es tratar ciertos temas de manera crítica y satírica, dejando en ridículo a la sociedad, la burocracia y cualquier tipo de convención. Por ejemplo, en el cuento “Anticenicienta” (empezando por el título), hay una burla, un ataque claro, y podría decir que una ganas de Destrucción hacia los roles mediocres de la mujer. Cito una pequeña parte: “En fin, después de algunos novios y muchas frustraciones, se casó. Logró salir de la casa donde su madrastra y hermanastras la oprimían. Ahora, bueno, seguiría haciendo el quehacer, pero al menos no la humillarían, y lo haría por alguien a quien amaba”. (23). Remarco esa parte cómica. Es chistoso el tono coloquial que utiliza el autor ante una situación ridícula e irremediable, que es seguir haciendo el quehacer cual Cenicienta. En el ridículo de la protagonista, está la intención de destruir esos roles arcaicos de la mujer.
2.- Otro modo que utiliza el autor para hablar de Destrucción son ciertos recursos de escritura, lejanos al canon y de toda convención literaria. Incluso, uno se pregunta si estarían permitidos en épocas antiguas. Por ejemplo el título del último cuento reza así: “Sesión apocalíptica muajaja”. O el final del cuento “Nacimiento”, cuya última línea dice: “aquí el lector que lo desee continuará el relato...” (14). O en “La conferencia de Pepito Pérez”: eghhhhhhhhhhhhhhiiiiiitooooooooooooooooooooo (61, ruido metalero). En estos casos, donde hasta la tipografía llama la atención, parece haber una forma de destruir y burlarse también de las formas rígidas de escritura, del acartonamiento que encarcela y no permite la libre expresión del autor, este acartonamiento es evidentemente destruido por el autor de Grietas.
3.- Otro modo de Destrucción que es demasiado claro es la crítica evidente hacia las religiones. La religión es vista como otra institución que acartona y aprisiona, por lo tanto también es atacada, burlada y satirizada. Por ejemplo, en el cuento “Las reliquias”:
“Como es sabido, las reliquias de los santos son muy apreciadas, por lo que varios del cristiano pueblo ansiaban la muerte del fraile, para así poder tener alguna parte de su cuerpo. Algunos de los frailes de su mismo convento fueron los primeros en emprender la labor de ayudar a este hombre a encontrarse con Dios. (16)
La sátira es entendida como un modo de mostrar las ineptitudes del ser humano. Y me parece que en este caso es claro y funcional el modo de reprobar e intentar destruir los errores de la sociedad y de la religión.
4. Otro aspecto que me hace percibir la Destrucción son los temas concretos de la muerte, lo oscuro, alimañas, vampiros (temas plásticos: seres desmembrados), pero también están los temas abstractos como la hipocresía, las mentiras y la violencia. No creo que estos temas busquen destruir, pero sí hablan de la Destrucción.
5.- Y por último, un asunto que también tiene que ver con romper los acartonamientos literarios y que tiene que ver con el lenguaje. El tono de estos cuentos utiliza un lenguaje natural y puro, un lenguaje neto sin pretensión alguna. Este último punto me interesa bastante. Y este tipo de lenguaje me ayuda a encontrar un narrador que juega, se divierte y se burla, de tantas leyes, instituciones, como del lenguaje o de la literatura en sí. Al final queda un sabor de boca de libertad y desfachatez. Y un narrador tan sincero y sencillo como un niño. Para explicar esto último quiero dar tres ejemplos:
-“Legada”: De pronto, cuando los vagones abren sus puertas en una estación, entra un olor a carne asada. Inevitablemente, empiezan a salivar. Sí, incluso las vegetarianas. (15)
-“Carta desde el futuro”: Hasta que llegaba el momento en que el agua les llegaba a la altura de la nariz y ya no podían respirar, o un tiburón se los comía, como de hecho le sucedió a un primo. (30)
-“Milagros de Nuestr@ Señor (A)”: Escuché metal y la ouija me dijo que efectivamente había un mensaje para mí: debía combatir el cristianismo, uno de los verdaderos males de esta tierra. Cené cereal con leche, me puse mi pijama y dormí, para al día siguiente emprender mi misión. (58)
Como lectora, no puedo evitar sonreír ante un personaje irónico y tan desenmascarado que escucha metal, juega la ouija, y después cena cereal con leche y se pone su pijama. Pero una vez más, se trata de un lenguaje que trata temas desagradables con sencillez y calma. Este tipo de lenguaje tan natural, construye personajes que a diferencia de lo que conocemos, aquí no usan máscara, aquí son libres y no pretenden ser otra cosa más que lo que son.
Por mi gusto personal hacia la brevedad encontré un texto que llamó mi atención no sólo por lo pequeñito, sino también por la contundencia de sus palabras. Lo leí varias veces porque la extensión me lo permitía, pero también porque encontraba algo fascinante en él. Y llegué a la conclusión de que éste es un ejemplo microscópico (desde mi punto de vista) de toda la obra de Grietas. Se titula “Fenómenos” y dice así:
Llegó el día en que, del mismo modo en que cualquiera podía tener acceso a un automóvil, internet y teléfono celular, muchísimos podían tener un cuerpo de modelo sin mayor esfuerzo. Pero él no quiso transformarse, aunque fuera fácil y aceptado: siguió con su cuerpo, bastante imperfecto. Llegó a conocer poquísima gente que no se hubiera sometido a esos cambios, y un día, conoció a una mujer así, y caminaron juntos, como dos fenómenos de debilidad y fealdad primitiva, en las calles pobladas de músculos. (22)
¿Por qué digo que este ejemplo es una muestra microscópica de toda la obra? Porque aquí encontré, por ejemplo, la crítica a la sociedad que es constante en todo el libro, y que en este caso critica a la masa que hace lo mismo que los otros. Después hay una variante que rompe con lo típico y monótono que en este caso son dos personajes fenómenos que se encuentran y van juntos, contracorriente. Por último un final, desde mi punto de vista muy literario, que termina en una estampa o una imagen sencilla, este modo de finalizar, también es muy común en todos los cuentos, pero además de la imagen, las palabras que la construyen son contundentes y fuertes: no dejan de criticar a la sociedad musculosa y no dejan de ser expresiones puras.
Y por supuesto, este también es un ejemplo de la Destrucción porque aquí no hay protagonistas heroicos ni musculosos, sino fenómenos. Los fenómenos que están al margen son los protagonistas ejemplares.
Por último, como lectora no me queda más que un antojo por la Destrucción, lo desacartonado y el desenmascaramiento.
*
Iliana Guajardo Sepúlveda estudió la licenciatura en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ejerció la docencia por 17 años y desarrolló los oficios de escritora y editora. Ha publicado libros de texto para diversos grados y niveles educativos, así como ensayo, relato, aforismo y notas de divulgación científica. Como músico ha participado en ensables de música barroca, sefardí, celta y grupos de trova.
Por su mediocridad, la humanidad no merece
a uno solo de sus héroes.
Pero, por sus grandes momentos, los merece a todos.
I. Sepúlveda
The old fashion way: speak the truth
and let the hurt feelings fall where they may.
Proverbio inglés
Desde Sesión apocalíptica, su anterior libro, Abraham Sánchez Guevara nos hizo partícipes de su habilidad para desmenuzar el instante y perseguir la interioridad de los personajes. Nos había invitado a ver atisbos del mundo, con mirada atenta y humor negro.
Ahora, en Grietas, asistimos de nuevo a ese espacio en su mente que, con excelente simultaneidad, observa desde palco y escena. Es común encontrar escritos donde lo relatado sea observado desde fuera (y generalmente desde arriba, pues comúnmente se acepta que el retratista es intelectual y espiritualmente superior al retratado, simplemente por haber notado el momento y haber elaborado dicho retrato –no quiere decir que el retratado no se percatara, sólo se sabe que no lo relató).
Pero en la obra de Abraham Sánchez no ocurre esto. Nuestro autor logra un delicado balance, consiguiendo la sensación de que, al menos en literatura, no sólo es válido ser juez y parte, sino que hay cierto imperativo ético en ello. No se le siente metafísicamente desligado de sus personajes, fundamentalmente porque, más allá de su capacidad de empatía, mantiene la plena conciencia de su irrenunciable humanidad.
De este modo, sin pretensiones narcisistas ni poses de visionario, nos hace sentir la cotidianidad y profunda normalidad que permean la existencia tanto de un vampiro como de un ama de casa que dilapida su vida mientras sueña que es un personaje de cuento. Seres en apariencia disímiles (al grado incluso de poder cuestionar la existencia de uno de ellos mientras no nos cabe la menor duda de la existencia del otro) nos muestran aspectos del ser humano. Esto nos hace comprender que, más allá de si podemos o no asimilar formalmente la existencia de un ser fantástico como el vampiro, o entidades que mantienen la incógnita de si son extraterrestres o deidades (como MROG o FNTAGN) todo lo retratado son aspectos del humano mismo, captados no sólo con el humor negro característico, sino con gran mordacidad y un fuerte, profundo eco, pues sin pena alguna nos deja ver cómo lo humano resuena en su interior, sea o no parte de su individualidad concreta.
Aún mucho más analítico y fluido en esta nueva obra, Sánchez Guevara nos señala tanto la necesidad de mantenernos en nuestros procesos vitales, sin ansiar necesariamente el punto de llegada (momento en que sólo quedaría destruir todo lo ganado, con tal de poder continuar viviendo, es decir, avanzando nuevamente), como la de deshacernos de patrones de comportamiento cuyo problema no es que nos hagan caer en errores, sino reincidir hasta la náusea.
Estudioso de múltiples culturas y amante de ciencias y artes, incorpora a su obra todo aquello con lo que entra en contacto. Puede sentirse el hálito tanto del Tao como de la sabiduría Lakota en su visión no del mundo sino de la Tierra, la naturaleza, el universo, el todo, y cómo la humanidad se ha divorciado y alejado de ello, es decir, de su propio ser.
No sataniza, por ejemplo, a la tecnología, sino que señala el triste uso al que la reducimos. Capta, como si fuera algo simple, cómo la humanidad no logra estar a la altura de sus propios avances, pues las carencias éticas, existenciales y espirituales la hunden hasta la verdadera estatura que tiene nuestra inteligencia. No es culpa de la especie humana, ella sólo es como es. Lo curioso es que se haya sentido tan superior a sí misma que, el alto contraste generado entre su autoimagen y su ser real, la haga caer en una severa depresión. Este estado de ánimo debería disiparse al aceptarnos tal cual somos (incluyendo nuestra inhabilidad para alcanzar nuestros propios ideales). Es tan estéril enojarse con la montaña porque no está en su naturaleza tener alas y volar como golondrina, como deprimirse porque la humanidad sea como es.
Abraham Sánchez nos recuerda que no somos la cúspide de la cadena evolutiva sino un eslabón más, y nos ayuda a querer desear que el próximo eslabón llegue a existir y sea más apto para coexistir consigo mismo y su ser natural.
Resulta, por tanto, no sólo interesante sino benéfico entrar en contacto con la obra aquí comentada. Nos señala tantos vicios de comportamiento, tanta costumbre nociva, esa mentalidad nuestra alienada hasta el absurdo, que funciona como una alarma. Seguramente el autor mantiene la esperanza de que dicha alarma active nuestras mentes, nos saque de la apatía, el ostracismo, el estatismo, el egocentrismo y la mediocridad… Y comencemos a hacer lo que haría todo ser vivo: moverse, aprender… vivir.
Pero, como señala elocuentemente en uno de sus relatos, desde el futuro que ha acontecido en nuestro presente, esa esperanza es una telita pequeña que no alcanza a cobijarnos. Posiblemente en un futuro cercano (dicen en la ONU que en menos de 30 años, vayamos nosotros a saber) la crecida del océano, mientras busca dónde acomodar toda el agua de los glaciares polares, se lleve lo que queda de esa telita… Y los tiburones nos coman a todos, mientras miramos absortos nuestro celular.
Biblioteca Iberoamericana, México, D.F.
Laura Elisa Vizcaíno es doctorante en letras latinoamericanas en la UNAM, anteriormente realizó la maestría en letras mexicanas en la misma Universidad y la licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Sus tesis y trabajos académicos simpre la han llevado al estudio y reflexión del género de la minificción, lo que abarca la mitad de su cerebro y la otra mitad lo ocupa la creación de minificciones, las cuales ha publicado en páginas de internet y en algunas revistas y antologías de México y Sudamerica. Su tiempo libre también está dividido entre la danza, la alimentación del blog Ficción Mínima, y los talleres virtuales de Ficticia editorial.
Al hablar de una obra en conjunto, a mí me dan unas ganas enormes de desmenuzarla, de recorrerla, escudriñarla y entender el modo cómo está construida. Es así como me doy cuenta de algo muy interesante que tiene que ver con una construcción que habla de la Destrucción. Ahora que tengan el libro en sus manos se darán cuenta, primero, del título Grietas que ya alude a una hendidura, y para rematar está el epígrafe que parece un umbral incitando a la Destrucción, es de Vicente Huidobro y dice así:
“Destruir es fácil, lo difícil es construir. ¡Qué disparate! La verdad es que es más fácil construir que destruir; trata de destruir en el hombre la idea de patria, de religión, de familia, trata de destruir cualquiera idea, cualquier costumbre, y verás si hay algo más difícil”.
Además de esta provocación a la Destrucción hay un texto intermedio del mismo autor Sánchez Guevara, es sumamente breve y dice:
La perfección de los otros
Un día todo empezó a ir perfecto según yo-otros. Mi música de verdad les gustaba a otros, sobre todo a ella, al grado de que la ponía casi diario y se extasiaba al oírla. Mis textos se editaron en todo el mundo. Casi todos mis alumnos apreciaban mi clase y eran participativos y lectores. Etcétera. Entonces lo destruí todo. (32)
Es por estos aspectos que llego a la necesidad de preguntarme: ¿qué hace el autor para hablar de Destrucción, además del título y el epígrafe del libro? Para responderlo, me voy planteando varias hipótesis, y al final me quedaron cinco respuestas.
1.- Uno de los modos del autor para hablar de Destrucción es tratar ciertos temas de manera crítica y satírica, dejando en ridículo a la sociedad, la burocracia y cualquier tipo de convención. Por ejemplo, en el cuento “Anticenicienta” (empezando por el título), hay una burla, un ataque claro, y podría decir que una ganas de Destrucción hacia los roles mediocres de la mujer. Cito una pequeña parte: “En fin, después de algunos novios y muchas frustraciones, se casó. Logró salir de la casa donde su madrastra y hermanastras la oprimían. Ahora, bueno, seguiría haciendo el quehacer, pero al menos no la humillarían, y lo haría por alguien a quien amaba”. (23). Remarco esa parte cómica. Es chistoso el tono coloquial que utiliza el autor ante una situación ridícula e irremediable, que es seguir haciendo el quehacer cual Cenicienta. En el ridículo de la protagonista, está la intención de destruir esos roles arcaicos de la mujer.
2.- Otro modo que utiliza el autor para hablar de Destrucción son ciertos recursos de escritura, lejanos al canon y de toda convención literaria. Incluso, uno se pregunta si estarían permitidos en épocas antiguas. Por ejemplo el título del último cuento reza así: “Sesión apocalíptica muajaja”. O el final del cuento “Nacimiento”, cuya última línea dice: “aquí el lector que lo desee continuará el relato...” (14). O en “La conferencia de Pepito Pérez”: eghhhhhhhhhhhhhhiiiiiitooooooooooooooooooooo (61, ruido metalero). En estos casos, donde hasta la tipografía llama la atención, parece haber una forma de destruir y burlarse también de las formas rígidas de escritura, del acartonamiento que encarcela y no permite la libre expresión del autor, este acartonamiento es evidentemente destruido por el autor de Grietas.
3.- Otro modo de Destrucción que es demasiado claro es la crítica evidente hacia las religiones. La religión es vista como otra institución que acartona y aprisiona, por lo tanto también es atacada, burlada y satirizada. Por ejemplo, en el cuento “Las reliquias”:
“Como es sabido, las reliquias de los santos son muy apreciadas, por lo que varios del cristiano pueblo ansiaban la muerte del fraile, para así poder tener alguna parte de su cuerpo. Algunos de los frailes de su mismo convento fueron los primeros en emprender la labor de ayudar a este hombre a encontrarse con Dios. (16)
La sátira es entendida como un modo de mostrar las ineptitudes del ser humano. Y me parece que en este caso es claro y funcional el modo de reprobar e intentar destruir los errores de la sociedad y de la religión.
4. Otro aspecto que me hace percibir la Destrucción son los temas concretos de la muerte, lo oscuro, alimañas, vampiros (temas plásticos: seres desmembrados), pero también están los temas abstractos como la hipocresía, las mentiras y la violencia. No creo que estos temas busquen destruir, pero sí hablan de la Destrucción.
5.- Y por último, un asunto que también tiene que ver con romper los acartonamientos literarios y que tiene que ver con el lenguaje. El tono de estos cuentos utiliza un lenguaje natural y puro, un lenguaje neto sin pretensión alguna. Este último punto me interesa bastante. Y este tipo de lenguaje me ayuda a encontrar un narrador que juega, se divierte y se burla, de tantas leyes, instituciones, como del lenguaje o de la literatura en sí. Al final queda un sabor de boca de libertad y desfachatez. Y un narrador tan sincero y sencillo como un niño. Para explicar esto último quiero dar tres ejemplos:
-“Legada”: De pronto, cuando los vagones abren sus puertas en una estación, entra un olor a carne asada. Inevitablemente, empiezan a salivar. Sí, incluso las vegetarianas. (15)
-“Carta desde el futuro”: Hasta que llegaba el momento en que el agua les llegaba a la altura de la nariz y ya no podían respirar, o un tiburón se los comía, como de hecho le sucedió a un primo. (30)
-“Milagros de Nuestr@ Señor (A)”: Escuché metal y la ouija me dijo que efectivamente había un mensaje para mí: debía combatir el cristianismo, uno de los verdaderos males de esta tierra. Cené cereal con leche, me puse mi pijama y dormí, para al día siguiente emprender mi misión. (58)
Como lectora, no puedo evitar sonreír ante un personaje irónico y tan desenmascarado que escucha metal, juega la ouija, y después cena cereal con leche y se pone su pijama. Pero una vez más, se trata de un lenguaje que trata temas desagradables con sencillez y calma. Este tipo de lenguaje tan natural, construye personajes que a diferencia de lo que conocemos, aquí no usan máscara, aquí son libres y no pretenden ser otra cosa más que lo que son.
Por mi gusto personal hacia la brevedad encontré un texto que llamó mi atención no sólo por lo pequeñito, sino también por la contundencia de sus palabras. Lo leí varias veces porque la extensión me lo permitía, pero también porque encontraba algo fascinante en él. Y llegué a la conclusión de que éste es un ejemplo microscópico (desde mi punto de vista) de toda la obra de Grietas. Se titula “Fenómenos” y dice así:
Llegó el día en que, del mismo modo en que cualquiera podía tener acceso a un automóvil, internet y teléfono celular, muchísimos podían tener un cuerpo de modelo sin mayor esfuerzo. Pero él no quiso transformarse, aunque fuera fácil y aceptado: siguió con su cuerpo, bastante imperfecto. Llegó a conocer poquísima gente que no se hubiera sometido a esos cambios, y un día, conoció a una mujer así, y caminaron juntos, como dos fenómenos de debilidad y fealdad primitiva, en las calles pobladas de músculos. (22)
¿Por qué digo que este ejemplo es una muestra microscópica de toda la obra? Porque aquí encontré, por ejemplo, la crítica a la sociedad que es constante en todo el libro, y que en este caso critica a la masa que hace lo mismo que los otros. Después hay una variante que rompe con lo típico y monótono que en este caso son dos personajes fenómenos que se encuentran y van juntos, contracorriente. Por último un final, desde mi punto de vista muy literario, que termina en una estampa o una imagen sencilla, este modo de finalizar, también es muy común en todos los cuentos, pero además de la imagen, las palabras que la construyen son contundentes y fuertes: no dejan de criticar a la sociedad musculosa y no dejan de ser expresiones puras.
Y por supuesto, este también es un ejemplo de la Destrucción porque aquí no hay protagonistas heroicos ni musculosos, sino fenómenos. Los fenómenos que están al margen son los protagonistas ejemplares.
Por último, como lectora no me queda más que un antojo por la Destrucción, lo desacartonado y el desenmascaramiento.
*
Iliana Guajardo Sepúlveda estudió la licenciatura en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ejerció la docencia por 17 años y desarrolló los oficios de escritora y editora. Ha publicado libros de texto para diversos grados y niveles educativos, así como ensayo, relato, aforismo y notas de divulgación científica. Como músico ha participado en ensables de música barroca, sefardí, celta y grupos de trova.
Por su mediocridad, la humanidad no merece
a uno solo de sus héroes.
Pero, por sus grandes momentos, los merece a todos.
I. Sepúlveda
The old fashion way: speak the truth
and let the hurt feelings fall where they may.
Proverbio inglés
Desde Sesión apocalíptica, su anterior libro, Abraham Sánchez Guevara nos hizo partícipes de su habilidad para desmenuzar el instante y perseguir la interioridad de los personajes. Nos había invitado a ver atisbos del mundo, con mirada atenta y humor negro.
Ahora, en Grietas, asistimos de nuevo a ese espacio en su mente que, con excelente simultaneidad, observa desde palco y escena. Es común encontrar escritos donde lo relatado sea observado desde fuera (y generalmente desde arriba, pues comúnmente se acepta que el retratista es intelectual y espiritualmente superior al retratado, simplemente por haber notado el momento y haber elaborado dicho retrato –no quiere decir que el retratado no se percatara, sólo se sabe que no lo relató).
Pero en la obra de Abraham Sánchez no ocurre esto. Nuestro autor logra un delicado balance, consiguiendo la sensación de que, al menos en literatura, no sólo es válido ser juez y parte, sino que hay cierto imperativo ético en ello. No se le siente metafísicamente desligado de sus personajes, fundamentalmente porque, más allá de su capacidad de empatía, mantiene la plena conciencia de su irrenunciable humanidad.
De este modo, sin pretensiones narcisistas ni poses de visionario, nos hace sentir la cotidianidad y profunda normalidad que permean la existencia tanto de un vampiro como de un ama de casa que dilapida su vida mientras sueña que es un personaje de cuento. Seres en apariencia disímiles (al grado incluso de poder cuestionar la existencia de uno de ellos mientras no nos cabe la menor duda de la existencia del otro) nos muestran aspectos del ser humano. Esto nos hace comprender que, más allá de si podemos o no asimilar formalmente la existencia de un ser fantástico como el vampiro, o entidades que mantienen la incógnita de si son extraterrestres o deidades (como MROG o FNTAGN) todo lo retratado son aspectos del humano mismo, captados no sólo con el humor negro característico, sino con gran mordacidad y un fuerte, profundo eco, pues sin pena alguna nos deja ver cómo lo humano resuena en su interior, sea o no parte de su individualidad concreta.
Aún mucho más analítico y fluido en esta nueva obra, Sánchez Guevara nos señala tanto la necesidad de mantenernos en nuestros procesos vitales, sin ansiar necesariamente el punto de llegada (momento en que sólo quedaría destruir todo lo ganado, con tal de poder continuar viviendo, es decir, avanzando nuevamente), como la de deshacernos de patrones de comportamiento cuyo problema no es que nos hagan caer en errores, sino reincidir hasta la náusea.
Estudioso de múltiples culturas y amante de ciencias y artes, incorpora a su obra todo aquello con lo que entra en contacto. Puede sentirse el hálito tanto del Tao como de la sabiduría Lakota en su visión no del mundo sino de la Tierra, la naturaleza, el universo, el todo, y cómo la humanidad se ha divorciado y alejado de ello, es decir, de su propio ser.
No sataniza, por ejemplo, a la tecnología, sino que señala el triste uso al que la reducimos. Capta, como si fuera algo simple, cómo la humanidad no logra estar a la altura de sus propios avances, pues las carencias éticas, existenciales y espirituales la hunden hasta la verdadera estatura que tiene nuestra inteligencia. No es culpa de la especie humana, ella sólo es como es. Lo curioso es que se haya sentido tan superior a sí misma que, el alto contraste generado entre su autoimagen y su ser real, la haga caer en una severa depresión. Este estado de ánimo debería disiparse al aceptarnos tal cual somos (incluyendo nuestra inhabilidad para alcanzar nuestros propios ideales). Es tan estéril enojarse con la montaña porque no está en su naturaleza tener alas y volar como golondrina, como deprimirse porque la humanidad sea como es.
Abraham Sánchez nos recuerda que no somos la cúspide de la cadena evolutiva sino un eslabón más, y nos ayuda a querer desear que el próximo eslabón llegue a existir y sea más apto para coexistir consigo mismo y su ser natural.
Resulta, por tanto, no sólo interesante sino benéfico entrar en contacto con la obra aquí comentada. Nos señala tantos vicios de comportamiento, tanta costumbre nociva, esa mentalidad nuestra alienada hasta el absurdo, que funciona como una alarma. Seguramente el autor mantiene la esperanza de que dicha alarma active nuestras mentes, nos saque de la apatía, el ostracismo, el estatismo, el egocentrismo y la mediocridad… Y comencemos a hacer lo que haría todo ser vivo: moverse, aprender… vivir.
Pero, como señala elocuentemente en uno de sus relatos, desde el futuro que ha acontecido en nuestro presente, esa esperanza es una telita pequeña que no alcanza a cobijarnos. Posiblemente en un futuro cercano (dicen en la ONU que en menos de 30 años, vayamos nosotros a saber) la crecida del océano, mientras busca dónde acomodar toda el agua de los glaciares polares, se lleve lo que queda de esa telita… Y los tiburones nos coman a todos, mientras miramos absortos nuestro celular.
jueves, 6 de junio de 2013
Al estudiante
Sé que a veces preferirías salir
o estar en tu casa jugando videojuegos.
Sé que no es fácil.
Tal vez falta amor
o no ha podido salir.
Quizá debes trabajar, mantener hijos,
una abuela enferma
o sobrevivir a padres tiranos.
Quizá caíste un día en un hoyo
que te llevó a otro mundo,
como Alicia.
Pero cuando te veo sonreír por una chispa,
provocada por un texto o un comentario,
cuando te veo esforzarte por escribir una frase,
superando la pereza y el tedio,
por expresar una idea,
por entender una metáfora o una oración rebuscada,
cuando veo que hay algo en ti que lucha para que crezcas,
que intenta romper yugos,
que desmiente las estadísticas de este infierno de Dante,
de crueldad, abuso y estupidez,
cuando eso ocurre
salgo alegre del salón
y sé que vale la pena luchar
contra los esbirros
que en la misma escuela tienen el poder.
Abraham Sánchez Guevara
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jueves, 23 de mayo de 2013
Caminos
El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del Genio.
William Blake
¿Se podrá buscar un perfeccionamiento genial, de forma que, obviamente, no siga caminos trazados por otros, pero construya a partir de la experiencia sin perder por ello la espontaneidad?
William Blake
¿Se podrá buscar un perfeccionamiento genial, de forma que, obviamente, no siga caminos trazados por otros, pero construya a partir de la experiencia sin perder por ello la espontaneidad?
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miércoles, 13 de marzo de 2013
Escuela
Escuela. Manicomio. Asilo. Reclusorio. Iglesia. Fábrica.
En alguno de estos lugares estaremos condenados hasta morir.
Los de arriba, desde la torre, vigilan los que consideran su propiedad, juegan al ajedrez sin saber muchas veces que son jugados a su vez por alguien más. Están fascinados por estar en la torre idolatrada y harían cualquier cosa, o casi, por permanecer ahí. Es la prioridad de su existencia. Son los más ingenuos porque, siendo igual de esclavos, creen que no lo son.
Los de en medio son considerados, igual que los de abajo, propiedad de los de arriba, pero deben creer que tienen muchas posibilidades de subir hasta la torre. Con esta promesa pueril se consigue que realicen el trabajo más sucio, que no es recoger basura o excremento, sino encargarse del sometimiento de los de abajo y desplazar a sus iguales para evitar que le den a otro su codiciado ascenso. Por este trabajo reciben algunos privilegios y migajas, que aumentan entre mejor lo realicen.
Algunos quieren ser redentores y, aunque su intención es noble, suelen caer muy pronto en la corrupción más grande: aparentar ser enemigos de los de arriba, aparentar, incluso ante sí mismos, querer derrocar la torre y las instalaciones de sometimiento e irse colocando en realidad en esa estructura o en otra, esencialmente igual.
Los de en medio pueden todavía hacer conciencia de que también están abajo y son utilizados, de que la torre no debe ser idolatrada, sino derrocada poco a poco y día con día, y aliarse con los de más abajo sin detentar el poder sobre ellos, sino apoyándolos con recursos, como la educación rebelde, y aprendiendo también de ellos muchas cosas que ni imaginaban.
Los de abajo son los despreciados de todos, hasta de sí mismos. Son los que mantienen el mundo como es. Todos sabemos que son las víctimas aunque muchos justifiquen su situación. Pero son también los peores verdugos al seguir manteniendo a los de arriba y a este sistema. Hace mucho que se dijo que de ellos depende el sistema de opresión (y por ende, la liberación): si ellos no sirvieran, los de arriba no tendrían ninguna riqueza ni poder. Hace mucho que se dijo que sólo de ellos (no de alguien de arriba o de un ser imaginario) depende su liberación.
También a los de abajo se les ha hecho creer que pueden ascender haciendo trabajos sucios, empezando por ser seres abyectos, siervos sumisos. Desprecian a los que son como ellos, temen participar en rebeliones con sus pares porque el castigo puede ser incluso la muerte suya o de sus seres queridos. Sin embargo hay quienes se rebelan con valor y astucia, no para ascender a una torre, sino para derrocarla, y en los hechos han logrado desmantelar muchas instalaciones e incluso crear espacios de libertad y prosperidad real y colectiva. Muchos de estos proyectos fracasan, sin embargo el solo hecho de haber logrado mermar al sistema, de haber logrado la solidaridad humana, hace de estas vidas las más valiosas de todas.
En alguno de estos lugares estaremos condenados hasta morir.
Los de arriba, desde la torre, vigilan los que consideran su propiedad, juegan al ajedrez sin saber muchas veces que son jugados a su vez por alguien más. Están fascinados por estar en la torre idolatrada y harían cualquier cosa, o casi, por permanecer ahí. Es la prioridad de su existencia. Son los más ingenuos porque, siendo igual de esclavos, creen que no lo son.
Los de en medio son considerados, igual que los de abajo, propiedad de los de arriba, pero deben creer que tienen muchas posibilidades de subir hasta la torre. Con esta promesa pueril se consigue que realicen el trabajo más sucio, que no es recoger basura o excremento, sino encargarse del sometimiento de los de abajo y desplazar a sus iguales para evitar que le den a otro su codiciado ascenso. Por este trabajo reciben algunos privilegios y migajas, que aumentan entre mejor lo realicen.
Algunos quieren ser redentores y, aunque su intención es noble, suelen caer muy pronto en la corrupción más grande: aparentar ser enemigos de los de arriba, aparentar, incluso ante sí mismos, querer derrocar la torre y las instalaciones de sometimiento e irse colocando en realidad en esa estructura o en otra, esencialmente igual.
Los de en medio pueden todavía hacer conciencia de que también están abajo y son utilizados, de que la torre no debe ser idolatrada, sino derrocada poco a poco y día con día, y aliarse con los de más abajo sin detentar el poder sobre ellos, sino apoyándolos con recursos, como la educación rebelde, y aprendiendo también de ellos muchas cosas que ni imaginaban.
Los de abajo son los despreciados de todos, hasta de sí mismos. Son los que mantienen el mundo como es. Todos sabemos que son las víctimas aunque muchos justifiquen su situación. Pero son también los peores verdugos al seguir manteniendo a los de arriba y a este sistema. Hace mucho que se dijo que de ellos depende el sistema de opresión (y por ende, la liberación): si ellos no sirvieran, los de arriba no tendrían ninguna riqueza ni poder. Hace mucho que se dijo que sólo de ellos (no de alguien de arriba o de un ser imaginario) depende su liberación.
También a los de abajo se les ha hecho creer que pueden ascender haciendo trabajos sucios, empezando por ser seres abyectos, siervos sumisos. Desprecian a los que son como ellos, temen participar en rebeliones con sus pares porque el castigo puede ser incluso la muerte suya o de sus seres queridos. Sin embargo hay quienes se rebelan con valor y astucia, no para ascender a una torre, sino para derrocarla, y en los hechos han logrado desmantelar muchas instalaciones e incluso crear espacios de libertad y prosperidad real y colectiva. Muchos de estos proyectos fracasan, sin embargo el solo hecho de haber logrado mermar al sistema, de haber logrado la solidaridad humana, hace de estas vidas las más valiosas de todas.
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jueves, 22 de noviembre de 2012
Asesores fascistoides
Asesores de tesis (y profesores) fascistas que practican interrogatorios en lugar de diálogos, que imponen formas de pensar en lugar de enseñarlas y aprender de otras, que se conciben a sí mismos como instrumentos de las instituciones y del sistema, al que le vendieron su vida a cambio de dinero, prestigio y poder, y no conciben que haya personas en una universidad que no hagan lo mismo.
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viernes, 3 de agosto de 2012
Resurrection
Halford
I`m digging deep inside my soul
To bring myself out of this God-damned hole
I rid the demons from my heart
And found the truth was with me from the start
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I walked alone into a Fight
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I`ve faced the things I`ve said and done
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
http://www.youtube.com/watch?v=RtP4K8ihe3g
I`m digging deep inside my soul
To bring myself out of this God-damned hole
I rid the demons from my heart
And found the truth was with me from the start
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I walked alone into a Fight
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I`ve faced the things I`ve said and done
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
http://www.youtube.com/watch?v=RtP4K8ihe3g
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jueves, 14 de junio de 2012
Breve reseña de Política del rebelde de Michel Onfray
Con el pensamiento integral característico que conjunta ética, estética y política, Michel Onfray presenta este Tratado de resistencia e insumisión. Describe la realidad social como el infierno de Dante, aunque dividido en menos círculos: condenados, réprobos y explotados, donde prácticamente todos los habitantes del planeta ocupamos un lugar, con la alta posibilidad de cambiar de círculo e incluso conocer los tres, por lo general hacia lo más profundo.
Esta cartografía infernal, ya en sí subversiva por eludir ilusiones capitalistas de supuesta libertad y privilegios (adquiridos o prometidos) de ciertos sectores, por ver la realidad como es en términos sociales y contra la amnesia dominante, antecede a sus propuestas, de las cuales distingo las siguientes.
1) El individuo como ser irreductible, que remite a un cuerpo y es capaz de ejercer una política subversiva, no enajenada por rechazar ser Hombre (con sus implicaciones eurocéntrica, adulta y masculina excluyentes), sujeto (que está sujeto a determinadas leyes y que puede actuar sólo en esos límites impuestos u "otorgados") y persona (máscara del individuo). El individuo es lo que las ideologías quieren controlar, son los que se organizan para rebelarse, por interés suyo y de otros, más allá de conceptos gregaristas negadores de individuos en aras de una mayoría abstracta o de un rebaño manipulable, como pueblo, raza, etc.
2) El individuo rebelde pratica la política hedonista porque no acepta ser privado del goce de vivir, hacer gozar, descansar, convivir, estar solo, pensar por cuenta propia, crear, etcétera. Dado que el capitalismo y otros sistemas de dominación imponen la ascesis y el sufrimiento por la fuerza y a través de propaganda (que opera en todos los lugares, en el trabajo, la escuela, la familia y la iglesia) para considerarlos estados virtuosos, el rebelde lucha de varias formas para acabar o disminuir este sufrimiento completamente innecesario.
Como hedonista, no está desencantado del mundo. Conoce el infierno, pero posee su jardín y sabe que puede hacerlo prosperar.
3) El individuo, por supuesto, se organiza con otros individuos para la lucha, pues sabe que es una experiencia vital y que muchas veces si actuara solo, sería derrotado rápidamente por la bestia del sistema. El rebelde puede verse obligado a trabajar, pero no colabora con el sistema cuando no es necesario para él, cuando sólo contribuiría al fortalecimiento de la dominación. Se mantiene en la izquierda, evadiendo izquierdas ilusorias y burguesas que sí colaboran y pactan con los explotadores (también eso ocurre con la caridad de alguna manera). No se deja engañar por promesas mezquinas de ascensos y puestos de dominación para ser criados más cercanos de tiranos. Y, aunque cuida su integridad, tampoco se deja amedrentar por figuras solemnes (en realidad ridículas) de autoridad, infiernos ficticios o por no poder acceder a los premios de las mascotas obedientes.
Al final habla de algunas formas de rebelión organizada, como el sindicalismo revolucionario, la huelga, el ludismo, el obstruccionismo, el boicot o el sabotaje.
4) El poder no se concentra en el soberano, el capitalista o sus funcionarios. Está diseminado, en un campo energizado. Por eso ejerce el fascismo como lo conocemos, pero también los microfascismos en todos los espacios y relaciones que puede. Por eso las fuerzas rebeldes no pueden esperar a tomar el gobierno del Estado o los medios capitalistas, aunque sin duda es deseable, siempre y cuando no se reestablezca una élite. Los rebeldes toman el poder, su poder, en toda oportunidad, socavan el funcionamiento del sistema y organizan pequeñas, medianas o grandes rebeliones.
5) Aunque ateo, Onfray describe una "mística de izquierda" (de hecho la mística ha sido marginada por las religiones oficiales, como pasó con Juan de la Cruz), que está en consonancia con la importancia vital de la ética y la estética. Invita a una estética generalizada, a una escultura de sí mismo, a hacer de la vida una obra de arte. La política, por supuesto, se mezcla en esta dinámica porque, de no hacerlo, concibe estos campos como separados, genera contradicciones y debilita a los individuos, volviéndolos sólo instrumentos eficaces. "La mística [dice] conviene a las ideas que, según el principio nietzscheano, habitan las cimas, donde el aire es frío, vivo y cortante, donde no se temen las virtudes del viento de invierno, el rigor y la rareza, es decir, los valores que importan." (p. 125) Lo humorístico que caracteriza al cinismo filosófico y a la crítica no niega lo sublime de un pensamiento que aspira a esas cumbres, de un esfuerzo que valga la pena.
6) Invita a los rebeldes del nuevo siglo a retomar al Mayo del 68, que tomó las calles y las universidades, que buscaba la democratización y la solidaridad de estudiantes con trabajadores y que fue reprimido, sancionado o trivializado por el sistema. De esa represión (que en México se padeció mucho más a pesar de haber sido menos radical el movimiento) e intento de desacreditación a partir de los errores y las mentiras, se reforzó el conservadurismo, y de esa trivialización, se gestó el pensamiento único, débil y banal de la sociedad de consumo que hoy impera pregonando un falso hedonismo de la insatisfacción. Contra esto y el colaboracionismo de "intelectuales" defensores del sistema, la continuación de la organización del 68. En México, a mi parecer, lo mismo que en otras partes del mundo, por fin esto está sucediendo, y con mayor fuerza a pesar de las "profecías" derrotistas del neoliberalismo.
Retoma las vidas e ideas de Blanqui, Nietzsche, Diógenes, Proudhon, Antelme, Foucault, Deleuze, Pelloutier, Bourdieu y Marx, entre otros, aunque criticando mucho a este último.
Esta cartografía infernal, ya en sí subversiva por eludir ilusiones capitalistas de supuesta libertad y privilegios (adquiridos o prometidos) de ciertos sectores, por ver la realidad como es en términos sociales y contra la amnesia dominante, antecede a sus propuestas, de las cuales distingo las siguientes.
1) El individuo como ser irreductible, que remite a un cuerpo y es capaz de ejercer una política subversiva, no enajenada por rechazar ser Hombre (con sus implicaciones eurocéntrica, adulta y masculina excluyentes), sujeto (que está sujeto a determinadas leyes y que puede actuar sólo en esos límites impuestos u "otorgados") y persona (máscara del individuo). El individuo es lo que las ideologías quieren controlar, son los que se organizan para rebelarse, por interés suyo y de otros, más allá de conceptos gregaristas negadores de individuos en aras de una mayoría abstracta o de un rebaño manipulable, como pueblo, raza, etc.
2) El individuo rebelde pratica la política hedonista porque no acepta ser privado del goce de vivir, hacer gozar, descansar, convivir, estar solo, pensar por cuenta propia, crear, etcétera. Dado que el capitalismo y otros sistemas de dominación imponen la ascesis y el sufrimiento por la fuerza y a través de propaganda (que opera en todos los lugares, en el trabajo, la escuela, la familia y la iglesia) para considerarlos estados virtuosos, el rebelde lucha de varias formas para acabar o disminuir este sufrimiento completamente innecesario.
Como hedonista, no está desencantado del mundo. Conoce el infierno, pero posee su jardín y sabe que puede hacerlo prosperar.
3) El individuo, por supuesto, se organiza con otros individuos para la lucha, pues sabe que es una experiencia vital y que muchas veces si actuara solo, sería derrotado rápidamente por la bestia del sistema. El rebelde puede verse obligado a trabajar, pero no colabora con el sistema cuando no es necesario para él, cuando sólo contribuiría al fortalecimiento de la dominación. Se mantiene en la izquierda, evadiendo izquierdas ilusorias y burguesas que sí colaboran y pactan con los explotadores (también eso ocurre con la caridad de alguna manera). No se deja engañar por promesas mezquinas de ascensos y puestos de dominación para ser criados más cercanos de tiranos. Y, aunque cuida su integridad, tampoco se deja amedrentar por figuras solemnes (en realidad ridículas) de autoridad, infiernos ficticios o por no poder acceder a los premios de las mascotas obedientes.
Al final habla de algunas formas de rebelión organizada, como el sindicalismo revolucionario, la huelga, el ludismo, el obstruccionismo, el boicot o el sabotaje.
4) El poder no se concentra en el soberano, el capitalista o sus funcionarios. Está diseminado, en un campo energizado. Por eso ejerce el fascismo como lo conocemos, pero también los microfascismos en todos los espacios y relaciones que puede. Por eso las fuerzas rebeldes no pueden esperar a tomar el gobierno del Estado o los medios capitalistas, aunque sin duda es deseable, siempre y cuando no se reestablezca una élite. Los rebeldes toman el poder, su poder, en toda oportunidad, socavan el funcionamiento del sistema y organizan pequeñas, medianas o grandes rebeliones.
5) Aunque ateo, Onfray describe una "mística de izquierda" (de hecho la mística ha sido marginada por las religiones oficiales, como pasó con Juan de la Cruz), que está en consonancia con la importancia vital de la ética y la estética. Invita a una estética generalizada, a una escultura de sí mismo, a hacer de la vida una obra de arte. La política, por supuesto, se mezcla en esta dinámica porque, de no hacerlo, concibe estos campos como separados, genera contradicciones y debilita a los individuos, volviéndolos sólo instrumentos eficaces. "La mística [dice] conviene a las ideas que, según el principio nietzscheano, habitan las cimas, donde el aire es frío, vivo y cortante, donde no se temen las virtudes del viento de invierno, el rigor y la rareza, es decir, los valores que importan." (p. 125) Lo humorístico que caracteriza al cinismo filosófico y a la crítica no niega lo sublime de un pensamiento que aspira a esas cumbres, de un esfuerzo que valga la pena.
6) Invita a los rebeldes del nuevo siglo a retomar al Mayo del 68, que tomó las calles y las universidades, que buscaba la democratización y la solidaridad de estudiantes con trabajadores y que fue reprimido, sancionado o trivializado por el sistema. De esa represión (que en México se padeció mucho más a pesar de haber sido menos radical el movimiento) e intento de desacreditación a partir de los errores y las mentiras, se reforzó el conservadurismo, y de esa trivialización, se gestó el pensamiento único, débil y banal de la sociedad de consumo que hoy impera pregonando un falso hedonismo de la insatisfacción. Contra esto y el colaboracionismo de "intelectuales" defensores del sistema, la continuación de la organización del 68. En México, a mi parecer, lo mismo que en otras partes del mundo, por fin esto está sucediendo, y con mayor fuerza a pesar de las "profecías" derrotistas del neoliberalismo.
Retoma las vidas e ideas de Blanqui, Nietzsche, Diógenes, Proudhon, Antelme, Foucault, Deleuze, Pelloutier, Bourdieu y Marx, entre otros, aunque criticando mucho a este último.
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domingo, 8 de abril de 2012
Confesión de Giordano Bruno
“Me equivoqué creyendo que podría pedirle a la Iglesia que combatiese un sistema de superstición, de ignorancia, de violencia. Erraba, ¿cómo creí que podría reformar la condición humana con ayuda de este o aquel príncipe? He visto a todos esos dirigentes, qué mortificación. Enrique III de Francia: sangre, Isabel de Inglaterra: sangre, Rodolfo II de Habsburgo: sangre. Para colmo, el monarca que cree alzarse como el más alto de todos. Esta noche veo en esta sala sangre. Qué desespero pedirle al que tiene el poder que reforme el poder, qué ingenuidad. Si queréis mi confesión aquí la tenéis. Es la confesión de una derrota.”
Giordano Bruno, dir. Giuliano Montaldo, 1973.
Giordano Bruno, dir. Giuliano Montaldo, 1973.
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martes, 27 de marzo de 2012
Adivina a qué libros pertenecen estas ilustraciones :)






La primera imagen de esta entrada es de Abraham Sánchez Guevara, las últimas de Gustave Doré y de John Flaxman
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