Hoy estamos tan acostumbrados a preguntar a los expertos sobre casi cualquier tema, que tenemos temor de dar un paso por nuestra propia cuenta. Sin embargo, los autodidactas, entre otros, han tomado la impopular decisión de recorrer por sí mismos un camino diferente. Creo que es San Juan de la Cruz a quien se le debe el siguiente consejo: para llegar a un punto desconocido es necesario tomar el camino que no se conoce. Hacer lo contrario, es decir, tomar el camino conocido, no encierra demasiada virtud. El autodidacta lo sabe ya que en infinidad de ocasiones invierte mucho tiempo descubriendo lo que otros ya descubrieron (el autodidacta se ahorcará con el hilo negro). No obstante, sabe también que su paciencia podría llevarlo a terrenos no pisados antes por ninguna imaginación. Novalis lo explicaba de este modo: “Un autodidacta tiene la gran ventaja, a pesar de todas las imperfecciones de su saber, de que cada idea nueva de la que se apodera entra inmediatamente en relación con el resto de sus conocimientos e ideas, mezclándose con el todo y dando así lugar a combinaciones originales y a muchos nuevos descubrimientos”. Es confortable saber que la opinión de dos autodidactas acerca de un mismo tema difícilmente será la misma: su opinión, al menos, no será guiada por el programa de una institución ni por ninguna otra convención académica.
Los autodidactas no son colegas como suelen serlo los abogados o los médicos, sino una suerte de anacoretas que viven alejados de los centros organizados del saber. Su ambición se reduce a la de cualquier hombre curioso a quien le interesa el conocimiento. No quiero decir que el autodidacta carezca de método (inductivo, racional, lógico o como quiera llamársele) ni que se desinterese por los descubrimientos de las instituciones universitarias, científicas, etcétera; más bien se dedica a la ambiciosa tarea de conocer, hasta donde le es posible, el mundo que lo rodea, por su propia cuenta.
(...)
Guillermo Fadanelli
sábado, 31 de julio de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
Trono de sangre
¡Qué extraños son los hombres! Tienen miedo de observar el fondo de su propia alma.
Akira Kurosawa
Akira Kurosawa
domingo, 18 de julio de 2010
Fragmentos de De la naturaleza de las cosas
la naturaleza del ánimo debe ser corpórea, ya que los dardos y choques corpóreos la hacen sufrir.
como (...) la tenuidad del alma está hecha de cuerpos diminutos y de principio mucho menores que los del líquido humor del agua, o de las nubes, o el humo (...), ahora, pues, que miras que el agua o el licor se derraman por todas partes cuando los vasos se agitan, y pues la niebla y el humo se disipan en el aire: yo creo que el alma también se pierde en el viento y perece en tiempo mucho menor y se disuelve con mayor rapidez en los cuerpos primeros, después que se ha escapado abandonando los miembros del hombre.
(...)
Y siendo así que la mente es una parte del hombre que permanece fija en un sitio determinado, tal como las orejas y los ojos y los otros sentidos que gobiernan la vida, y puesto que la mano, o un ojo, o la nariz no pueden, separadas de nosotros, sentir ni ser por ellas mismas, mas, al contrario, son absorbidas en muy pequeño tiempo, del mismo modo el ánimo es incapaz de existir por sí mismo, separado del cuerpo, y del mismo hombre, que es, por asi decirlo, como su envase, o algo por el estilo que quieras tú imaginar más ligado con él, y que dé idea de su íntima conexión.
Finalmente, las facultades vitales del cuerpo y del ánimo prevalecen y gozan de vida, unidas entre sí: en efecto, sin el cuerpo, aislada, la naturaleza del ánimo no puede realizar por sí misma movimientos vitales, ni tampoco el cuerpo durar y hacer uso de los sentidos, privado del alma.
(...)
Además, si el alma fuera de naturaleza inmortal y se introdujera en el cuerpo de los que nacen, ¿por qué no podemos hacer memoria de la vida anterior ni conservamos recuerdo de los sucesos? Porque, si la facultad del ánimo se muda hasta el extremo de perder la memoria de las cosas pasadas, ello no anda muy lejos, en mi opinión, de la muerte; y así es preciso decir que ha muerto la que hubo antes, y la que es ahora, ahora ha sido creada.
(...)
Finalmente, parece ya el colmo de lo ridículo que estén las almas atentas a los ayuntamientos de Venus y al parto de las bestias, y que, las inmortales, en número innumerable, estén esperando cuerpos mortales, y que disputen entre ellas con grande algarabía quién será la más digna de entrar primero: a no ser que tengan las almas pactos de tal manera arreglados, que, la que primero llegue volando, es la que entra primero, para que no haya violencias ni desacuerdos.
En fin, en el éter no puede estar un árbol, ni en la mar profunda subsistir las nubes. Los peces no viven en los surcos, la sangre no se encuentra en el bosuqe, ni la savia en las peñas. Se ha fijado y dispuesto un lugar para que cada cosa crezca y habite. De la misma manera, la naturaleza del ánimo no puede organizarse sola sin el cuerpo, ni tampoco estar lejos de la sangre y los nervios. (...) Porque, juntar lo mortal a lo eterno, y pensar que pueden sentir a una y obrar de común acuerdo, es un disparate.
(...)después de la muerte, no hay nada temible para nosotros, ni puede fraguarse desdicha para quien ya no existe, ni le importa a él haber nacido en una u otra época
(...)
¿Cuál es tu gran desdicha, oh mortal, para que te abandones sin medida a las penas y al llanto? ¿Por qué lloras y lamentas la muerte? Si tu vida pasada hasta el momento fue grata, si ni un solo placer se te ha escapado ni perdido de balde como lo que se confía a un vaso agrietado, ¿por qué no te retiras de la vida como lo haría un convidado satisfecho y, con espíritu ecuánime, te acoges, oh insensato, al seguro reposo? Y si por el contrario todos los placeres se te fueron de la mano y la vida te es una carga, ¿para qué buscas acumular lo que terminará otra vez en desdicha y perecerá sin provecho, en vez de ponerle fin a la vida y al sufrimiento?
Lucrecio
como (...) la tenuidad del alma está hecha de cuerpos diminutos y de principio mucho menores que los del líquido humor del agua, o de las nubes, o el humo (...), ahora, pues, que miras que el agua o el licor se derraman por todas partes cuando los vasos se agitan, y pues la niebla y el humo se disipan en el aire: yo creo que el alma también se pierde en el viento y perece en tiempo mucho menor y se disuelve con mayor rapidez en los cuerpos primeros, después que se ha escapado abandonando los miembros del hombre.
(...)
Y siendo así que la mente es una parte del hombre que permanece fija en un sitio determinado, tal como las orejas y los ojos y los otros sentidos que gobiernan la vida, y puesto que la mano, o un ojo, o la nariz no pueden, separadas de nosotros, sentir ni ser por ellas mismas, mas, al contrario, son absorbidas en muy pequeño tiempo, del mismo modo el ánimo es incapaz de existir por sí mismo, separado del cuerpo, y del mismo hombre, que es, por asi decirlo, como su envase, o algo por el estilo que quieras tú imaginar más ligado con él, y que dé idea de su íntima conexión.
Finalmente, las facultades vitales del cuerpo y del ánimo prevalecen y gozan de vida, unidas entre sí: en efecto, sin el cuerpo, aislada, la naturaleza del ánimo no puede realizar por sí misma movimientos vitales, ni tampoco el cuerpo durar y hacer uso de los sentidos, privado del alma.
(...)
Además, si el alma fuera de naturaleza inmortal y se introdujera en el cuerpo de los que nacen, ¿por qué no podemos hacer memoria de la vida anterior ni conservamos recuerdo de los sucesos? Porque, si la facultad del ánimo se muda hasta el extremo de perder la memoria de las cosas pasadas, ello no anda muy lejos, en mi opinión, de la muerte; y así es preciso decir que ha muerto la que hubo antes, y la que es ahora, ahora ha sido creada.
(...)
Finalmente, parece ya el colmo de lo ridículo que estén las almas atentas a los ayuntamientos de Venus y al parto de las bestias, y que, las inmortales, en número innumerable, estén esperando cuerpos mortales, y que disputen entre ellas con grande algarabía quién será la más digna de entrar primero: a no ser que tengan las almas pactos de tal manera arreglados, que, la que primero llegue volando, es la que entra primero, para que no haya violencias ni desacuerdos.
En fin, en el éter no puede estar un árbol, ni en la mar profunda subsistir las nubes. Los peces no viven en los surcos, la sangre no se encuentra en el bosuqe, ni la savia en las peñas. Se ha fijado y dispuesto un lugar para que cada cosa crezca y habite. De la misma manera, la naturaleza del ánimo no puede organizarse sola sin el cuerpo, ni tampoco estar lejos de la sangre y los nervios. (...) Porque, juntar lo mortal a lo eterno, y pensar que pueden sentir a una y obrar de común acuerdo, es un disparate.
(...)después de la muerte, no hay nada temible para nosotros, ni puede fraguarse desdicha para quien ya no existe, ni le importa a él haber nacido en una u otra época
(...)
¿Cuál es tu gran desdicha, oh mortal, para que te abandones sin medida a las penas y al llanto? ¿Por qué lloras y lamentas la muerte? Si tu vida pasada hasta el momento fue grata, si ni un solo placer se te ha escapado ni perdido de balde como lo que se confía a un vaso agrietado, ¿por qué no te retiras de la vida como lo haría un convidado satisfecho y, con espíritu ecuánime, te acoges, oh insensato, al seguro reposo? Y si por el contrario todos los placeres se te fueron de la mano y la vida te es una carga, ¿para qué buscas acumular lo que terminará otra vez en desdicha y perecerá sin provecho, en vez de ponerle fin a la vida y al sufrimiento?
Lucrecio
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Fragmentos de De la vida bienaventurada
II. (1) No van tan bien las cosas humanas que sea lo mejor lo que agrade a los más; la turba es argumento de lo peor. Busquemos, por consiguiente, qué es lo mejor que ha de hacerse, y no lo que es más acostumbrado; y qué es lo que nos coloca en posesión de la felicidad eterna y no lo que agrada al vulgo, que es pésimo interprete de la verdad. Y llamo vulgo tanto a los que usan clámide como corona, porque no miro al color de los vestidos con que están vestidos los cuerpos.
III. (1) Busquemos un bien, que no lo sea tan sólo en la apariencia, sino sólido, igual y más hermoso por dentro; saquémosle de lo hondo. No está muy lejos; se encontrará; tan sólo es necesario saber a dónde se ha de extender la mano.
IX. (4) Preguntas: ¿qué buscas en la virtud? A ella misma. Porque no hay nada mejor y ella misma es su precio.
XIV. (1) quienes entregaron la supremacía al placer, carecieron de ambos (de la virtud y del placer), porque pierden la virtud y no son ellos los que tienen a la voluptuosidad, sino ésta a ellos, y se atormentan cuando les falta y se asfixian con su abundancia: si los abandona, son desgraciados y aún más si los abruma, como los que navegan por el mar de las Sirtes, que tan pronto se encuentran en seco como a punto de zozobrar por las corrientes. (...) así el que sigue a la voluptuosidad, pospone todas las cosas, descuida la libertad que es la primera, sacrificándola al vientre, y no se compra los placeres sino que se vende a ellos.
XXI. (2) Dice (el filósofo) que todo esto se ha de despreciar no para no tenerlo, sino para no tenerlo con preocupación; no echa estas cosas de sí, pero sigue tranquilo cuando se van.
XXIII (1) Deja, pues, de prohibir a los filósofos el dinero; nadie condenará a pobreza la sabiduría. Tendrá el filósofo copiosos bienes, pero ni quitados a nadie, ni manchados con sangre ajena, obtenidos sin injuria de nadie ni ganancias sórdidas
(2) El sabio no apartará de sí la benignidad de la fortuna, y del patrimonio honradamente adquirido ni se gloriará ni se avergonzará.
(5) Tendrá el bolsillo fácil, pero no roto, para que de él salgan muchas cosas sin que se caiga ninguna.
XXVI. (4) De nada estoy más convencido que de no doblegar a vuestras opiniones los actos de mi vida; soltad por todas partes vuestras acostumbradas palabras: no pensaré que injuriáis, sino que estáis balbuceando como niños desgraciados. (...) Vuestra opinión no me afecta por mí, sino por vosotros, porque odiar a los que reprenden y zaherir a la virtud es renegar de toda buena esperanza.
XXVII. (1) He aquí que Sócrates, desde aquella cárcel que purificó al entrar haciéndola más honorable que toda curia, grita: "¿Qué locura es esta, qué naturaleza es esta, enemiga de los dioses y de los hombres, que infama la virtud y viola lo sagrado con palabras malignas? Si podéis, alabad a los buenos, si no, dejadlos por lo menos; y si os agrada ejercer esta tétrica licencia, atacaos los unos a los otros. Pues cuando os enfurecéis contra el cielo, no digo que hacéis un sacrilegio, sino que perdéis el tiempo. (...) Nadie conoce mejor la dureza del pedernal como el que le hiere. (...) Lo que ataca a cosas firmes e inexpugnables ejerce su fuerza en mal suyo. Buscad, por tanto, una materia blanda y que ceda para clavar en ella vuestros dardos."
(4) ¿Es que estáis desocupados para escudriñar los males ajenos y censurar a los demás? "¿Por qué este filósofo habita con más holgura? ¿Por qué este otro cena más copiosamente?" Observáis los granos ajenos vosotros que estáis llenos de muchas úlceras. Es como si alguien hiciera irrisión de los lunares y verrugas de los cuerpos más hermosos cuando a él se lo come la más asquerosa sarna.
Séneca
III. (1) Busquemos un bien, que no lo sea tan sólo en la apariencia, sino sólido, igual y más hermoso por dentro; saquémosle de lo hondo. No está muy lejos; se encontrará; tan sólo es necesario saber a dónde se ha de extender la mano.
IX. (4) Preguntas: ¿qué buscas en la virtud? A ella misma. Porque no hay nada mejor y ella misma es su precio.
XIV. (1) quienes entregaron la supremacía al placer, carecieron de ambos (de la virtud y del placer), porque pierden la virtud y no son ellos los que tienen a la voluptuosidad, sino ésta a ellos, y se atormentan cuando les falta y se asfixian con su abundancia: si los abandona, son desgraciados y aún más si los abruma, como los que navegan por el mar de las Sirtes, que tan pronto se encuentran en seco como a punto de zozobrar por las corrientes. (...) así el que sigue a la voluptuosidad, pospone todas las cosas, descuida la libertad que es la primera, sacrificándola al vientre, y no se compra los placeres sino que se vende a ellos.
XXI. (2) Dice (el filósofo) que todo esto se ha de despreciar no para no tenerlo, sino para no tenerlo con preocupación; no echa estas cosas de sí, pero sigue tranquilo cuando se van.
XXIII (1) Deja, pues, de prohibir a los filósofos el dinero; nadie condenará a pobreza la sabiduría. Tendrá el filósofo copiosos bienes, pero ni quitados a nadie, ni manchados con sangre ajena, obtenidos sin injuria de nadie ni ganancias sórdidas
(2) El sabio no apartará de sí la benignidad de la fortuna, y del patrimonio honradamente adquirido ni se gloriará ni se avergonzará.
(5) Tendrá el bolsillo fácil, pero no roto, para que de él salgan muchas cosas sin que se caiga ninguna.
XXVI. (4) De nada estoy más convencido que de no doblegar a vuestras opiniones los actos de mi vida; soltad por todas partes vuestras acostumbradas palabras: no pensaré que injuriáis, sino que estáis balbuceando como niños desgraciados. (...) Vuestra opinión no me afecta por mí, sino por vosotros, porque odiar a los que reprenden y zaherir a la virtud es renegar de toda buena esperanza.
XXVII. (1) He aquí que Sócrates, desde aquella cárcel que purificó al entrar haciéndola más honorable que toda curia, grita: "¿Qué locura es esta, qué naturaleza es esta, enemiga de los dioses y de los hombres, que infama la virtud y viola lo sagrado con palabras malignas? Si podéis, alabad a los buenos, si no, dejadlos por lo menos; y si os agrada ejercer esta tétrica licencia, atacaos los unos a los otros. Pues cuando os enfurecéis contra el cielo, no digo que hacéis un sacrilegio, sino que perdéis el tiempo. (...) Nadie conoce mejor la dureza del pedernal como el que le hiere. (...) Lo que ataca a cosas firmes e inexpugnables ejerce su fuerza en mal suyo. Buscad, por tanto, una materia blanda y que ceda para clavar en ella vuestros dardos."
(4) ¿Es que estáis desocupados para escudriñar los males ajenos y censurar a los demás? "¿Por qué este filósofo habita con más holgura? ¿Por qué este otro cena más copiosamente?" Observáis los granos ajenos vosotros que estáis llenos de muchas úlceras. Es como si alguien hiciera irrisión de los lunares y verrugas de los cuerpos más hermosos cuando a él se lo come la más asquerosa sarna.
Séneca
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jueves, 8 de julio de 2010
Caminos (Las enseñanzas de don Juan)
Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada. Sólo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición. Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta (...): ¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. (...) ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.
Carlos Castaneda, Las enseñanzas de don Juan, México, F.C.E., 2004, p. 149-150.
Para don Juan, hay 4 enemigos del "hombre de conocimiento": el miedo, la claridad, el poder y la vejez.
Carlos Castaneda, Las enseñanzas de don Juan, México, F.C.E., 2004, p. 149-150.
Para don Juan, hay 4 enemigos del "hombre de conocimiento": el miedo, la claridad, el poder y la vejez.
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Wildest Dreams
IRON MAIDEN
[Smith / Harris]
I'm gonna organize some changes in my life
I'm gonna exorcise the demons of my past
I'm gonna take the car and hit the open road
I'm feeling ready to just open up and go
And I just feel I can be anything
That all I might ever wish to be
And fantasize just what I want to be
Make my wildest dreams come true
I'm on my way
Out on my own again
I'm on my way
Out on the road again
When I remember back to how that things just used to be
And I was stuck inside a shroud of misery
I felt I'd disappeared so deep inside myself
I couldn't find a way to break away my hell
When I'm feeling down and low
I vow I'll never be the same again
I just remember what I am
And visualize just what I'm gonna be
I'm on my way
Out on my own again
I'm on my way
Out on the road again
I'm on my way
Out on my own again
I'm on my way
I'm gonna breakaway
[Smith / Harris]
I'm gonna organize some changes in my life
I'm gonna exorcise the demons of my past
I'm gonna take the car and hit the open road
I'm feeling ready to just open up and go
And I just feel I can be anything
That all I might ever wish to be
And fantasize just what I want to be
Make my wildest dreams come true
I'm on my way
Out on my own again
I'm on my way
Out on the road again
When I remember back to how that things just used to be
And I was stuck inside a shroud of misery
I felt I'd disappeared so deep inside myself
I couldn't find a way to break away my hell
When I'm feeling down and low
I vow I'll never be the same again
I just remember what I am
And visualize just what I'm gonna be
I'm on my way
Out on my own again
I'm on my way
Out on the road again
I'm on my way
Out on my own again
I'm on my way
I'm gonna breakaway
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viernes, 18 de junio de 2010
Una causa de la desdicha de la gente
He descubierto que toda la desdicha de los hombres proviene de una sola cosa, que es no saber permanecer en reposo, dentro de una habitación.
Blaise Pascal
Blaise Pascal
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sábado, 22 de mayo de 2010
Crítica de la ortodoxia en Shrek
Shrek, como todos los que la hayan visto habrán notado, es una inversión de muchos valores ortodoxos: el ogro que no es cruel, el príncipe vil o la princesa que a veces es fea.
El que un dragón pueda tener sentimientos y además sean hermosos, es algo completamente inconcebible para una mentalidad ortodoxa. El dragón era un símbolo del demonio en la Edad Media, aunque ya queda muy poco de eso. La explicación de la maldad del dragón en la película, es psicológica: es un ser que pide amor y, como no lo tiene, es agresivo. Algo parecido al caso del mismo Shrek. Cuando la dragona recibe la ternura del Burro, cambia totalmente, y ayuda al Burro y a Shrek. La escena en la que entra a la iglesia rompiendo el enorme vitral justo en la misa de la boda de los príncipes, es de un simbolismo bastante transgresor. Genial. Y luego se come al príncipe sin más, y devuelve la corona...
Además, en el pantano de Shrek se hace una fiesta al terminar esta lucha, en un mundo donde no hay símbolos de verticalidad como los que se imponen en la sociedad humana, gobernada por el príncipe. Los excluídos (los personajes de cuentos de hadas) ahora han excluído a los humanos, que son de lo más estúpidos, viles y manipulables (lo que mejor representa eso es cuando los sirvientes del príncipe le enseñan letreros al pueblo para que éste sepa qué debe hacer o decir). Cuando Shrek y el Burro llegan por primera vez al país del príncipe, lo encuentran vacío y, tras apretar un botón, un mecanismo de muñequitos que representan la sociedad les da la bienvenida. Esta sociedad de juguete es perfectamente armónica, como el príncipe quisiera que fuera, y como quiere hacerle creer a todos. Esto me recuerda a las celebraciones que se hacen en las escuelas o a los días conmemorativos de las naciones, donde las autoridades se esmeran en que participe la mayor cantidad de gente posible en este teatro donde siempre se habla de felicidad, igualdad, democracia, etc., y cuyo objetivo real es afirmar que las cosas están como deben estar bajo el mando de quienes deben estar, y quien no opine del mismo modo, es un enemigo público de la paz y la supuesta fraternidad humana.
Lo que criticaría de esta película sería que "lo feo" de los ogros consiste en tener rasgos no afilados, es decir, en no conformar el estereotipo de la belleza blanca. Esto es racista, aunque de algún modo tenían que representar "lo feo" de modo que los espectadores lo comprendieran. Lo mismo sucede con el hecho de que el príncipe sea bajito, aunque es una metáfora, pero no deja de ser una metáfora discriminadora. También me parece cursi y absurdo que los dos protagonistas encuentren una pareja con la que sean muy felices prácticamente al mismo tiempo, y que esto casi siempre sea condición para la alegria.
Uno de los clímax (hay obras que tienen varios clímax) es cuando la princesa insiste en ver el rostro de quien la rescató del dragón y finalmente concluye que todo ese episodio fue un error. Ella estaba repitiendo la historia de la princesa en un castillo encantado custodiado por un dragón, que es rescatada, pero el resto de la historia ya no la repitió, y ciertamente hubiera sido muy infeliz si la hubiera repetido. En varias ocasiones, cuando ve que la realidad no sigue al relato que ella conoce de lo que "debe ser", se niega a enfrentar la realidad (la de que ella también es ogra o de que ama a un ogro) y prefiere obedecer y tratar de seguir, a pesar de que sabe que es una mentira, el relato que le impusieron. Sucede exactamente lo mismo con muchísima gente, pues somos educados en una cultura, con relatos y metarrelatos "correctos" o simplemente "únicos", con un pensamiento sumiso y cobarde, vengativo o ambicioso. Y por supuesto, ingenuo, pues nos hace desear ideas que o no se realizan, o si se realizan son monstruosas. Por eso Shrek desecha (de una manera poco agradable...) las páginas de un libro que cuenta esta historia encarceladora.
En la segunda parte esto se enriquece en la crítica a la sociedad capitalista frívola simbolizada principalmente en el Hada Madrina, sobre todo cuando renuncian a ser "bellos" al final.
El que un dragón pueda tener sentimientos y además sean hermosos, es algo completamente inconcebible para una mentalidad ortodoxa. El dragón era un símbolo del demonio en la Edad Media, aunque ya queda muy poco de eso. La explicación de la maldad del dragón en la película, es psicológica: es un ser que pide amor y, como no lo tiene, es agresivo. Algo parecido al caso del mismo Shrek. Cuando la dragona recibe la ternura del Burro, cambia totalmente, y ayuda al Burro y a Shrek. La escena en la que entra a la iglesia rompiendo el enorme vitral justo en la misa de la boda de los príncipes, es de un simbolismo bastante transgresor. Genial. Y luego se come al príncipe sin más, y devuelve la corona...
Además, en el pantano de Shrek se hace una fiesta al terminar esta lucha, en un mundo donde no hay símbolos de verticalidad como los que se imponen en la sociedad humana, gobernada por el príncipe. Los excluídos (los personajes de cuentos de hadas) ahora han excluído a los humanos, que son de lo más estúpidos, viles y manipulables (lo que mejor representa eso es cuando los sirvientes del príncipe le enseñan letreros al pueblo para que éste sepa qué debe hacer o decir). Cuando Shrek y el Burro llegan por primera vez al país del príncipe, lo encuentran vacío y, tras apretar un botón, un mecanismo de muñequitos que representan la sociedad les da la bienvenida. Esta sociedad de juguete es perfectamente armónica, como el príncipe quisiera que fuera, y como quiere hacerle creer a todos. Esto me recuerda a las celebraciones que se hacen en las escuelas o a los días conmemorativos de las naciones, donde las autoridades se esmeran en que participe la mayor cantidad de gente posible en este teatro donde siempre se habla de felicidad, igualdad, democracia, etc., y cuyo objetivo real es afirmar que las cosas están como deben estar bajo el mando de quienes deben estar, y quien no opine del mismo modo, es un enemigo público de la paz y la supuesta fraternidad humana.
Lo que criticaría de esta película sería que "lo feo" de los ogros consiste en tener rasgos no afilados, es decir, en no conformar el estereotipo de la belleza blanca. Esto es racista, aunque de algún modo tenían que representar "lo feo" de modo que los espectadores lo comprendieran. Lo mismo sucede con el hecho de que el príncipe sea bajito, aunque es una metáfora, pero no deja de ser una metáfora discriminadora. También me parece cursi y absurdo que los dos protagonistas encuentren una pareja con la que sean muy felices prácticamente al mismo tiempo, y que esto casi siempre sea condición para la alegria.
Uno de los clímax (hay obras que tienen varios clímax) es cuando la princesa insiste en ver el rostro de quien la rescató del dragón y finalmente concluye que todo ese episodio fue un error. Ella estaba repitiendo la historia de la princesa en un castillo encantado custodiado por un dragón, que es rescatada, pero el resto de la historia ya no la repitió, y ciertamente hubiera sido muy infeliz si la hubiera repetido. En varias ocasiones, cuando ve que la realidad no sigue al relato que ella conoce de lo que "debe ser", se niega a enfrentar la realidad (la de que ella también es ogra o de que ama a un ogro) y prefiere obedecer y tratar de seguir, a pesar de que sabe que es una mentira, el relato que le impusieron. Sucede exactamente lo mismo con muchísima gente, pues somos educados en una cultura, con relatos y metarrelatos "correctos" o simplemente "únicos", con un pensamiento sumiso y cobarde, vengativo o ambicioso. Y por supuesto, ingenuo, pues nos hace desear ideas que o no se realizan, o si se realizan son monstruosas. Por eso Shrek desecha (de una manera poco agradable...) las páginas de un libro que cuenta esta historia encarceladora.
En la segunda parte esto se enriquece en la crítica a la sociedad capitalista frívola simbolizada principalmente en el Hada Madrina, sobre todo cuando renuncian a ser "bellos" al final.
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Obra de Abraham S.G.,
sociedad
martes, 18 de mayo de 2010
A Dio
Me costó creer que había muerto.
Siempre lo recuerdo como lo conocí:
viejo y sabio, como el diablo.
Sin embargo él, a diferencia del crucificado, no ha muerto
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Obra de Abraham S.G.,
rock y metal
lunes, 17 de mayo de 2010
Hexagrama 33. Tun - Retirada (I Ching)
El odio es una forma de implicación subjetiva por la cual nos vemos unidos al objeto odiado.
sábado, 15 de mayo de 2010
Hexagrama 30. Li - Lo que se adhiere, el fuego (I Ching)
Algo luminoso debe tener dentro de sí mismo perseverancia, de otra manera llegaría un tiempo en que se quemaría a sí mismo. Todo lo que da luz depende, para continuar brillando, de algo a lo cual se adhiere.
(...)
Al hombre superior no le importa si la muerte llega más temprano o más tarde. Él se cultiva, espera su tiempo y así asegura su destino.
*Aclaro que transcribo sólo algunos fragmentos de algunos hexagramas del I Ching... Aquellos que son machistas o imperialistas constituyen la parte desechable de este libro de sabiduría antigua.
(...)
Al hombre superior no le importa si la muerte llega más temprano o más tarde. Él se cultiva, espera su tiempo y así asegura su destino.
*Aclaro que transcribo sólo algunos fragmentos de algunos hexagramas del I Ching... Aquellos que son machistas o imperialistas constituyen la parte desechable de este libro de sabiduría antigua.
sábado, 8 de mayo de 2010
Arte y poder, micropolítica y posmodernidad
Fragmentos de
Terry Eagleton, Una introducción a la teoría literaria, F.C.E., México, 2001.
El arte institucional y el poder.
"El poder del discurso crítico se mueve en varios niveles. Existe el poder que realiza con el lenguaje labores "policiacas", que determina que ciertas afirmaciones deben quedar excluidas porque no se adaptan a lo que resulta aceptable decir. Existe el poder que vigila lo que se escribe y lo clasifica en "literario" y "no literario" [esto es aplicable a muchísimos campos de la actividad humana], en permanentemente grandioso y efímeramente popular. Existe el poder de la autoridad frente a los demás, las relaciones de poder entre quienes definen y preservan el discurso y entre quienes, debidamente sleccionados, pueden ingresar al discurso. Existe el poder de dar un certificado -o de negarlo- a quienes se considera capaces de emplear el discurso bien o mal. En fin, se trata de las relaciones de poder entre la institución académico-literaria, en cuyo seno ocurre todo lo anterior, y los intereses de poder dominantes en la sociedad en general, cuyas necesidades ideológicas resultan beneficiadas y cuyo personal se reproduce gracias a la preservación y extensión controlada del discurso en cuestión."
p. 241
La micropolítica o el peor es nada de la izquierda
"Como el poder del Estado había resultado demasiado fuerte para desmantelarlo, el orden del día era ahora la llamada micropolítica. [...] La era de la revolución había cedido su lugar a la época del posmodernismo, y en lo sucesivo "revolución" sería un término estrictamente reservado a la publicidad. Había nacido una nueva generación de estudiantes y teóricos de la literatura, fascinada por la sexualidad pero harta de clase social, atraída por la cultura popular pero ignorante de la historia laboral, hipnotizada por la otredad exótica pero apenas enterada del funcionamiento del imperialismo."
p. 264
Terry Eagleton, Una introducción a la teoría literaria, F.C.E., México, 2001.
El arte institucional y el poder.
"El poder del discurso crítico se mueve en varios niveles. Existe el poder que realiza con el lenguaje labores "policiacas", que determina que ciertas afirmaciones deben quedar excluidas porque no se adaptan a lo que resulta aceptable decir. Existe el poder que vigila lo que se escribe y lo clasifica en "literario" y "no literario" [esto es aplicable a muchísimos campos de la actividad humana], en permanentemente grandioso y efímeramente popular. Existe el poder de la autoridad frente a los demás, las relaciones de poder entre quienes definen y preservan el discurso y entre quienes, debidamente sleccionados, pueden ingresar al discurso. Existe el poder de dar un certificado -o de negarlo- a quienes se considera capaces de emplear el discurso bien o mal. En fin, se trata de las relaciones de poder entre la institución académico-literaria, en cuyo seno ocurre todo lo anterior, y los intereses de poder dominantes en la sociedad en general, cuyas necesidades ideológicas resultan beneficiadas y cuyo personal se reproduce gracias a la preservación y extensión controlada del discurso en cuestión."
p. 241
La micropolítica o el peor es nada de la izquierda
"Como el poder del Estado había resultado demasiado fuerte para desmantelarlo, el orden del día era ahora la llamada micropolítica. [...] La era de la revolución había cedido su lugar a la época del posmodernismo, y en lo sucesivo "revolución" sería un término estrictamente reservado a la publicidad. Había nacido una nueva generación de estudiantes y teóricos de la literatura, fascinada por la sexualidad pero harta de clase social, atraída por la cultura popular pero ignorante de la historia laboral, hipnotizada por la otredad exótica pero apenas enterada del funcionamiento del imperialismo."
p. 264
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lunes, 26 de abril de 2010
Ego (ideas sueltas)
Sobre la imagen en el espejo...
Para Lacan, el ego es el proceso narcisista por el cual fomentamos una individualidad unitaria encontrando en el mundo algo con lo cual podemos identificarnos.
Terry Eagleton
Que suena muy parecido a esto:
La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo.
Friedrich Nietzsche
Y a la negación budista del yo (¿o falso yo?)
Para Lacan, el ego es el proceso narcisista por el cual fomentamos una individualidad unitaria encontrando en el mundo algo con lo cual podemos identificarnos.
Terry Eagleton
Que suena muy parecido a esto:
La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo.
Friedrich Nietzsche
Y a la negación budista del yo (¿o falso yo?)
viernes, 2 de abril de 2010
Hexagrama 11. T'ai - Paz (I Ching)
No hay llanura que no esté seguida por una pendiente.
Todo sobre la tierra está sujeto a cambios. La prosperidad está seguida de decadencia: esta es la ley eterna sobre la tierra. El mal puede mantenerse refrenado, pero no puede ser abolido permanentemente. Siempre regresa. Esta convicción puede inducir a la melancolía, pero no debe ser así; sólo debe protegernos de sucumbir ante una ilusión cuando la buena fortuna nos llegue. Si permanecemos conscientes del peligro, continuamos perseverando y no cometemos errores. En tanto que la naturaleza interna de un hombre siga siendo más fierte y más rica que cualquier cosa ofrecida por una fortuna exterior, y mientras permanezca interiormente superior al destino, la fortuna no lo abandonará.
Y esta cita, muy relacionada:
"Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos."
Confucio
Todo sobre la tierra está sujeto a cambios. La prosperidad está seguida de decadencia: esta es la ley eterna sobre la tierra. El mal puede mantenerse refrenado, pero no puede ser abolido permanentemente. Siempre regresa. Esta convicción puede inducir a la melancolía, pero no debe ser así; sólo debe protegernos de sucumbir ante una ilusión cuando la buena fortuna nos llegue. Si permanecemos conscientes del peligro, continuamos perseverando y no cometemos errores. En tanto que la naturaleza interna de un hombre siga siendo más fierte y más rica que cualquier cosa ofrecida por una fortuna exterior, y mientras permanezca interiormente superior al destino, la fortuna no lo abandonará.
Y esta cita, muy relacionada:
"Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos."
Confucio
jueves, 1 de abril de 2010
Crepúsculo, estereotipos rosas


"Lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de no aprobarlo."
Charles Baudelaire
Ya sé que critico muchas cosas, y que es fastidioso, porque pareciera que todo lo arruino. Y además, eso, dirán algunos, es sólo una pose intelectual de exquisitez (y aquí el epígrafe de Baudelaire viene como anillo al dedo), pero es que hay cosas que sencillamente no me parecen jaja, y en realidad no es que me guste estropear todo, sino que considero que merecemos mejores cosas.
Ahora hablaré de la película Crepúsculo (pues no pienso leer el libro, de hecho vi la película apenas hoy, pues no se me ocurrió otra cosa qué hacer y quería saber por qué mis alumnas hablaban tanto de ella). Cumplió mis expectativas: cursi, estereotipada y con grandiosas locaciones boscosas.
Los vampiros de las películas ya siempre están al último grito de la moda en autos y ropa (marca de clase social, ¿se imaginan a un vampiro en microbús? De hecho, no necesitarían eso, pues se pueden transportar más rápido volando...), y hasta caminan como modelos de pasarela mientras suena una música adecuada. Nada parecido al Nosferatu de Murnau, pensado en causar repulsión. Pero era lógico que eso sucediera. En un mundo neoliberal consumista donde los hombres se convierten en metrosexuales y las mujeres también exigen su "taco de ojo" y esto significa poder y libertad en el mundo "democrático". Y digo, ¿quién se puede quejar de la apariencia de los protagonistas? Aunque les pudiéramos encontrar defectos o cosas que no nos gusten, la mercadotecnia y promoción de su imagen a lo largo de la cinta y en todo el entorno en que vivimos, terminan por convertirlos en deseables. Es rarísimo que un director, más de una superproducción de Hollywood, escoja para los papeles protagónicos de este tipo de películas a actores que no sean tan atractivos, con el cuerpo poco ejercitado o rasgos faciales que no son tan aceptados.
El amor, que Ford Coppola ya había convertido en elemento central de su película de Drácula, debe ser, por supuesto, entre un hombre y una mujer a la moda y con una apariencia aceptable. Y además, debe ser eterno. Bella (ah, los nombres de los protagonistas no podían ser también más estereotipados), una chava de 16 años que casi acaba de conocer al superpoderoso vampiro Edward dice que quiere ser vampira y estar para toda la ETERNIDAD con él, ¡sin pensar en lo fastidiosa que podría ser la misma eternidad! Fantasías de adolescente occidental que recuerdan a Madame Bovary.
El contacto físico entre los protagonistas es reducido y al mismo tiempo intenso, pues para él entre más cerca esté de ella, más se arriesga a quererla morder, cosa que no quiere. No hay que haber estudiado mucho psicoanálisis para ver que "no querer morderla y volverla vampira" está sustituyendo y simbolizando el coito.
Si a esto le agregamos que los enemigos de la pareja son:
1) Los indios (el exotismo racista no podía ser más obvio...), de entre quienes destaca un joven que también desea a Bella (es decir, es un rival sexual). Siempre indios contra blancos, como si fueran enemigos naturales... Los indios viven en una reserva, por supuesto. En este caso los blancos son muy blancos, son vampiros, con lo que los blancos pueden identificarse rápidamente con la superioridad física y mental de los vampiros... y con su estilo a la moda (a pesar de que haya un vampiro negro también a la moda, personaje completamente de relleno). Además son vampiros MUY estadounidenses, que juegan baseball. Sólo falta que persigan irakíes o indocumentados. Nazismo neoliberal.
2) Un vampiro y una vampira que de un modo u otro quieren interferir en la relación de los protagonistas. El primero es aniquilado, y predeciblemente, la segunda aparecerá en una continuación de la película... De este modo tenemos más rivales para ambos, sin considerar a los simples humanos (los indios no son humanos, por supuesto...) que no constituyen ninguna amenaza.
De este modo se genera una narrativa erótica para las adolescentes y al mismo tiempo se conserva una moral y se educa como siempre dentro del amor idealizado, sobre todo a las mujeres.
Continúan los paradigmas, aunque nos digan lo contrario.
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