"La cuestión de saber a quién me dirijo con mi música no se plantea en absoluto para mí. Como con la investigación científica, uno intenta resolver un problema por interés propio por el asunto mismo y no por la aplicación práctica. De tal manera que el asunto de saber si alguien necesita de lo que yo hago, es secundario. Vivo aquí y ahora, hago parte involuntariamente de una cultura y lo que hago se impondrá o no con el tiempo. No se puede juzgar la importancia de una obra de arte por una cultura, más que a posteriori."
György Ligeti (traducción de Amadeo Estrada)
viernes, 19 de abril de 2013
miércoles, 13 de marzo de 2013
Escuela
Escuela. Manicomio. Asilo. Reclusorio. Iglesia. Fábrica.
En alguno de estos lugares estaremos condenados hasta morir.
Los de arriba, desde la torre, vigilan los que consideran su propiedad, juegan al ajedrez sin saber muchas veces que son jugados a su vez por alguien más. Están fascinados por estar en la torre idolatrada y harían cualquier cosa, o casi, por permanecer ahí. Es la prioridad de su existencia. Son los más ingenuos porque, siendo igual de esclavos, creen que no lo son.
Los de en medio son considerados, igual que los de abajo, propiedad de los de arriba, pero deben creer que tienen muchas posibilidades de subir hasta la torre. Con esta promesa pueril se consigue que realicen el trabajo más sucio, que no es recoger basura o excremento, sino encargarse del sometimiento de los de abajo y desplazar a sus iguales para evitar que le den a otro su codiciado ascenso. Por este trabajo reciben algunos privilegios y migajas, que aumentan entre mejor lo realicen.
Algunos quieren ser redentores y, aunque su intención es noble, suelen caer muy pronto en la corrupción más grande: aparentar ser enemigos de los de arriba, aparentar, incluso ante sí mismos, querer derrocar la torre y las instalaciones de sometimiento e irse colocando en realidad en esa estructura o en otra, esencialmente igual.
Los de en medio pueden todavía hacer conciencia de que también están abajo y son utilizados, de que la torre no debe ser idolatrada, sino derrocada poco a poco y día con día, y aliarse con los de más abajo sin detentar el poder sobre ellos, sino apoyándolos con recursos, como la educación rebelde, y aprendiendo también de ellos muchas cosas que ni imaginaban.
Los de abajo son los despreciados de todos, hasta de sí mismos. Son los que mantienen el mundo como es. Todos sabemos que son las víctimas aunque muchos justifiquen su situación. Pero son también los peores verdugos al seguir manteniendo a los de arriba y a este sistema. Hace mucho que se dijo que de ellos depende el sistema de opresión (y por ende, la liberación): si ellos no sirvieran, los de arriba no tendrían ninguna riqueza ni poder. Hace mucho que se dijo que sólo de ellos (no de alguien de arriba o de un ser imaginario) depende su liberación.
También a los de abajo se les ha hecho creer que pueden ascender haciendo trabajos sucios, empezando por ser seres abyectos, siervos sumisos. Desprecian a los que son como ellos, temen participar en rebeliones con sus pares porque el castigo puede ser incluso la muerte suya o de sus seres queridos. Sin embargo hay quienes se rebelan con valor y astucia, no para ascender a una torre, sino para derrocarla, y en los hechos han logrado desmantelar muchas instalaciones e incluso crear espacios de libertad y prosperidad real y colectiva. Muchos de estos proyectos fracasan, sin embargo el solo hecho de haber logrado mermar al sistema, de haber logrado la solidaridad humana, hace de estas vidas las más valiosas de todas.
En alguno de estos lugares estaremos condenados hasta morir.
Los de arriba, desde la torre, vigilan los que consideran su propiedad, juegan al ajedrez sin saber muchas veces que son jugados a su vez por alguien más. Están fascinados por estar en la torre idolatrada y harían cualquier cosa, o casi, por permanecer ahí. Es la prioridad de su existencia. Son los más ingenuos porque, siendo igual de esclavos, creen que no lo son.
Los de en medio son considerados, igual que los de abajo, propiedad de los de arriba, pero deben creer que tienen muchas posibilidades de subir hasta la torre. Con esta promesa pueril se consigue que realicen el trabajo más sucio, que no es recoger basura o excremento, sino encargarse del sometimiento de los de abajo y desplazar a sus iguales para evitar que le den a otro su codiciado ascenso. Por este trabajo reciben algunos privilegios y migajas, que aumentan entre mejor lo realicen.
Algunos quieren ser redentores y, aunque su intención es noble, suelen caer muy pronto en la corrupción más grande: aparentar ser enemigos de los de arriba, aparentar, incluso ante sí mismos, querer derrocar la torre y las instalaciones de sometimiento e irse colocando en realidad en esa estructura o en otra, esencialmente igual.
Los de en medio pueden todavía hacer conciencia de que también están abajo y son utilizados, de que la torre no debe ser idolatrada, sino derrocada poco a poco y día con día, y aliarse con los de más abajo sin detentar el poder sobre ellos, sino apoyándolos con recursos, como la educación rebelde, y aprendiendo también de ellos muchas cosas que ni imaginaban.
Los de abajo son los despreciados de todos, hasta de sí mismos. Son los que mantienen el mundo como es. Todos sabemos que son las víctimas aunque muchos justifiquen su situación. Pero son también los peores verdugos al seguir manteniendo a los de arriba y a este sistema. Hace mucho que se dijo que de ellos depende el sistema de opresión (y por ende, la liberación): si ellos no sirvieran, los de arriba no tendrían ninguna riqueza ni poder. Hace mucho que se dijo que sólo de ellos (no de alguien de arriba o de un ser imaginario) depende su liberación.
También a los de abajo se les ha hecho creer que pueden ascender haciendo trabajos sucios, empezando por ser seres abyectos, siervos sumisos. Desprecian a los que son como ellos, temen participar en rebeliones con sus pares porque el castigo puede ser incluso la muerte suya o de sus seres queridos. Sin embargo hay quienes se rebelan con valor y astucia, no para ascender a una torre, sino para derrocarla, y en los hechos han logrado desmantelar muchas instalaciones e incluso crear espacios de libertad y prosperidad real y colectiva. Muchos de estos proyectos fracasan, sin embargo el solo hecho de haber logrado mermar al sistema, de haber logrado la solidaridad humana, hace de estas vidas las más valiosas de todas.
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Por fortuna
Por fortuna
el conocimiento no se limita a las instituciones
la belleza no se puede ocultar siempre
el rock no es sólo rockstars
el amor no se rinde fácilmente.
Abraham Sánchez Guevara
el conocimiento no se limita a las instituciones
la belleza no se puede ocultar siempre
el rock no es sólo rockstars
el amor no se rinde fácilmente.
Abraham Sánchez Guevara
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jueves, 22 de noviembre de 2012
Asesores fascistoides
Asesores de tesis (y profesores) fascistas que practican interrogatorios en lugar de diálogos, que imponen formas de pensar en lugar de enseñarlas y aprender de otras, que se conciben a sí mismos como instrumentos de las instituciones y del sistema, al que le vendieron su vida a cambio de dinero, prestigio y poder, y no conciben que haya personas en una universidad que no hagan lo mismo.
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domingo, 18 de noviembre de 2012
Deleite en soledad
"la música más elevada es la que mejor se estima cuando estamos exclusivamente solos"
E.A. Poe
E.A. Poe
sábado, 6 de octubre de 2012
Guitarra
Guitarra
I
Un día te toco
Y danzas con las cuerdas de mi alma
No importa que hayan pasado siglos
Tu resonancia fluye en mi vacío
Agua que nace de las rocas
Madera que trae al bosque
II
Tocar
entre lo audible
y lo inaudible
Andar
entre el fuego y el viento rápido
y el adormecimiento
Sentir
entre la agilidad, la nota precisa y rica
y la torpeza de un simio conmovido
Soltar
y tomar
a la guitarra con los brazos y las piernas
Abraham Sánchez Guevara
I
Un día te toco
Y danzas con las cuerdas de mi alma
No importa que hayan pasado siglos
Tu resonancia fluye en mi vacío
Agua que nace de las rocas
Madera que trae al bosque
II
Tocar
entre lo audible
y lo inaudible
Andar
entre el fuego y el viento rápido
y el adormecimiento
Sentir
entre la agilidad, la nota precisa y rica
y la torpeza de un simio conmovido
Soltar
y tomar
a la guitarra con los brazos y las piernas
Abraham Sánchez Guevara
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rock y metal
domingo, 5 de agosto de 2012
Crítica al mesianismo intelectual de izquierda
"La pregunta no es ¿qué puedo darles?, sino ¿legitimamos esas espectativas? ¿Qué es lo que esa expectativa les dice a ellos mismos?"
Slavoj Zizek
Slavoj Zizek
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viernes, 3 de agosto de 2012
Resurrection
Halford
I`m digging deep inside my soul
To bring myself out of this God-damned hole
I rid the demons from my heart
And found the truth was with me from the start
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I walked alone into a Fight
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I`ve faced the things I`ve said and done
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
http://www.youtube.com/watch?v=RtP4K8ihe3g
I`m digging deep inside my soul
To bring myself out of this God-damned hole
I rid the demons from my heart
And found the truth was with me from the start
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I walked alone into a Fight
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
Holy angel lift me from this burning hell
Resurrection make me whole
Son of Judas bring the saints to my revenge
Resurrection bring me home
I`ve faced the things I`ve said and done
There is no bastard left to overcome
The peace of mind I thought was lost
Was right in front of me on paths I`ve crossed
http://www.youtube.com/watch?v=RtP4K8ihe3g
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jueves, 19 de julio de 2012
Producción industrial académica
Es absurdo creer que una tesis, más aún de doctorado, debe terminarse en dos años necesariamente. Algunos dicen que un profesional es el que hace las cosas bien y rápido, pero esto sólo refleja la ideología industrial de producir más y mejor en menos tiempo, no tiene mucho qué ver con el desarrollo de conocimiento. Es terrible que doctores se conviertan en capataces, aunque entiendo que es porque son a su vez presionados por otros.
Deberían saber que del mismo modo que hay guisos que llevan muy diferentes cantidades de tiempo en su preparación, con las tesis ocurre lo mismo y que esas cantidades de tiempo no tienen qué ver necesariamente con la calidad. Es decir, una tesis terminada rápido no es mejor que una terminada lento o viceversa; sencillamente, cada proyecto tiene su tiempo, y muchas veces este no se puede conocer desde el principio.
De este modo, las universidades se convierten en fábricas, los directores y sinodales en inspectores, los estudiantes en obreros y las tesis o textos en productos. A las universidades, el Conacyt y la SEP lo que más les importa es que el dinero que invierten (nuestro dinero, por cierto) se refleje en números que les permitan seguir conservando puestos laborales y "prestigio" académico o político, sobre todo de los altos funcionarios.
¿En dónde queda el conocimiento científico, humanístico o artístico?, ¿la aportación a la sociedad? En muchas ocasiones el motor de la investigación o su objetivo real apenas es tomado en cuenta o ni siquiera eso. Así, el capitalismo condiciona y corrompe el estudio, como corrompe todo aquello que se deja o no es capaz de resistirlo.
Deberían saber que del mismo modo que hay guisos que llevan muy diferentes cantidades de tiempo en su preparación, con las tesis ocurre lo mismo y que esas cantidades de tiempo no tienen qué ver necesariamente con la calidad. Es decir, una tesis terminada rápido no es mejor que una terminada lento o viceversa; sencillamente, cada proyecto tiene su tiempo, y muchas veces este no se puede conocer desde el principio.
De este modo, las universidades se convierten en fábricas, los directores y sinodales en inspectores, los estudiantes en obreros y las tesis o textos en productos. A las universidades, el Conacyt y la SEP lo que más les importa es que el dinero que invierten (nuestro dinero, por cierto) se refleje en números que les permitan seguir conservando puestos laborales y "prestigio" académico o político, sobre todo de los altos funcionarios.
¿En dónde queda el conocimiento científico, humanístico o artístico?, ¿la aportación a la sociedad? En muchas ocasiones el motor de la investigación o su objetivo real apenas es tomado en cuenta o ni siquiera eso. Así, el capitalismo condiciona y corrompe el estudio, como corrompe todo aquello que se deja o no es capaz de resistirlo.
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jueves, 14 de junio de 2012
Breve reseña de Política del rebelde de Michel Onfray
Con el pensamiento integral característico que conjunta ética, estética y política, Michel Onfray presenta este Tratado de resistencia e insumisión. Describe la realidad social como el infierno de Dante, aunque dividido en menos círculos: condenados, réprobos y explotados, donde prácticamente todos los habitantes del planeta ocupamos un lugar, con la alta posibilidad de cambiar de círculo e incluso conocer los tres, por lo general hacia lo más profundo.
Esta cartografía infernal, ya en sí subversiva por eludir ilusiones capitalistas de supuesta libertad y privilegios (adquiridos o prometidos) de ciertos sectores, por ver la realidad como es en términos sociales y contra la amnesia dominante, antecede a sus propuestas, de las cuales distingo las siguientes.
1) El individuo como ser irreductible, que remite a un cuerpo y es capaz de ejercer una política subversiva, no enajenada por rechazar ser Hombre (con sus implicaciones eurocéntrica, adulta y masculina excluyentes), sujeto (que está sujeto a determinadas leyes y que puede actuar sólo en esos límites impuestos u "otorgados") y persona (máscara del individuo). El individuo es lo que las ideologías quieren controlar, son los que se organizan para rebelarse, por interés suyo y de otros, más allá de conceptos gregaristas negadores de individuos en aras de una mayoría abstracta o de un rebaño manipulable, como pueblo, raza, etc.
2) El individuo rebelde pratica la política hedonista porque no acepta ser privado del goce de vivir, hacer gozar, descansar, convivir, estar solo, pensar por cuenta propia, crear, etcétera. Dado que el capitalismo y otros sistemas de dominación imponen la ascesis y el sufrimiento por la fuerza y a través de propaganda (que opera en todos los lugares, en el trabajo, la escuela, la familia y la iglesia) para considerarlos estados virtuosos, el rebelde lucha de varias formas para acabar o disminuir este sufrimiento completamente innecesario.
Como hedonista, no está desencantado del mundo. Conoce el infierno, pero posee su jardín y sabe que puede hacerlo prosperar.
3) El individuo, por supuesto, se organiza con otros individuos para la lucha, pues sabe que es una experiencia vital y que muchas veces si actuara solo, sería derrotado rápidamente por la bestia del sistema. El rebelde puede verse obligado a trabajar, pero no colabora con el sistema cuando no es necesario para él, cuando sólo contribuiría al fortalecimiento de la dominación. Se mantiene en la izquierda, evadiendo izquierdas ilusorias y burguesas que sí colaboran y pactan con los explotadores (también eso ocurre con la caridad de alguna manera). No se deja engañar por promesas mezquinas de ascensos y puestos de dominación para ser criados más cercanos de tiranos. Y, aunque cuida su integridad, tampoco se deja amedrentar por figuras solemnes (en realidad ridículas) de autoridad, infiernos ficticios o por no poder acceder a los premios de las mascotas obedientes.
Al final habla de algunas formas de rebelión organizada, como el sindicalismo revolucionario, la huelga, el ludismo, el obstruccionismo, el boicot o el sabotaje.
4) El poder no se concentra en el soberano, el capitalista o sus funcionarios. Está diseminado, en un campo energizado. Por eso ejerce el fascismo como lo conocemos, pero también los microfascismos en todos los espacios y relaciones que puede. Por eso las fuerzas rebeldes no pueden esperar a tomar el gobierno del Estado o los medios capitalistas, aunque sin duda es deseable, siempre y cuando no se reestablezca una élite. Los rebeldes toman el poder, su poder, en toda oportunidad, socavan el funcionamiento del sistema y organizan pequeñas, medianas o grandes rebeliones.
5) Aunque ateo, Onfray describe una "mística de izquierda" (de hecho la mística ha sido marginada por las religiones oficiales, como pasó con Juan de la Cruz), que está en consonancia con la importancia vital de la ética y la estética. Invita a una estética generalizada, a una escultura de sí mismo, a hacer de la vida una obra de arte. La política, por supuesto, se mezcla en esta dinámica porque, de no hacerlo, concibe estos campos como separados, genera contradicciones y debilita a los individuos, volviéndolos sólo instrumentos eficaces. "La mística [dice] conviene a las ideas que, según el principio nietzscheano, habitan las cimas, donde el aire es frío, vivo y cortante, donde no se temen las virtudes del viento de invierno, el rigor y la rareza, es decir, los valores que importan." (p. 125) Lo humorístico que caracteriza al cinismo filosófico y a la crítica no niega lo sublime de un pensamiento que aspira a esas cumbres, de un esfuerzo que valga la pena.
6) Invita a los rebeldes del nuevo siglo a retomar al Mayo del 68, que tomó las calles y las universidades, que buscaba la democratización y la solidaridad de estudiantes con trabajadores y que fue reprimido, sancionado o trivializado por el sistema. De esa represión (que en México se padeció mucho más a pesar de haber sido menos radical el movimiento) e intento de desacreditación a partir de los errores y las mentiras, se reforzó el conservadurismo, y de esa trivialización, se gestó el pensamiento único, débil y banal de la sociedad de consumo que hoy impera pregonando un falso hedonismo de la insatisfacción. Contra esto y el colaboracionismo de "intelectuales" defensores del sistema, la continuación de la organización del 68. En México, a mi parecer, lo mismo que en otras partes del mundo, por fin esto está sucediendo, y con mayor fuerza a pesar de las "profecías" derrotistas del neoliberalismo.
Retoma las vidas e ideas de Blanqui, Nietzsche, Diógenes, Proudhon, Antelme, Foucault, Deleuze, Pelloutier, Bourdieu y Marx, entre otros, aunque criticando mucho a este último.
Esta cartografía infernal, ya en sí subversiva por eludir ilusiones capitalistas de supuesta libertad y privilegios (adquiridos o prometidos) de ciertos sectores, por ver la realidad como es en términos sociales y contra la amnesia dominante, antecede a sus propuestas, de las cuales distingo las siguientes.
1) El individuo como ser irreductible, que remite a un cuerpo y es capaz de ejercer una política subversiva, no enajenada por rechazar ser Hombre (con sus implicaciones eurocéntrica, adulta y masculina excluyentes), sujeto (que está sujeto a determinadas leyes y que puede actuar sólo en esos límites impuestos u "otorgados") y persona (máscara del individuo). El individuo es lo que las ideologías quieren controlar, son los que se organizan para rebelarse, por interés suyo y de otros, más allá de conceptos gregaristas negadores de individuos en aras de una mayoría abstracta o de un rebaño manipulable, como pueblo, raza, etc.
2) El individuo rebelde pratica la política hedonista porque no acepta ser privado del goce de vivir, hacer gozar, descansar, convivir, estar solo, pensar por cuenta propia, crear, etcétera. Dado que el capitalismo y otros sistemas de dominación imponen la ascesis y el sufrimiento por la fuerza y a través de propaganda (que opera en todos los lugares, en el trabajo, la escuela, la familia y la iglesia) para considerarlos estados virtuosos, el rebelde lucha de varias formas para acabar o disminuir este sufrimiento completamente innecesario.
Como hedonista, no está desencantado del mundo. Conoce el infierno, pero posee su jardín y sabe que puede hacerlo prosperar.
3) El individuo, por supuesto, se organiza con otros individuos para la lucha, pues sabe que es una experiencia vital y que muchas veces si actuara solo, sería derrotado rápidamente por la bestia del sistema. El rebelde puede verse obligado a trabajar, pero no colabora con el sistema cuando no es necesario para él, cuando sólo contribuiría al fortalecimiento de la dominación. Se mantiene en la izquierda, evadiendo izquierdas ilusorias y burguesas que sí colaboran y pactan con los explotadores (también eso ocurre con la caridad de alguna manera). No se deja engañar por promesas mezquinas de ascensos y puestos de dominación para ser criados más cercanos de tiranos. Y, aunque cuida su integridad, tampoco se deja amedrentar por figuras solemnes (en realidad ridículas) de autoridad, infiernos ficticios o por no poder acceder a los premios de las mascotas obedientes.
Al final habla de algunas formas de rebelión organizada, como el sindicalismo revolucionario, la huelga, el ludismo, el obstruccionismo, el boicot o el sabotaje.
4) El poder no se concentra en el soberano, el capitalista o sus funcionarios. Está diseminado, en un campo energizado. Por eso ejerce el fascismo como lo conocemos, pero también los microfascismos en todos los espacios y relaciones que puede. Por eso las fuerzas rebeldes no pueden esperar a tomar el gobierno del Estado o los medios capitalistas, aunque sin duda es deseable, siempre y cuando no se reestablezca una élite. Los rebeldes toman el poder, su poder, en toda oportunidad, socavan el funcionamiento del sistema y organizan pequeñas, medianas o grandes rebeliones.
5) Aunque ateo, Onfray describe una "mística de izquierda" (de hecho la mística ha sido marginada por las religiones oficiales, como pasó con Juan de la Cruz), que está en consonancia con la importancia vital de la ética y la estética. Invita a una estética generalizada, a una escultura de sí mismo, a hacer de la vida una obra de arte. La política, por supuesto, se mezcla en esta dinámica porque, de no hacerlo, concibe estos campos como separados, genera contradicciones y debilita a los individuos, volviéndolos sólo instrumentos eficaces. "La mística [dice] conviene a las ideas que, según el principio nietzscheano, habitan las cimas, donde el aire es frío, vivo y cortante, donde no se temen las virtudes del viento de invierno, el rigor y la rareza, es decir, los valores que importan." (p. 125) Lo humorístico que caracteriza al cinismo filosófico y a la crítica no niega lo sublime de un pensamiento que aspira a esas cumbres, de un esfuerzo que valga la pena.
6) Invita a los rebeldes del nuevo siglo a retomar al Mayo del 68, que tomó las calles y las universidades, que buscaba la democratización y la solidaridad de estudiantes con trabajadores y que fue reprimido, sancionado o trivializado por el sistema. De esa represión (que en México se padeció mucho más a pesar de haber sido menos radical el movimiento) e intento de desacreditación a partir de los errores y las mentiras, se reforzó el conservadurismo, y de esa trivialización, se gestó el pensamiento único, débil y banal de la sociedad de consumo que hoy impera pregonando un falso hedonismo de la insatisfacción. Contra esto y el colaboracionismo de "intelectuales" defensores del sistema, la continuación de la organización del 68. En México, a mi parecer, lo mismo que en otras partes del mundo, por fin esto está sucediendo, y con mayor fuerza a pesar de las "profecías" derrotistas del neoliberalismo.
Retoma las vidas e ideas de Blanqui, Nietzsche, Diógenes, Proudhon, Antelme, Foucault, Deleuze, Pelloutier, Bourdieu y Marx, entre otros, aunque criticando mucho a este último.
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martes, 12 de junio de 2012
Fragmentos de "Campo intelectual y proyecto creador" de Bourdieu
Ya sea que se trate de las clases altas, que sancionan por su rango social el rango de las obras que consumen en la jerarquía de obras legítimas, ya se trate de instituciones específicas, como el sistema escolar y las academias, que consagran por su autoridad y su enseñanza un género de obras y un tipo de hombre cultivado, ya se trate incluso de grupos literarios o artísticos como los cenáculos, círculos (los críticos, “salones” o “cafés”, a los cuales se reconoce un papel de guías culturales o de taste-markers), existe casi siempre, hasta cierto punto, en toda sociedad, una pluralidad de potencias sociales, a veces concurrentes, a veces concertadas, las cuales, en virtud de su poder político o económico o de las garantías institucionales de que disponen, están en condiciones de imponer sus normas culturales a una fracción más o menos amplia del campo intelectual, y que reivindican, ipso facto, una legitimidad cultural, sea por los productos culturales fabricados por los demás, sea por las obras y las actitudes culturales que trasmiten.
(...)
Los conservadores de la cultura, responsables de la prédica cultural y de la organización del aprendizaje capaz de producir la devoción cultural, se oponen a los creadores de cultura, auctores capaces de imponer su auctoritas en materia artística o científica (como otros lo hacen en materia ética, religiosa o política), de la misma manera que la permanencia y la omnipresencia de la institución legítima y organizada se oponen a la fulguración única, discontinua y puntual de una creación que en sí misma tiene todo su principio de legitimación.
Pierre Bourdieu
(...)
Los conservadores de la cultura, responsables de la prédica cultural y de la organización del aprendizaje capaz de producir la devoción cultural, se oponen a los creadores de cultura, auctores capaces de imponer su auctoritas en materia artística o científica (como otros lo hacen en materia ética, religiosa o política), de la misma manera que la permanencia y la omnipresencia de la institución legítima y organizada se oponen a la fulguración única, discontinua y puntual de una creación que en sí misma tiene todo su principio de legitimación.
Pierre Bourdieu
lunes, 28 de mayo de 2012
Cita de la película La máscara de la muerte roja
-Thank you, your excellency, for the girl.
-I have no title. Why do you call me excellency?
-Well I thought it was the embassadour of Satan.
-He is not my master. Death has no master.
-But Satan rules the universe. I made a pact with him.
-He does not rule alone. And your pact with him will not save you.
-There is no other god. Satan killed him.
-It's man creates his own god for himself. His own heaven, his own hell.
(...)
-Why should you be afraid to die? Your soul has been dead for a long time.
The Masque of the Red Death, Dir. Roger Corman (1964)
-I have no title. Why do you call me excellency?
-Well I thought it was the embassadour of Satan.
-He is not my master. Death has no master.
-But Satan rules the universe. I made a pact with him.
-He does not rule alone. And your pact with him will not save you.
-There is no other god. Satan killed him.
-It's man creates his own god for himself. His own heaven, his own hell.
(...)
-Why should you be afraid to die? Your soul has been dead for a long time.
The Masque of the Red Death, Dir. Roger Corman (1964)
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martes, 8 de mayo de 2012
La belleza de consumo
Umberto Eco, Historia de la belleza
Los que acuden a visitar una exposición de arte de vanguardia, compran una escultura “incomprensible” o participan de un happening van vestidos y peinados según los cánones de la moda, llevan vaqueros o ropa de marca, se maquillan según el modelo de belleza propuesto por las revistas de moda, por el cine, por la televisión, es decir, por los medios de comunicación de masas. Siguen los ideales de belleza del mundo del consumo comercial, contra el que el arte de las vanguardias ha luchado durante más de cincuenta años. ¿Cómo hay que interpretar esta contradicción? Sin pretender explicarla: es la contradicción típica del siglo XX.
Los que acuden a visitar una exposición de arte de vanguardia, compran una escultura “incomprensible” o participan de un happening van vestidos y peinados según los cánones de la moda, llevan vaqueros o ropa de marca, se maquillan según el modelo de belleza propuesto por las revistas de moda, por el cine, por la televisión, es decir, por los medios de comunicación de masas. Siguen los ideales de belleza del mundo del consumo comercial, contra el que el arte de las vanguardias ha luchado durante más de cincuenta años. ¿Cómo hay que interpretar esta contradicción? Sin pretender explicarla: es la contradicción típica del siglo XX.
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jueves, 3 de mayo de 2012
¡Nacieron centillizos!
Óscar de la Borbolla, Instrucciones para destruir la realidad, Nueva imagen, México, 2004.
Todavía hoy, a dos semanas de nacidos los cien mellizos en el Hospital de la Raza, el mundo entero se mantiene conmocionado por el alumbramiento múltiple más espectacular de la historia. Las cadenas de televisión y la prensa internacionales ocupan sus mejores espacios en cubrir paso a paso la evolución de los cien pequeños de Juana Domínguez, la madre excepcional, y ya en muchos lugares se esculpe en mármol el busto de esta mujer extraordinaria cuya fecundidad es un milagro sin precedentes. Dentro de poco, docenas de esculturas serán develadas en plazas, plazoletas y jardines de todo el orbe para rendir homenaje a la gran madre mexicana.
Sin embargo aquí, en México, donde tuvo lugar el parto maravilloso, ¿qué se sabe?, ¿qué se ha dicho? Nada o casi nada: salvo mi felicitación ucrónica publicada en estas páginas, no se ha mencionado más el asunto. Qué diferencia cuando nació el pandita. Todo el país se puso entonces de cabeza. Al parecer es un hecho contundente que nadie puede ser profeta, ni poeta, ni proleta en su tierra…
Es verdad que no estamos como para celebrar cien nuevas bocas, que la crisis económica también ha derrumbado nuestro entusiasmo y alegría; es verdad que Toribio Hernández, el padre de las cien criaturas, después del momentáneo júbilo por su comprobado machismo, cobró conciencia y cayó en una depresión tan espantosa que ni los más potentes antidepresivos han logrado sacarlo de la pesadumbre; pero se trata —no lo olvidemos— de una proeza biológica: cien seres humanos en una sola camada es algo que jamás había ocurrido, es un prodigio que no se puede soslayar, aunque no haya con qué mantenerlos, aunque los atribulados padres, Juana y Toribio, no tengan ni para convidar un desayuno a sus nuevos hijos, eso no importa: la fertilidad es algo completamente sagrado, un don divino en que se manifiesta la voluntad de la providencia. Que se van a morir de hambre, “ya estría de Dios”. Que las van a pasar negras, “así es la vida”. Que no tienen ni para una chambrita, “ni modo, qué le vamos a hacer”.
Lo que sí resulta imperdonable es que debido a un conjunto de consideraciones mezquinas y materiales, nuestro país no encabece el beneplácito mundial por el nacimiento de los centillizos, y que en vez de encumbrar como héroes nacionales a Juana y Toribio y de colmarlos de lo que justamente merecen por su hazaña doméstica, se les haya pretendido menospreciar con el tradicional método del disimulo y el silencio. Ojalá que Juana y Toribio supieran leer, pues esta Ucronía la escribo para decirles que no están solos, que millones de personas hablan de ellos y se refieren a “la potencia mexicana”, y si bien en algunos casos el tono es de burla, pues siempre existen maledicentes a los que les gusta hacer sorna de todo, en la mayoría de las ocasiones hay buena intención y un reconocimiento auténtico a su esfuerzo.
Ojalá también pudieran viajar, pasearse por Europa y América, pues yo me figuro que si Juana viera la estatua que en su honor van a poner al lado del obelisco que hay en un extremo de Las Tullerías, allá en París; o si viera ese conjunto escultórico en que estará representada con su marido y sus cien hijos allá en Atenas sobre la avenida Ominia; o si Toribio pudiera pararse a contemplar su propia imagen de hombre sobredotado, sobre la Avenida Atlantic, frente a la playa de Ipanema en Río de Janeiro o, en fin, si el fecundo matrimonio pudiera presenciar lo que en su honor se está levantando en la Plaza del Rossio en Lisboa o en el Paseo de los Recoletos de Madrid, donde van a arrancar la Cibeles para colocarlos a ellos, si pudieran ver cualquiera de estas cosas que habrán de eternizarlos, soportarían con mejor ánimo esa vida que aquí —en este país donde se les ningunea— les espera.
Porque en efecto, es muy triste comprobar que, salvo los telegramas de felicitación escritos en cuanta lengua existe, no les ha llegado ningún obsequio del extranjero, ni una mamila ni un pañal, y eso que por allá es bien sabida la condición humilde de nuestros compatriotas. Se han hecho innumerables reportajes a propósito de que Toribio vive en el desempleo desde hace año y medio, desde que se vino a la capital con Juana y los ocho hijos con los que Dios ya había bendecido su matrimonio; se ha publicado cómo Toribio se emplea a fondo sacándole próspero partido a su facha de limosnero en una esquina en la que unos días la hace de tragafuegos y los otros, cuando no le alcanza para el petróleo, actúa de acróbata: mantiene el equilibrio sobre una raya de pavimento, pese a los mareos que le causa el hambre y los vahídos producto de la anemia. También se ha dicho y redicho que Juana es lavandera profesional, que seis de los siete días de la semana lava ajeno y que el domingo lava propio, que habita en un cuartucho de tres por tres, que no conoce más carne que la que ella misma ha parido y que la verdad está raquítica y muy mal. Con todo, ni un regalo ni un donativo, puros discursos y puras estatuas. ¿Qué va a ser de ellos ahora que salgan del Hospital de la Raza, donde de momento se les sigue estudiando? Dios proveerá. Por lo pronto, ¡arriba corazones, que gracias a Juana y a Toribio somos cien mexicanos más!
Todavía hoy, a dos semanas de nacidos los cien mellizos en el Hospital de la Raza, el mundo entero se mantiene conmocionado por el alumbramiento múltiple más espectacular de la historia. Las cadenas de televisión y la prensa internacionales ocupan sus mejores espacios en cubrir paso a paso la evolución de los cien pequeños de Juana Domínguez, la madre excepcional, y ya en muchos lugares se esculpe en mármol el busto de esta mujer extraordinaria cuya fecundidad es un milagro sin precedentes. Dentro de poco, docenas de esculturas serán develadas en plazas, plazoletas y jardines de todo el orbe para rendir homenaje a la gran madre mexicana.
Sin embargo aquí, en México, donde tuvo lugar el parto maravilloso, ¿qué se sabe?, ¿qué se ha dicho? Nada o casi nada: salvo mi felicitación ucrónica publicada en estas páginas, no se ha mencionado más el asunto. Qué diferencia cuando nació el pandita. Todo el país se puso entonces de cabeza. Al parecer es un hecho contundente que nadie puede ser profeta, ni poeta, ni proleta en su tierra…
Es verdad que no estamos como para celebrar cien nuevas bocas, que la crisis económica también ha derrumbado nuestro entusiasmo y alegría; es verdad que Toribio Hernández, el padre de las cien criaturas, después del momentáneo júbilo por su comprobado machismo, cobró conciencia y cayó en una depresión tan espantosa que ni los más potentes antidepresivos han logrado sacarlo de la pesadumbre; pero se trata —no lo olvidemos— de una proeza biológica: cien seres humanos en una sola camada es algo que jamás había ocurrido, es un prodigio que no se puede soslayar, aunque no haya con qué mantenerlos, aunque los atribulados padres, Juana y Toribio, no tengan ni para convidar un desayuno a sus nuevos hijos, eso no importa: la fertilidad es algo completamente sagrado, un don divino en que se manifiesta la voluntad de la providencia. Que se van a morir de hambre, “ya estría de Dios”. Que las van a pasar negras, “así es la vida”. Que no tienen ni para una chambrita, “ni modo, qué le vamos a hacer”.
Lo que sí resulta imperdonable es que debido a un conjunto de consideraciones mezquinas y materiales, nuestro país no encabece el beneplácito mundial por el nacimiento de los centillizos, y que en vez de encumbrar como héroes nacionales a Juana y Toribio y de colmarlos de lo que justamente merecen por su hazaña doméstica, se les haya pretendido menospreciar con el tradicional método del disimulo y el silencio. Ojalá que Juana y Toribio supieran leer, pues esta Ucronía la escribo para decirles que no están solos, que millones de personas hablan de ellos y se refieren a “la potencia mexicana”, y si bien en algunos casos el tono es de burla, pues siempre existen maledicentes a los que les gusta hacer sorna de todo, en la mayoría de las ocasiones hay buena intención y un reconocimiento auténtico a su esfuerzo.
Ojalá también pudieran viajar, pasearse por Europa y América, pues yo me figuro que si Juana viera la estatua que en su honor van a poner al lado del obelisco que hay en un extremo de Las Tullerías, allá en París; o si viera ese conjunto escultórico en que estará representada con su marido y sus cien hijos allá en Atenas sobre la avenida Ominia; o si Toribio pudiera pararse a contemplar su propia imagen de hombre sobredotado, sobre la Avenida Atlantic, frente a la playa de Ipanema en Río de Janeiro o, en fin, si el fecundo matrimonio pudiera presenciar lo que en su honor se está levantando en la Plaza del Rossio en Lisboa o en el Paseo de los Recoletos de Madrid, donde van a arrancar la Cibeles para colocarlos a ellos, si pudieran ver cualquiera de estas cosas que habrán de eternizarlos, soportarían con mejor ánimo esa vida que aquí —en este país donde se les ningunea— les espera.
Porque en efecto, es muy triste comprobar que, salvo los telegramas de felicitación escritos en cuanta lengua existe, no les ha llegado ningún obsequio del extranjero, ni una mamila ni un pañal, y eso que por allá es bien sabida la condición humilde de nuestros compatriotas. Se han hecho innumerables reportajes a propósito de que Toribio vive en el desempleo desde hace año y medio, desde que se vino a la capital con Juana y los ocho hijos con los que Dios ya había bendecido su matrimonio; se ha publicado cómo Toribio se emplea a fondo sacándole próspero partido a su facha de limosnero en una esquina en la que unos días la hace de tragafuegos y los otros, cuando no le alcanza para el petróleo, actúa de acróbata: mantiene el equilibrio sobre una raya de pavimento, pese a los mareos que le causa el hambre y los vahídos producto de la anemia. También se ha dicho y redicho que Juana es lavandera profesional, que seis de los siete días de la semana lava ajeno y que el domingo lava propio, que habita en un cuartucho de tres por tres, que no conoce más carne que la que ella misma ha parido y que la verdad está raquítica y muy mal. Con todo, ni un regalo ni un donativo, puros discursos y puras estatuas. ¿Qué va a ser de ellos ahora que salgan del Hospital de la Raza, donde de momento se les sigue estudiando? Dios proveerá. Por lo pronto, ¡arriba corazones, que gracias a Juana y a Toribio somos cien mexicanos más!
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domingo, 29 de abril de 2012
Penumbra salvadora
He preferido la oscuridad que en un tiempo ya pasado descubrí como penumbra salvadora, que andar errante, solo, perdido, en los infiernos de la luz.
María Zambrano
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